
La inauguración de los vuelos de LAPA a Atlanta estuvo acompañada de la esperable publicidad, lo que incluyó una edición de la revista de a bordo de la empresa dedicada al tema.
Pero a esa edición le faltó una letra, y por eso hubo que hacerla nuevamente con esa letra.
LAPA fue una empresa que combinaba impulsos personales con planes largamente preparados. Los vuelos a Atlanta fueron una combinación de ambas cosas, porque la decisión de hacer esos vuelos se tomó en 1992, cuando la empresa, con dos SAAB SF-340 volaba solamente a Córdoba, Villa Gesell y Colonia. En ese momento se presentó el pedido ante las autoridades nacionales para volar a Atlanta.
Después vino la decisión de salir a competir con la alicaída Aerolíneas Argentinas administrada por Iberia, y llegaron los Boeing 737/200, con sus tarifas revolucionarias. Más adelante vendría la incorporación de los 737/700 y el paso siguiente fue llevar a la realidad los vuelos a Atlanta solicitados a la autoridad siete años antes.

La campaña de lanzamiento de los vuelos incluyó todos los elementos clásicos del merchandising usuales en esos tiempos, una presentación el avión a la prensa en Aeroparque y avisos en los diarios. El detalle más significativo del nuevo servicio era el precio, 299 pesos por tramo. Eran los tiempos del uno a uno.

El vuelo inaugural fue el 17 de agosto de 1999, y la revista que se repartía a los pasajeros en los vuelos de LAPA, llamada Alturas, dedicó la tapa y buena parte del contenido de su número de ese mes a los nuevos servicios internacionales. El artículo principal sobre el tema debió haberse llamado “United States by LAPA”, pero uno de esos demonios que siempre acechan en los fríos rincones de las imprentas metió la cola y sacó una “s”. El título impreso fue “United State by LAPA”.

Era una letra… Prácticamente nada en términos de una revista de 64 páginas, pero era el título del principal artículo de la edición.
No podía quedar así, por lo que se tomó la decisión de hacer todo nuevamente.
Hubo algunos cambios, porque ahora el artículo fue bilingüe, lo que requirió modificar algo la diagramación y, adicionalmente, el mensaje del presidente de la compañía, en la portada, también se tradujo al inglés. El resto, fue idéntico, pero se usó un papel de mayor gramaje, por lo que la segunda edición es más pesada y más gruesa.
