¡Estamos vivos!

Publicidad publicada en el diario La Nación del 28 de junio de 1989 en plena hiperinflación argentina (imagen: archivo Pablo Luciano Potenze).

A veces, el árbol no deja ver el bosque. Este aviso, publicado en La Nación del 28 de junio de 1989, parece un aviso chovinista más, de esos que las empresas de servicios argentinas reproducen con frecuencia.

Como tantas veces refuerza la idea de empresa comprometida con el país, que invierte en él, que crea fuentes de trabajo y se mejora día a día. Pero, ¿es eso todo?

Si miramos con perspectiva, 1989 fue el año de la hiperinflación argentina, la salida anticipada de Alfonsín de la presidencia y la asunción de Menem antes de lo programado. En junio el índice de precios al consumidor superó el 100%, y en julio arañó el 200%. La economía era anárquica, y nadie sabía dónde estaba parado. El peor escenario para cualquier empresa, y más aún para una línea aérea.

En este entorno, el 27 de junio La Nación publicó un trascendido según el cual Austral podría suspender vuelos de cabotaje mientras durara la crisis en razón de los altos costos de explotación. La noticia fue enfáticamente refutada por un documento de la empresa (que fue publicado por el diario el 28), pero para que no quedaran fantasmas entre el público, la aerolínea también optó por publicar el aparentemente inocente aviso que nos ocupa.

Y, por supuesto, siguió volando.


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