
La homosexualidad es vieja como el mundo. Siempre tuvo algo de raro y conoció épocas de aceptación y de rechazo según las ideas políticas y religiosas dominantes. A veces ni siquiera se la podía mencionar, y los diarios de los años cincuenta del siglo pasado hablaban de “amorales”. Hoy las cosas son distintas.
La cultura aeronáutica tradicional tiene bastante de eso que se llama machismo. El simple hecho de que la mayoría de los pilotos comerciales de los primeros tiempos estuviera formada por ex combatientes de las guerras mundiales, ayudó en el imaginario a sostener la idea.
Pero, a medida en que las costumbres cambiaban y volvían a cambiar, el sector turístico, íntimamente asociado con la aviación pero siempre separado, empezó a visualizar en el último cuarto del siglo pasado que los homosexuales eran buenos clientes. En primer lugar, formaban parejas con dos ingresos y sin hijos, muchas veces tenían gustos refinados y caros, eran por lo general curiosos y tenían otras características que les daban capacidad económica para el turismo e, incluso, para el turismo caro.
Y así empezaron a organizarse programas para este nicho, que creció rápido y empezó a reclamar cosas impensables poco atrás, como hoteles especializados que se conocieron como “gay friendly” y se identificaron fácilmente con la bandera multicolor. El éxito fue inmediato y casi todas las ciudades del mundo, incluso las de cultura islámica los tienen.

Por supuesto, acompañados por todos los servicios imaginables, turísticos o no. Hoy es común encontrar en cualquier comercio alguna alusión a esta condición, como expresión de principios y con la esperanza de atraer clientes.
La cuestión institucional
La National Gay Pilots Association (NGPA) se creó en Estados Unidos en 1990. En 2014 tenía 700 socios cotizantes y entonces comenzó una expansión que la llevó a 2.000 en dos años y más 4.000 adherentes, sobre un universo estimado de unos 59.000 pilotos afiliados a Air Lines Pilots Association (ALPA). Esto ocurrió en coincidencia con épocas de afirmación del colectivo que entonces se llamaba LGBT, y el espaldarazo fundamental fue la aprobación del matrimonio igualitario en 2015 (en Estados Unidos).

Con el tiempo se fueron agregando otros colectivos (lesbianas, transexuales, queers) y sus objetivos, después de más de treinta años de actuación, son promover la seguridad de la aviación; proporcionar una red social y profesional afirmativa para la comunidad de aviación LGBTQ; fomentar la igualdad de trato de la comunidad de aviación LGBTQ a través de la promoción y la divulgación, y alentar a los miembros de la comunidad LGBTQ a comenzar una carrera en la aviación.
En la actualidad la asociación está sponsoreada por las principales líneas aéreas del país (Alaska, American, Delta, Fedex, Jet Blue, Mesa, Piedmont, Republic, Skywest, United y UPS), más otras entidades significativas del sector.
Las líneas aéreas
La mayoría de las líneas aéreas han desarrollado, en los últimos años, algún tipo de política hacia el colectivo en cuestión. Es de destacar que este grupo, como toda minoría, busca incluir nuevos sectores, y llegó a ser LGBTIQNB+ aunque se observan variantes según las fuentes. Por lo menos, así lo escribía Aerolíneas Argentinas en la primavera de 2021.
La acción de las aerolíneas se centró en el concepto del orgullo y la bandera multicolor. Aparentemente la primera empresa que encaró el tema hacia sus pasajeros fue American, incluyéndolo en su plan de pasajeros frecuentes. Pero muchas la siguieron, con medidas de mayor o menor impacto.

Air New Zealand, en 2008, lanzó el primer «Vuelo rosa» con temática gay de América del Norte a Sydney, Australia, sede del mardi gras gay y lésbico más grande del mundo. No satisfecha con este éxito, cuando, en 2013, se legalizó el matrimonio unitario en su país, la empresa organizó una boda de este tipo a bordo.

SAS, en 2010, fue la primera empresa en organizar bodas de un mismo sexo en sus vuelos, a lo que siguió una exitosa campaña denominada “Love is in the air”.
Delta fue organizadora de varias marchas del orgullo en ciudades norteamericanas y canadienses y también ha reivindicado su compromiso con los empleados LGBT, habiendo sido elegida varias veces como uno de los mejores lugares para trabajar de la Campaña de Derechos Humanos para empleados LGBT.
JetBlue obtuvo el puntaje más alto en el Índice de Igualdad Corporativa 2015, una encuesta e informe líder sobre políticas y prácticas corporativas relacionadas con la igualdad en el lugar de trabajo LGBT.

Qantas, en febrero de 2017, auspició el mardi gras lésbico de Sydney con un A-330 especialmente pintado para la ocasión.

Southwest tiene un programa de compromiso continuo con la igualdad y también ha sido elegida, en 2017, como mejor lugar para trabajar por la igualdad LGBT. Patrocina sociedades sin fines de lucro enfocadas en la temática de la desigualdad y en su página web se puede encontrar el mensaje “En Southwest, apoyamos a la comunidad LGBT porque somos la comunidad LGBT”, que se complementa en otros lugares con las comunidades afroamericana, asiática, hispana y de discapacitados.

Y KLM, en 2017, adhirió a la marcha del orgullo en Amsterdam en sus redes sociales.

La temática en la aviación argentina
Los gobiernos kirchneristas trataron de integrarse con las minorías, y en ese proceso el colectivo LGBT no podía estar ausente. El hecho administrativo destacado fue la creación del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, el día en que asumió la presidencia Alberto Fernández.
En el ambiente aeronáutico, el punto notable (por la divulgación que tuvo) fue una charla sobre violencia de género dictada por la actriz Florencia Peña en FADEA, el 11 de marzo de 2013 en celebración del día de la mujer. Por esos tiempos los sindicatos empezaron a tener comisiones de género y hubo convenios que trataron el tema, pero fundamentalmente en relación con las trabajadoras y no con los colectivos LGBT. Una situación análoga se vivió en las organizaciones oficiales, ANAC, EANA, FADEA y ORSNA.
Aerolíneas Argentinas jamás dijo en su publicidad ser gay friendly, ni hizo programas especiales para el colectivo. Habló de modo declarativo, especialmente hacia adentro de la organización, pero no pasó de allí.
En junio de 2015, con motivo del 5º aniversario de la ley de matrimonio igualitario, la empresa usó una foto de perfil alusiva en su portal de Facebook.

Yendo a la publicidad pura, en febrero de 2017 encontramos una promoción de descuentos referida al amor, con una foto muy ambivalente.

Y a mediados de 2019 se hizo un ejercicio con el símbolo empresario y la bandera multicolor, muy parecido al que años atrás había hecho American.

Posteriormente fue adaptado como foto de perfil en la página de Facebook.

En noviembre de 2021, finalmente, Aerolíneas hizo una campaña de adhesión a la marcha del orgullo, formada por imágenes antagónicas.

Y ya que estamos, en coincidencia con la marcha se sumó Flybondi en las redes, con una campaña mucho más eufemística, pero que el quería entender, la entendía.

Y llegó el día del orgullo de 2022, y Aerolíneas argentinas lo recordó en las redes sociales con un videíto con colores y paisajes. Pero hubo una novedad, este año el colectivo fue denominado LGBTIQ+.
Nah nah nahhhh, el «espadeo» de Flybondi es mortal!!!!
Que buena nota Pablo al difundir el enfoque de las compañías aéreas. Desde 2020 existe el Premio Nacional a la EXCELENCIA PARA LA GESTIÓN DE LA IGUALDAD DE GÉNERO, DIVERSIDAD Y CUIDADOS .Trata del enfoque que tienen las empresas ante estos temas y como los gestionan la inclusion, la retribucion justa e igualitaria ,el respeto por la diversidad y el cuidado de las personas en el trabajo.
Cierto. Perón fruto dañado no debe dañar a los demás. Entendido??
No exageremos muchachos…
Puede que haya ruido por algún tiempo hasta que estos #colectivos, que no son más que legítimos subconjuntos de la población global, se incorporen a la percepción normal general.
Siendo heteronormal, no me han faltado ocasiones en las que me sentí discriminado (por ser extranjero en un país donde residí o por atreverme a ejercer profesionalmente fuera de mi área de carrera) y sé lo que se siente ser estigmatizado por «ser diferente».
¡Viva la diversidad y la tolerancia de nuestras particularidades!
En vez de respetar a una persona por el solo hecho de ser persona se busca poner una minoría por encima de una mayoría. Buscando la igualdad solo crean mas desigualdad.
Como todo articulo de Pablo, muy bien investigado, redactado y manteniendo la linea, mostrando curiosidades del medio.
Excelente.
La nota que nadie pidió, dirigida a homenajear al 0,12% de la población.
Potenze, una nueva víctima de lo políticamente correcto.
De los 56 mil no binarios de la Argentina en la aviación serían a lo sumo 68 personas. Era necesario fastidiar al resto?
No creo. El colectivo aquí homenajeado, es como tarro de latón: cuanto más vacío, más ruido hace.
«No hay aplazaos ni escalafón
Los inmorales nos han iguala’o.»
Enrique Santos Discépolo.
Al paso que vamos los heterosexuales pasaremos a ser bichos raros.