El ideal low cost: Escalas de veinte minutos

Folleto de horarios de Aerolíneas Argentinas para la temporada alta 1978/79. Si se analizan los tiempos en escala para los Boeing 737 se encuentran varios ejemplos de quince o veinte minutos, mientras que para los 727 no bajan de treinta (colección PLP).

La fórmula de las low cost parece ser conocida: aviones impecables, aeropuertos secundarios, máxima utilización de las aeronaves, personal no sindicalizado, escalas breves… Últimamente está en todos los diarios, que repiten hasta el cansancio que lograr esto es sinónimo de eficiencia.

Cada ítem tiene su explicación profunda y, entre ellos, la cuestión de las escalas es un tema importante para lograr que los aviones estén más tiempo en el aire.

En la actualidad los horarios de las líneas aéreas argentinas registran tiempos de escala variables, pero que no bajan de 35 minutos en el caso de los vuelos circulares y algo más en los terminales. No está mal.

Pero si revisamos viejas publicidades con horarios de servicios encontraremos que, hace décadas, tanto Aerolíneas Argentinas como Austral, volando con los jets normales de esa época eran capaces de programar y cumplir escalas en las que el avión estaba solamente entre quince y veinte minutos en el suelo, la mitad del valor standard actual de esas mismas empresas.

¿Cómo lo lograban? Hay algunas explicaciones parciales.

Los aeropuertos tenían, en general menos tráfico, lo que se traducía en menos tiempo de rodaje y menos facilidades que compartir con otros operadores (combustible, movimiento de equipajes). No había mangas, lo que permitía mover más rápido a los pasajeros (el tiempo perdido es un problema real de las mangas). En algunas máquinas (BAC-111, MD-80) había dos escaleras integradas al avión, así que no había que esperar al servicio de tierra, y alguna vez, volando en Austral, me tocó desembarcar por una puerta prácticamente al mismo tiempo en que se embarcaba por la otra.

Aviso de Austral, promocionando su “largo” vuelo a Río Gallegos, publicado en La Nación del 19 de marzo de 1978. Hacía tres escalas intermedias, de veinte minutos cada una, en las que, además de mover pasajeros, que no eran pocos, se cargaba combustible (colección PLP).

El sistema funcionó por muchos años sin mayores sobresaltos, hasta que un día, exactamente el 20 de noviembre de 1992, el Boeing 737/200 LV-JNE se incendió tratando de despegar en el aeropuerto de San Luis, sin víctimas fatales.

La investigación que hizo la JIAAC, en aquel entonces, fue lapidaria para la planificación de muchos vuelos que las líneas locales planteaban como normales desde el fondo de los tiempos.

Según el análisis de las causas, en palabras de la Junta: “fueron factores contribuyentes: programación de vuelos con escalas de tiempo reducido y etapa corta en el tramo COR-UIS que posiblemente no permitió la necesaria refrigeración de las ruedas…”

Un párrafo más adelante, en las recomendaciones al operador agregó: “prever en la programación de vuelos con etapas cortas y pequeños lapsos de detención, los medios para el enfriamiento de las ruedas…”

Las restricciones en los manuales de operación de los aviones siguen vigentes, y la verdad nos muestra que ya no se hacen en el país escalas tan breves. ¿Qué harán las futuras low cost?

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