Después de seis años, que se dice pronto, la Base Aérea de Zaragoza volvió a abrir sus puertas en sábado 21 de mayo de 2016. La situación lo ameritaba. Se realizaba en la base aragonesa la edición 2016 del NATO Tiger Meet (ver: El Tiger Meet vuelve a España y Tiger Meet 2016: una crónica diferente), y el evento coincidió en proximidad temporal con la conmemoración del Día de la Fuerzas Armadas. Dicha celebración que se remonta a 1978 cuando se estableció la conmemoración anual de una fiesta de carácter nacional que homenajeara a los Ejércitos y Armada españoles, que y fomentará el conocimiento y su integración en la sociedad.
En esta ocasión, y previendo una gran afluencia de público, el Ejercito del Aire abrió las puertas de la base desde la 8:00 de la mañana. El acceso vehicular estuvo controlado por la Guardia Civil, que como es su tarea brindo su apoyo para gestionar una masiva llegada de coches a las inmediaciones de la base aérea.
Varios factores concurrieron para que esta jornada se transformase en una muy especial. El primero fue el Tiger Meet, un evento de clase mundial. El segundo la poca cantidad de eventos de esta índole que se celebran últimamente en España. El tercero, un sequia aeronáutica de seis años en Zaragoza. Resumiendo: Había interés.
El acceso a la base, la circulación interna y el estacionamiento estuvo correcta y eficazmente gestionado por la Policía Aérea del EdA. Llamó la atención de este corresponsal el control del acceso del público a la plataforma. Se verificó el contenido de bolsos y mochilas. Los tiempos han cambiado, y no para mejor. La revisión, también fue rápida y no hubo la más mínima demora por precaución añadida.
En plataforma
La Plataforma Militar Sur es amplia. Allí trascurrió la jornada de puertas abiertas. Es un placer ver esa gran superficie de hormigón llena de aviones, estos días de Tiger Meet. Casi casi, como otrora, cuando los aviones de la USAF copaban todo el espacio disponible.
Las lindes de la zona adyacente a la torre de control y otros edificios, fueron ocupadas por diversas ofertas gastronómicas, puestos de venta de suvenires aeronáuticos, exposiciones, etc. Sobre ese lado estuvieron la Dirección General de Tráfico, o la Policia Nacional, presentando sendos helicópteros. El EADA también ocupo esa zona con un importante despliegue de material y actividades. Hasta un equipo de gancho Multilift sobre chasis Pegaso se expuso.
El extremo Este de la Plataforma Militar Sur permaneció cerrado ya que allí continuaron estacionados numerosos aviones participantes. Pero en esa zona y junto a la valla se expusieron varias aeronaves.
El resto del material permaneció expuesto todo a lo largo de la zona de plataforma más cercana a la pista 12R-30L. Aproximadamente en la zona central de esa línea vallada, hubo un sitio si vallado ocupado por los más entusiastas spotters, siempre enemigos de cualquier separación entre ellos y un avión. Vale la pena destacar que ante la ausencia de separación física, el respeto del público fue total con esa línea imaginaria.
En el aire
Durante la mañana se sucedieron las exhibiciones aéreas. Abrió la PAPEA (Patrulla Acrobática de Paracaidismo del EdA), para seguir con la demostración de un EF-18M del Ala 15 de Zaragoza, que actuó como anfitrión. Le siguió el Eurofighter EF-2000 del Ala 14 con una larga actuación.
Volvió a llamar la atención del público la patrulla ASPA. Sin duda brindan el espectáculo singular, y poco frecuente, de las acrobacias aéreas con helicópteros.
Tras ellos, despegó el F-16 belga, todo un clásico que hizo las delicias del público asistente.
Sobre el final, intervinieron dos Dassault Rafale de la Aeronavale francesa, brindando un bonito y potente espectáculo.
La traca final y fin de fiestas, lo puso la Patrulla Águila del EdA. Como siempre una destacada y precisa actuación. Se agradece que la duración del show sea extensa y de tiempo a disfrutar tranquilamente del equipo acrobático español.
En conclusión: A la gente le gusta ver aviones, oler keroseno quemado y quedarse sorda con sonido de la post combustión a tope.
Apostillas
Durante el descanso de las exhibiciones aéreas tuvo lugar en el salón de actos de la ETESDA, la imposición de la Gran Cruz del Mérito Aeronáutico al General Denis Mercier por el Jefe del Estado Mayor del Ejército del Aire.
Nunca llueve a gusto de todos. Como es habitual surgieron voces disidentes. Opositores. Amigos de la ecología. Enemigos de las armas. Van a tiro fijo. Aburren. La visión desarrollista los confronta con datos: Dos semanas con más de 1500 uniformados extranjeros desplegados en Zaragoza. 1600 spotters de todo el mundo vinieron a las jornadas de viernes 20 y sábado 21 (algunos ya estaban desde principios de semana). Incontables aficionados llegados desde toda España. Sin duda el impacto económico que genera este tipo de ejercicios multinacionales y los eventos abiertos a la comunidad civil, es importante.
Ultimo en orden, pero no en importancia. El trabajo de la gente de la Base Aérea de Zaragoza. Todos arrimaron el hombro, en un esfuerzo importantísimo: El despliegue de las unidades participantes, jornadas de prensa, de spotters y puertas abiertas. Dos semanas intensísimas que pusieron a la la capital aragonesa en el mapa aeronáutico de este año.