El Graf Zeppelin en vivo

Aviso de Geniol, publicado en La Prensa del 29 de junio de 1934, anunciando las transmisiones desde el dirigible auspiciadas por la marca de analgésicos.

La llegada del Graf Zeppelin, el 30 de junio de 1934, fue un hecho notable para una Argentina que estaba saliendo de la crisis económica de 1930, una muestra de que el progreso existía y estaba al alcance de la mano, y por eso muchas empresas buscaron asociarse a la visita.

Los dirigibles eran algo raro en Buenos Aires y en casi todo el mundo. Funcionaban, y hacían cosas que los aviones estaban lejos de lograr todavía, pero tenían terribles limitaciones y muchos accidentes. En nuestro país habían volado dos que fueron desprogramados en 1928.

El 27 de abril se publicó en los diarios porteños la noticia de que se estaba estudiando la posibilidad de que el Graf Zeppelin viniera al país, y a principios de junio, se supo que el Ministerio de Guerra estaba estudiando, junto con un técnico venido de Alemania, el sitio adecuado para recibir a la máquina.

La operación era compleja. El ideal era tener un mástil de amarre, pero no se podía construir de un día para el otro, por lo que se optó que la máquina, durante el transcurso de su breve escala, fuera sostenida por decenas de soldados que sostendrían cuerdas suspendidas del dirigible. En Río de Janeiro, se hacía lo mismo, ya que el único mástil permanente estaba en Pernambuco, que era la verdadera terminal del servicio.

La primera empresa que se asoció promocionalmente al vuelo fue LS2 – Radio Prieto, una “broadcasting” que por esos días estaba inaugurando nuevos equipos transmisores y anunció “retransmisiones” de relatos hechos a bordo de la nave desde el 24 de junio. No sabemos nada de esos programas, que por la fecha deberían haberse irradiado cuando la aeronave estaba en Europa.

Radio Prieto anunció en La Prensa del 24 de junio de 1934 la inauguración de un nuevo equipo transmisor y las transmisiones desde el dirigible.

Lo que sí sabemos es que durante la escala que hizo el Graf Zeppelin en Río de Janeiro, el 28 de junio, embarcó en el mismo el “charlista” español Federico García Sanchiz, que estaría a cargo de los comentarios que se harían desde la nave en vuelo para el público rioplatense.

Geniol era por aquel entonces un analgésico producido por los laboratorios locales Suarry, que hacían permanentes campañas publicitarias, sin mayor referencia a la modernidad. Pero con la llegada del dirigible a Buenos Aires la firma apostó a dar un mensaje promocional que uniría dos elementos novedosos, la aviación y la radiotelefonía. Para ello contrató los servicios de García Sanchiz y Radio Prieto, convirtiéndose en el auspiciante de las transmisiones.

Publicidad de Geniol asociada al viaje del Graf Zeppelin, que con pequeños cambios, se repitió en los diarios de Buenos Aires en los días previos a la llegada del dirigible.

La idea era audaz, pero no loca. Desde el punto de vista técnico ya se habían hecho cosas más difíciles: el 5 de marzo de 1934 Carlos Gardel había cantado estando en Nueva York, mientras sus guitarristas tocaban en Buenos Aires y el resultado era irradiado en tiempo real por Radio Splendid. Hacer una transmisión desde un dirigible tenía otras complicaciones, pero era algo posible, sobre todo si se tiene en cuenta que el Graf Zeppelin tenía uno de los mejores equipos de radiotelefonía del momento.

García Sanchiz, por su parte, era muy conocido en el mundo hispanoamericano, y es posible que la iniciativa haya sido suya, porque ya tenía experiencia en este tipo de transmisiones: En 1930 había cubierto un viaje en el dirigible a Nueva York para una radio española.

Anuncio publicado en La Prensa del 1° de julio de 1934 anunciando la conferencia de García Sanchiz.

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