Despega el proyecto “Skyhawks Illustrated”
Nuestro proyecto editorial más reciente propone una base de datos global que documenta la rica historia visual de 2.960 A-4 Skyhawks que vuelan en todo el mundo desde el 22 de junio de 1954.
Nuestro proyecto editorial más reciente propone una base de datos global que documenta la rica historia visual de 2.960 A-4 Skyhawks que vuelan en todo el mundo desde el 22 de junio de 1954.
En la segunda y última parte de su relato, el navegador del TX-01 da cuenta del cruce da cuenta del cruce iniciado el 21 de mayo 1965 y el retorno concretado el 18 de febrero 1966, completando el primero de dos operativos de esta clase realizados por aeronaves construidas en Córdoba.
De la mano de su último tripulante sobreviviente, recordamos la primera presentación de un avión latinoamericano en una exposición aérea internacional europea y primer vuelo trasatlántico/transcontinental de un avión de construcción argentina, el IA-50 Guaraní II.
Tras dos años en completo silencio, Arturo Max reactiva su teclado para proponer un cambio de paradigma que reactive seriamente la producción de jets IA-63 y aporte a una modernización sustancial de las unidades combate de la Fuerza Aérea Argentina con una inversión razonable y sustentable.
La industria aeronáutica del Imperio Británico, luego de la Primera Guerra Mundial, funcionó sobre la base de requerimientos estatales y contratos entre las empresas privadas y el Estado. Nada muy distinto de lo que ocurría en Italia, Francia, Alemania y la URSS en esos años. En Estados Unidos el sistema era diferente, pero la financiación estatal de la industria era fundamental en todos los casos.
Si abrimos la página web de Airbus y le pedimos que busque la palabra “happy”, encontraremos que hay más de 250 apariciones de ese vocablo. Es un buen índice de que tenemos una empresa feliz o, por lo menos, que destaca el tema de la felicidad.
El concepto del valor estratégico de una industria aeronáutica propia está aceptado desde la Primera Guerra Mundial. Pero una cosa es tener una industria aeronáutica, y otra, mucho más difícil, tener la industria aeronáutica adecuada a las circunstancias de cada momento.
Un avión diseñado y construido sobre principios técnicos anticuados, por lo general, está destinado al fracaso, pero tener un imperio obligado a comprar los productos metropolitanos puede ayudar a que sea un éxito de ventas. Fue el caso del biplano británico DH 84 Dragon y sus sucesores, de los que se construyeron más de mil ejemplares en los años treinta del siglo pasado.
La hora de los grandes jets cuatrimotores parece haber pasado y, en la búsqueda de eficiencia, los bimotores, cada vez más sofisticados, se han adueñado de todas las franjas del mercado, incluyendo los servicios intrcontinentales.
Durante los primeros años de la era del jet el mercado solicitó aviones grandes para los servicios internacionales y una variedad de máquinas chicas para las rutas domésticas, pero la crisis petrolera y la desregulación cambiaron la tendencia, que buscó máquinas que se ajustaran lo más exactamente posible a las rutas, que ahora tenían otras posibilidades.