Horarios y competencia

El aviso de ALA y Austral publicado en Primera Plana el 6 de octubre de 1970

La competencia histórica que hubo, hasta 1990, entre Aerolíneas Argentinas y las empresas privadas, a veces es difícil de explicar, porque no cumplió con uno de los elementos básicos de cualquier competencia, que es el precio. A lo largo de casi toda la historia estas empresas tuvieron tarifas iguales, sin posibilidad de modificarlas, porque la política era así.

Entonces, el estudio debe escarbar en otros elementos para entender cómo hacían para atraer a sus pasajeros. Es difícil explicar que ALA y Austral hayan competido con los novedosos jets Caravelle usando vetustos Douglas DC-6B entre 1962 y 1967. Es cierto que en este período las tarifas no eran iguales para jet y hélice, pero aún en el sector de las hélices los Avro 748 de la empresa estatal eran mucho más modernos, aunque más apretados.

Del análisis de las publicidades surgen dos temas que son recurrentes, el catering, y el cumplimiento de los horarios. Aquí fue donde ALA y Austral basaron su mensaje, y aparentemente funcionó.

Se dice, además, que los aviones de Austral volaban siempre, mientras que los de su competidora estatal acusaban habituales demoras y cancelaciones por meteorología. Es difícil demostrarlo, pero siempre volvemos a que los privados eran más puntuales. Trasladar el tema a una cuestión de seguridad es una tentación grande, pero caeríamos en cosas que no se pueden probar (ver Una historia maldita).

Lo que sí es cierto es que en los años sesenta las operaciones marginales estaban a la orden del día, y las ayudas a la navegación eran pocas y malas. Vaya como ejemplo el dato objetivo de que cuando en 1962 los reactores empezaron a hacer vuelos domésticos en la Argentina había solamente dos VOR, uno en Ezeiza y el otro en Malargüe. El resto de los vuelos se hacían con NDB, ADF y buena voluntad. Y eso valía para todos.

El aviso que hoy nos ocupa, publicado en Primera Plana el 6 de octubre de 1970, es uno de los tantos que publicaron ALA y Austral en esos años en los que no se dice nada pero se sugiere todo en materia de cumplimiento de horarios. Esta vez el argumento es la famosa marca Rolls Royce, y hay que reconocer que la imagen es un poco shocking, pero eran los tiempos del Sargent Pepper.

Lo divertido es que en ese momento los Caravelle y los Avro 748, que usaba Aerolíneas Argentinas en sus servicios domésticos, también tenían motores Rolls Royce.


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