Los nuevos pasajes de Flybondi


La tecnología, desde el fondo de los tiempos, nos ofrece cosas nuevas que antes eran inimaginables y nos hace preguntarnos cómo pudimos vivir sin eso. Hoy es el turno del NFTicket.

Un pasaje de avión es, en apariencia, algo muy sencillo, pero las apariencias engañan, porque ese pasaje forma parte de un sistema que permite comprarlo en un lugar del mundo a alguien que no será el prestador del servicio, iniciar el viaje en cualquier otro lugar del mundo y hacer varias etapas con operadores distintos, coronando la operación con el hecho objetivo de que todos los participantes cobran su parte. Evidentemente, ese pasaje es la parte visible de algo muy complejo.

Primer pasaje extendido por Aeroposta Argentina en su ruta patagónica en 1929. Tiene la información suficiente para prestar el servicio, aunque es confuso en la definición “Vale por un pasaje”. Como curiosidad, está firmado por el piloto del vuelo, en este caso, Saint-ñExupéry.

Los pasajes antiguos eran papeles escritos, con los datos del vuelo y el pasajero. Con eso bastaba, pero no se podían hacer itinerarios muy complejos. El elemento que permitió hacerlo fue el formato del pasaje de IATA, el famoso librito, algo que se implantó cuando las tecnologías disponibles no pasaban del teléfono, el bolígrafo y el papel carbónico, y funcionó por décadas.

Pasaje IATA emitido en 1968 en Buenos Aires, pero que cubre tramos europeos.

Seguramente estos pasajes eran muy rígidos, pero servían a su función y hasta admitían hacer algunos cambios, fundamentalmente de horarios. El titular era inamovible y, en términos generales, eran asimilables a los documentos personales,

Las mejoras vinieron por el lado del procesamiento de datos, la información en bandas magnéticas, la impresión por matriz de puntos. Por otro lado, el sistema BSP fue una simplificación de los libritos con un mecanismo súper mecánico de emisión, utilizando chapas grabadas y los consabidos carbónicos rojos.

En 1994 se vendió el primer pasaje por internet y el 1º de junio de 2008 murió el pasaje de papel, o lo que quedaba de él, porque hacía rato que funcionaba la venta on line. A partir de ese día no se aceptaron los antiguos formatos y sólo fue posible viajar usando la nueva modalidad. Fue una tarea de años de la IATA, que por ese entonces calculaba que así se ahorrarían 6.000 millones de dólares anuales y se agilizaría el funcionamiento de todo el sistema.

Giovani Bisignani, director general y CEO de IATA (el cuarto desde la izquierda) en la celebración del retiro del pasaje de papel, en junio de 2008 (imagen IATA).

El billete electrónico, diseñado con las herramientas de su momento, fue un avance importantísimo en el esfuerzo de IATA por simplificar el negocio, despojándolo de todo lo que fuera costo y no rindiera beneficios, pero, con el correr de los años y la aparición de nuevas tecnologías, mostró algunas limitaciones, como la imposibilidad de transferencia a otro pasajero.

Pero, en estos tiempos, hay novedades todos los días, y una de éstas fue la tecnología blockchain, que se conoció masivamente en 2009 por ser la base del funcionamiento del bitcoin. Inevitablemente fueron surgiendo propuestas para utilizar este conocimiento en otras cosas, y aparecieron startups que ofrecieron usar blockchain para dar seguridad y trazabilidad a la venta de tickets, en principio para eventos musicales masivos, de lo que incluso tenemos alguna oferta embrionaria en la Argentina, aunque todavía a nivel experimental.

¿Y los tickets aéreos?

Si se pueden vender entradas a recitales con un sistema basado en blockchain, seguramente también se pueden vender pasajes de avión. Así lo pensó un grupo de emprendedores que creó TravelX, una empresa tecnológica orientada a los viajes que, en una ronda inicial de inversión recaudó $16 millones de dólares para desarrollar un mecanismo basado en blockchain para la venta de tickets aéreos. La nueva tecnología se denominó NFTicket (NFT quiere decir Non Fungible Token), y su particularidad más notable es la trazabilidad del pasaje, lo que permite a su propietario cambiar su titularidad, abriendo la posibilidad de venderlo, reglarlo u otras operaciones emergentes de esta capacidad, lo que crea un mercado secundario de pasajes totalmente transparente.

Presentación del nuevo ticket en la página de Flybondi.

Las posibilidades del sistema exceden las necesidades de los pasajeros individuales, porque pueden aplicarse a viajes empresarios, que siempre están sujetos a cambios de último momento, y dan una posibilidad adicional a las agencias de viaje, que pueden asignar pasajes comprados con anterioridad.

No sabemos las consecuencias reales que podrán tener estas novedades. Una posibilidad cierta es que los precios finales, los que pagan los pasajeros, aumenten, porque será posible que alguien (una agencia) compre todos los tickets baratos que se ponen en venta el primer día, eliminando así esta oferta de la página de la aerolínea, por lo que los pasajeros van a pagar más, ya sea porque compren  el remanente caro que quede en la página o por la reventa que haga el que compró barato.

Mauricio Sana, CEO de Flybondi, en la presentación del NFTicket.

Otra cuestión importante es que, seguramente, va a cambiar es el tratamiento impositivo de los pasajes, porque no es lo mismo una agencia de viajes que vende un pasaje y cobra una comisión que una agencia que compra un pasaje y después lo vende a un tercero.

Una vez definido el sistema, era necesario que alguna aerolínea diera el primer paso y lo adoptara, y esa aerolínea, a nivel mundial, fue Flybondi que revalidó con esto su vocación de empresa innovadora, algo que se nota bien en el conservador mercado argentino.

Así es que en septiembre del año pasado se informó que la empresa se volcaría al nuevo sistema y, desde el 28 de marzo último, todos sus pasajes son NFTicket La adopción de los boletos basados en blockchain la convierte en pionera absoluta en el mundo para este tipo de dispositivos que, según los directivos de la compañía, van a cambiar la industria.

Por supuesto, cada transacción que se haga con el ticket tiene un costo, que es comparable con el de una valija en la bodega del avión

Flybondi
La principal característica del NFTicket destacada en las redes sociales de Flybondi.

Una última curiosidad, que surge de la página de TravelX, en la que aparecen algunos asesores e inversores de la primera hora. El más conocido en la Argentina es el basquetbolista Emanuel Ginobili, pero en la lista también encontramos a Julián Cook, el fundador visible de Flybondi y su primer CEO, que había sido cancelado en 2019.

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