
Los Aero Commander fueron algunos de los primeros bimotores de negocios introducidos en el entorno de 1950, que presentaban varias novedades que debían ser ofrecidas a un mercado que mayoritariamente no conocía este tipo de aviones.
Aero Design and Engineering Company fue una fábrica norteamericana de aviones livianos que, a mediados del siglo pasado, propuso una serie de productos monomotores y luego bimotores con la denominación de Aero Commander, nombre que en 1950 pasó a denominar la empresa.
Estas aeronaves trajeron una categoría casi desconocida de aviones ejecutivos, más pequeños, pero mucho más avanzados que el Beech 18 que dominaba ese mercado. El avión, que en sus primeras versiones podía acomodar hasta seis personas, fue certificado en 1950 y tuvo modelos civiles y militares. Sus competidores del momento fueron el Piper Aztec y el Cessna 310, pero el Aerocommander era algo más grande.

Imponer el nuevo producto fue un desafío para la empresa, y el análisis de un folleto del modelo 560-E nos muestra que las ideas rectoras fueron la eficiencia, el alcance (podía hacer un vuelo costa a costa de Estados Unidos con una sola escala, la velocidad y el confort.

El avión fue un éxito mundial, y no tardó en aparecer un modelo mejorado, el 680S, que por un tiempo sería el tope de la gama.

Aerotransportes Wollkopf fue el representante de la firma en Buenos Aires, y en agosto de 1961 se hizo una gira latinoamericana del avión, que incluyó demostraciones en Buenos Aires.

Por esos años Aerotransportes Wollkopf formó parte de los accionistas de la recién fundada Aerotransportes Litoral Argentino, y su aporte a la línea fueron cuatro flamantes Aerocommander 680S, que entraron en servicio en 1957.
ALA, hasta su asociación con Austral, no fue nada prolija en el diseño de sus aviones ni de su publicidad, por lo que es interesante ver esta página del folleto norteamericano del avión.

Y compararla con esta publicidad de ALA, de donde resulta que no fueron capaces de tomar una foto de su propio avión. Los negocios anduvieron mal, Wollkopf abandonó la sociedad y se llevó sus aviones, que fueron reemplazados por algunos vetustos DC-3.

Una curiosidad del 680S fue que se ofertó un modelo fotográfico, que incluía facilidades para instalar cámaras diversas y hasta un espacio reservado para el procesamiento de películas.

Un tiempo después apareció un modelo más chico, el 500, del que la Fuerza Aérea llegó a tener varios como avión de enlace (ver Los aviones de enlace).

Y la serie no paró. Un nuevo modelo, el Grand Commander, también hizo demostraciones en Aeroparque en 1963.

El Aerocommander fue un éxito de ventas mundial, lo que incluyó a la Argentina. Con el tiempo la empresa fabricante original fue adquirida por Rockwell.