
Todas las empresas tienen, o deberían tener, valores. Southern Winds, una aerolínea de bandera argentina que operó entre 1996 y 2005 se presentó ante el público como una empresa joven, que volaba con aviones modernos distintos de los usuales en el mercado doméstico (CRJ-200), y cuyo personal tenía la dinámica de la juventud.
Y la verdad es que los empleados de Southern Winds eran por lo general jóvenes (e inexpertos). La experiencia y la madurez no eran un valor en esa empresa, pero el trato era “postmoderno”.
Lo malo es que la aviación es una actividad compleja, que requiere una formación especial, sobre todo en los tripulantes y personal afectado a lo operativo. La desaparición de Southern Winds fue, entre otras cosas, probable consecuencia de errores en la selección del personal.
Quienes hoy se denominan TCP por tripulantes de cabina de pasajeros, y antes se llamaron stewards hostesses, azafatas y auxiliares tienen una posición compleja en el imaginario de lo que es una línea aérea. Por un lado son una cara bonita, la sonrisa de la empresa hacia sus pasajeros, pero además deben cargar con todas las complejidades de un servicio difícil y hacerse cargo de toda la problemática de los pasajeros, que a veces es muy delicada. Están tanto para servir un café cuanto para enfrentar situaciones extremas como un parto en el cielo o un borracho incontrolable.
De más está decir que en caso de emergencia y evacuación de la aeronave son quienes están en primera fila de la operación.
La selección de este personal abarca muchos aspectos, lo que se complica porque la formación específica que dan las academias suele no coincidir con las aspiraciones de los operadores, que muchas veces prefieren formar a su gente en la compañía. La realidad es que muy pocas empresas argentinas piden TCPs con diploma del sistema educativo.
En este universo, este aviso de Southern Winds publicado en Clarín del 3 de enero de 1999 es notable por el modo en que juegan ciertos valores, ya que se ofrece a las postulantes divertirse y trabajar duro en una empresa diferente, algo bastante lejano de lo que dice la teoría sobre la labor de las auxiliares de a bordo, que por lo general empiezan por poner requisitos como saber idiomas y nadar. Aquí lo único excluyente es la edad y la foto de cuerpo entero.

