
En el Museo Nacional de Aeronáutica se exhibe un avión Blériot XI que alguna vez fue de Jorge Newbery, pero la historia no empieza ni termina allí.
Louis Blériot impuso el avión con forma de avión que conocemos hoy: monoplano con el motor delante del centro de gravedad, carga útil centrada en las alas (entonces sólo el piloto), fuselaje único y cola en forma de “T” invertida.
Todas las biografías de Louis Blériot dedican algunas pocas líneas, al principio, a hablar de su formación académica, que fue sólida, y agregan que hizo fortuna fabricando faros para automóviles. Después de esta introducción, el tema es excluyentemente aeronáutico.
Un habitante de estos tiempos tiene una idea bastante clara acerca de lo que son los faros de los autos, pero a principios del siglo pasado las cosas eran muy distintas. Para empezar, los coches nacieron como carros sin caballos y, como los carros no tenían faros, tampoco los tuvieron los primeros autos. Como muestra, está el Anasagasti, el primer automóvil argentino que se produjo en serie, del que se conserva un ejemplar en el Museo Nacional de Aeronáutica, que no tienen ningún elemento para iluminar el camino, y es un producto diseñado en 1910.

Volviendo a Blériot, los historiadores coinciden en que desarrolló uno de los primeros faros efectivos para uso automotriz. Se trataba de una lámpara de acetileno, un gas que al inflamarse da una llama blanca brillante, con un sistema reflector parabólico. El acetileno se fabricaba agregando agua a un preparado de carburo de calcio, por lo que el dispositivo era relativamente complicado.
La cuestión de los Blériot en la Argentina parecía cerrada con el único ejemplar del Museo Nacional de Aeronáutica, pero un día, en el museo del automóvil de la Fundación Lory Barra, en San Isidro, contemplando un coche marca Züst, reparé en que uno de sus faroles llevaba la marca Blériot. Sin duda eran los faros que fabricaba nuestro personaje.

Revisé el vehículo y encontré Dos faros frontales grandes, dos faritos laterales, una luz posterior y una caja, que no he podido determinar de qué se trataba, pero sospecho que era un depósito de carburo. Súbitamente había encontrado seis Blériot en Buenos Aires. En todos los casos son piezas de bronce, de impecable terminación.

El paso siguiente fue buscar más Blériots. El lugar cantado era el Museo del Automóvil Club, y los resultados fueron buenos.
La colección que está abierta al público incluye un Wanderer 1911, un auto alemán de dos plazas en tándem, que muestra en su frente dos faros Blériot de acetileno.

La colección de este museo incluye, además, un Renault (que no estaba en exhibición cuando lo visité), que también tiene faros Blériot, pero con una nueva característica, son faros eléctricos.

Los automóviles, a partir del entorno de 1910, empezaron a tener generadores de electricidad, y eso permitió esta innovación, en la que Blériot fue también uno de los primeros, con su marca Dynamo.

Dónde están
- Museo Nacional de Aeronáutica. Avenida Eva Perón 2200, Morón – (5411) 4697-6964 / 9780 – http://mna@faa.mil.ar
- Fundación Lory Barra. Camino de la Ribera El Fomentista 150, San Isidro – (5411) 4707-0221 – http://fundacionlorybarra.org
- Automóvil Club Argentino. Avenida del Libertador 1850, Buenos Aires – 0800-888-9888 – https://www.aca.org.ar