
La Argentina siempre fue famosa por su ganado. Era absolutamente lógico —y necesario— que sus líneas aéreas se especializaran en el transporte de animales en pie. No sabemos quién fue el primero que incursionó en esta especialidad, pero es probable que haya sido TAIA (Transportes Aéreos Inter-Americanos), una poco conocida empresa argentina que actuó a fines de los años cuarenta y principios de los cincuenta, usando un Curtiss C-46. Pan American pudo haberlo hecho antes.

Las sociedades mixtas, sobre todo Zonda, intentaron sin éxito incursionar comercialmente en el transporte de cargas y Aerolíneas Argentinas, tampoco tuvo un gran desarrollo en este tema durante sus primeros años.
Cuando se abrió el mercado aerocomercial, en 1956, aparecieron las primeras empresas cargueras de cierto fuste, y la primera que asumió que eso era un negocio interesante fue Austral, cuyos fundadores crearon inicialmente una aerolínea carguera (Aerovías Monder) que luego derivó en la empresa conocida, cuyas primeras actividades fueron cargueras.
La primera promoción de esta empresa que salió en los diarios, el 4 de enero de 1958, fue para anunciar que había transportado al padrillo Nigromante a Estados Unidos. Competía con Pan American, que era por entonces la única empresa con capacidad para hacer eso que operaba en el país.

La idea original de Austral fue posicionarse como transportadora de cargas a Estados Unidos, fundamentalmente de ganado en pie, pero tuvo problemas con los permisos para operar en aquel país, por lo que sólo realizó unos pocos vuelos, pero mantuvo su actitud como operador de cargas, un tema que publicitó durante años. Su flota estuvo compuesta por un Douglas C-54, que operó poco tiempo, y varios Curtiss C-46 cargueros puros.
Hacia 1960 aparecieron nuevas empresas cargueras, que generalmente operaron con aviones Curtiss C-46. Su mercado objetivo fue el transporte de ganado en pie, pero el gran desarrollo que tuvo la industria petrolera en aquellos años les dio un importante tráfico de equipos para esta industria, procedentes de Estados Unidos. Entre otras, podemos mencionar a Aerolíneas Carreras, Aerolíneas Ini, Aerovías Halcón, Líneas Aéreas Patagónicas Argentinas, Transamerican y Transcarga. Hubo otras.

Pero Austral, que además de tener capacidad para transportar grandes cargas tenía la posibilidad de mover bultos diversos a las principales ciudades del país utilizando sus servicios de pasajeros, mantuvo una situación de preeminencia en esta actividad.
Con la llegada de los jets BAC-111, en 1967, Austral se fue desprendiendo de los viejos aviones de pistón con los que hacía sus vuelos de carga, los que se fueron reduciendo a su mínima expresión. Por otra parte, en el transporte internacional de ganado, había prosperado Aerotransportes Entre Ríos (AER), fundada en 1962 por un grupo de ex empleados de la fallida Transcontinental, que estaba operando con aviones más modernos. En 1969 aparecería también Transportes Aéreos Rioplatenses (TAR), que terminaría copando este mercado.

Austral debió limitarse a lo poco que podía mover con sus jets, claramente pensados como aviones de pasajeros, pero no se retiró de la palestra. En noviembre de 1977 inauguró Jet Paq, un servicio de paquetería que viajaba a todos los destinos de sus vuelos, y en 1979 tuvo su terminal exclusiva de cargas en Aeroparque.
