
El 16 de abril de 1959 Aerolíneas Argentinas inauguró sus servicios con jets Comet 4 a Chile. Probablemente nunca como en esos días la empresa haya estado tan en la punta de la tecnología, porque el cambio del pistón a la turbina fue uno de los avances más notables de los aviones de pasajeros de la historia, y la empresa argentina estuvo en ese cambio desde la primera hora.
Evidentemente la presentación de la nueva flota dio lugar a una importante campaña publicitaria, que buscó marcar diferencias con todos sus competidores, internacionales y domésticos. Las nuevas máquinas lo justificaban, y todas las compañías que ponían reactores en servicio en esos años actuaron de modo similar.
Un viaje a Europa en DC-7C duraba algo más de veinticuatro horas (en los DC-6 de Aerolíneas era más largo), mientras que el Comet hacía el trayecto en unas quince horas reales de vuelo, con tres escalas intermedias.
El aviso que traemos hoy es técnicamente raro, porque es la suma una página en color y otra en blanco y negro. Si bien el lector de las revistas (se publicó en varios medios) inevitablemente tendría que verlos juntos, parece que no tienen nada que ver entre sí, hasta que uno se da cuenta de que son avisos de la misma empresa. Sea lo que sea, así se publicó.
Lo importante es la fecha. Se trata del número de mayo de 1959 de la revista Vea y Lea, una revista de un género de información hoy desaparecido, pero que entonces era muy popular. También se repitió en el mismo mes en Selecciones del Reader’s Digest.
Este aviso anuncia el lanzamiento de la mayor novedad del transporte aéreo hasta esa fecha. Debería ser sensacional, pero parece una naturaleza muerta, y es más que confuso. Queda clara la frase “AA está adelante”, que, por otra parte, en ese momento se repitió hasta el cansancio, pero las ventajas reales del jet están desdibujadas, y queda la duda para el lector sobre si lo importante es el jet o la comida.
