
Unitarios y federales, porteños y provincianos, peronistas y antiperonistas, mitristas y autonomistas, nacionalistas y liberales. Hubo muchas grietas en la historia argentina, algunas dieron lugar a enfrentamientos armados y muchas nunca terminaron de resolverse.
Los símbolos patrios
Los símbolos de la República Argentina, establecidos por el Decreto 10.302/44, son la bandera, el escudo y el himno. La escarapela está mencionada en esa norma, pero no está definida como símbolo patrio en el texto del mismo.
La Fuerza Aérea y sus símbolos
La Fuerza Aérea Argentina es una organización muy grande, distribuida en todo el país pero con mando centralizado, que tiene historia, tradición, costumbres, reglamentos, jerarquías y una función dentro del organigrama del Estado. Está integrada por personas que tienen pensamientos distintos (se estima que alrededor de 20.000 civiles y militares). Como parte de la Nación, utiliza los símbolos patrios en sus aeronaves, a veces modificados por razones de camuflaje.

El arma fue creada en 1945 como fuerza independiente del Ejército, y tuvo que enfrentar, inevitablemente, un proceso fundacional propio, que estuvo más o menos concluido en 1948. La “presentación en sociedad” se hizo por medio de un libro de gran formato denominado La Aeronáutica Nacional al servicio del País, en el que apareció el símbolo de la nueva Fuerza Aérea.

No era una creación muy original. Estaba diseñado con el principio vigente en ese momento para cualquier emprendimiento aeronáutico en el mundo, un par de alas de ave rodeando un símbolo específico, en este caso, el escudo nacional, pero había algunas diferencias, ya que el sol y los laureles no eran iguales a los del escudo aprobado.
Pero junto con este símbolo formal de la Fuerza, apareció otro, publicado en el mismo libro, que es la “Patria Alada”, la figura femenina tradicional de la patria que corona la pirámide de mayo, con gorro frigio y túnica vaporosa, con el agregado de alas de ave.

La Patria Alada daría lugar a una nueva figura escultórica, por lo general llamada “Alas de mi patria” con una corona de laureles en las manos, que ha sido erigida en varios lugares, siendo los ejemplos más conocidos Mar del Plata (1973, casi desnuda), Buenos Aires (1981, ídem) y Escuela de Aviación Militar (1987, vestida).

Cultura y tradiciones
Entre las muchas tradiciones consolidadas en Fuerza Aérea está el reconocimiento a los camaradas caídos en accidentes o en combate. En todas las bases hay un espacio destacado en donde se colocan placas recordatorias de los protagonistas de estos hechos desgraciados. Usualmente los símbolos patrios o el de la Fuerza encabezan estos recordatorios.
La revolución de 1955
Había una grieta importante en la Argentina de 1955, que estaba totalmente dividida entre peronistas y antiperonistas, a los que se denominaba “gorilas”.
El enfrentamiento iba aumentando día a día, y recibió un impulso importante cuando Perón decidió enfrentar a la Iglesia Católica, algo que radicalizó el conflicto al punto que los opositores al gobierno adoptaron como emblema “Cristo vence” formado por una cruz sobre una V corta.
Durante el levantamiento, que comenzó el 16 de septiembre de 1955, hubo varios vuelos de ataque a objetivos en el terreno, en los que participaron fundamentalmente aviones Gloster Meteor y Avro Lincoln. Para identificarse los aviones rebeldes llevaban pintado el símbolo de Cristo vence.
El 17 de septiembre de 1955, el Lincoln B-028 de la dotación de la V Brigada Aérea (Villa Reynolds) despegó de la Escuela de Aviación Militar, en Córdoba, con 11 tripulantes (la tripulación propia del avión más algunos pasajeros militares), y su carga completa de bombas. La orden recibida era volar a Río Cuarto, bombardear el Área Material y aterrizar finalmente en Villa Reynolds.

Se lo mire por donde se lo mire, ese vuelo no fue un acto de servicio, sino una rebelión.
El aparato llegó a Río Cuarto, pero no lanzó sus bombas y poco después se estrelló contra la sierra de Piedras Blancas. El avión se destruyó completamente, y todos sus ocupantes fallecieron.
Imposible saber qué pasó. No existían las cajas negras, el incendio había destruido todo, no había testigos que hubieran visto el impacto. Se habló de una posible pérdida de potencia, y poco más.
Se hizo el rescate de los cuerpos y se entregaron a las familias del modo habitual. Era un momento difícil para todos, en el que a cada drama personal se sumaba una altísima tensión política luego de un golpe de estado que había sido sangriento y había conmovido a todos los estratos del país.
Pero con el correr del tiempo empezó a hablarse de que algunos cadáveres tenían heridas de bala, y se fue tejiendo la leyenda de que había habido un combate entre los tripulantes por temas políticos que terminó con el fracaso de la misión militar y el avión chocando con la montaña. Si sumamos a esto el dato cierto de que la máquina había llegado hasta su objetivo y no lo había atacado están todos los ingredientes para crear una leyenda sobre ese vuelo.
Pero esto no impidió que en la V Brigada Aérea se colocara una placa recordando a su personal. En lo formal, el monumento tiene los nombres de los tripulantes, la matrícula y la efigie del avión y la frase “A los que generosamente avivaron con sus vidas la llama de la libertad”.
El texto, si bien se mira, no se refiere a caídos en cumplimiento del deber, sino a una decisión personal tomada en defensa de la libertad. El espíritu de la revolución libertadora aparece aquí ocultando el concepto tradicional de honrar a los muertos en actos de servicio. La placa no está firmada por la Brigada ni por nadie.

Pero hay un detalle, importantísimo, que hasta podría poner en duda la organicidad de este recordatorio. El encabezamiento no tiene ningún emblema patrio, ni el de la Fuerza, simplemente es el Cristo vence, símbolo de la revolución libertadora.
Podrá argumentarse que también está la Patria Alada, pero la imagen escultórica corresponde a una figura femenina desnuda (sólo tiene el gorro frigio), sin la túnica etérea del símbolo usado por la Fuerza en ese momento.