El año de los grandes pájaros

Sea con Boeing o con Ford, el sueño americano idealiza dos hermosas maneras de volar: El anuncio del fabricante de automoviles en en National Geographic de octubre de 1969 (imagen: archivo: Pablo Luciano Potenze).

Eran otros tiempos. El barril de petróleo costaba menos de cinco dólares y, la verdad sea dicha, poca gente lo sabía, ni siquiera se sabía qué era un barril de petróleo. De alguna manera parecía una época feliz, por lo menos para la mayoría de los norteamericanos, que pensaban en una prosperidad sin límites y barata.

En 1966 Boeing y Pan American habían lanzado el Boeing 747 (que todavía no era el Jumbo), y la idea a largo plazo era que estos aviones permitirían cruzar el Atlántico por 100 dólares. El progreso, en todo sentido parecía no tener límites. El avión entró en servicio en enero de 1970 y, para muchos, señaló el rumbo de un mundo nuevo, aunque no carente de problemas, porque entre otras cosas en Viet Nam había comenzado la retirada, algo que impactaría fuertemente en el orgullo norteamericano.

Los primeros tiempos del Jumbo fueron parecidos a los de cualquier avión avanzado, era admirable en muchos aspectos, pero algún problema tuvo. Probablemente el mayor fue el comercial, porque había que vender muchos pasajes para que fuera rentable, pero las compañías lo fueron adoptando.

El Ford Thunderbird, a su vez, es uno de los modelos históricos emblemáticos de la marca. Lanzado en 1955, siempre fue un auto lujoso con carácter deportivo, por supuesto a la norteamericana, grande, pesado, y con motores de mucha potencia y alto consumo. De alguna manera también era un símbolo de un futuro venturoso. Como ocurrió con muchos autos a lo largo de la historia (ver El automóvil revolucionario) la promoción del Thunderbird estuvo asociada con ideas de aviones y satélites artificiales desde el principio. A fin y al cabo era un pájaro, y se lo llamaba T-Bird, o más familiarmente Bird.

Nuestro aviso de hoy fue publicado en National Geographic de octubre de 1969, antes de la entrada en servicio del Jumbo y muestra lo que vendría, el nuevo avión y el próximo modelo del auto con motor de 7 litros de cilindarada (429 pulgadas cúbicas), “dos hermosas maneras de volar”.

Pero el tiempo terminaría por desmentir estos buenos augurios. En octubre de 1973 ocurrió la guerra del Yom Kippur, y como consecuencia de ella los países exportadores de petróleo decidieron un embargo del fluido, y cuando abrieron el grifo el precio se había multiplicado por cuatro.

Adiós ilusiones. Las industrias tuvieron que empezar a pensar desesperadamente en productos que consumieran menos, y los autos de lujo norteamericanos fueron las primeras bajas de una lista que se hizo interminable.

El emblemático Jumbo sobrevivió, pero durante unos años sus pedidos fueron escasísimos, volaban con pocos pasajeros y eran maldecidos por los administradores de las líneas aéreas. Los primeros indicios del proceso que terminó con la quiebras de Pan American en 1991 hay que buscarlos aquí.

Y debieron pasar más de treinta años para que apareciera un avión de pasajeros más grande que el Jumbo, un proceso que hasta entonces nunca había insumido una década.

Estamos en otro mundo.


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