Qué estará pasando con Flybondi

El viaje a México del LV-HFR en noviembre de 2020 dejó a Flybondi sin ningún avión operativo, justo en el momento en que se supone que debería estar volviendo a la normalidad de los vuelos (foto PLP).

El pasado 15 de noviembre Flybondi completó la operación más difícil que debe encarar una empresa aérea argentina que decide dejar de operar: sacar todos sus aviones del país. Dice que se trata de una operación rutinaria de mantenimiento pero hay que reconocer que fue una decisión tomada de improviso, porque ese trabajo estaba planificado para más adelante, y que llevarse el único avión disponible justo en el momento en que se espera que vuelvan los vuelos suena raro.

Al mismo tiempo el conflicto entre la empresa y las autoridades aeronáuticas está en un momento caliente. Nadie ignora que el proyecto de tener una única empresa monopólica que lleva adelante el gobierno y la propuesta de las low cost no caben en el mismo universo. Por eso no llama la atención que todas las decisiones que se toman desde el poder, en menor o mayor medida, perjudican a estas compañías.

El último conflicto visible es El Palomar. Cualquiera que conozca medianamente el negocio aerocomercial entiende que Ezeiza no es un aeropuerto adecuado para un modelo low cost, por la sencilla razón de que es un aeropuerto caro para operadores y pasajeros. La decisión de no permitir vuelos desde El Palomar es claramente una jugada más para sacar a las Low cost de la cancha, como fue el intento de despojar a LAN-Argentina de su hangar en Aeroparque en 2013. Quizás no sea casual que ambas movidas partan del ORSNA, un organismo poco visible pero poderoso (ver Acerca de los inconvenientes de ser trucho, improvisado e incompetente).

En cualquier ambiente civilizado, este tema se hubiera tratado buscando una conciliación. Puede ser difícil, pero es el único modo de acercar posiciones y lograr resultados, pero la actitud de Flybondi fue de ruptura total: “El Palomar o nada” Parece hacerlo a propósito para escalar en la pelea y retirarse ofendido.

“El Palomar o nada” piezas publicitarias de Flybondi en las redes sociales promediando noviembre de 2020.

¿Retirarse ofendido? ¿Está pensando Flybondi en irse de la Argentina? No lo sabemos, pero haberse llevado los aviones y negarse a operar fuera de El Palomar en esos términos no parecen indicios menores.

Por otra parte, la empresa sigue vendiendo pasajes que no sabe si podrá honrar, como si no pasara nada. Puede parecer un voto de confianza en el futuro, pero no debemos olvidar que el modelo de las empresas que dejan de operar es siempre el mismo: vender todo lo que se pueda y de un día para el otro anunciar que no vuelan más. Lo hicieron Braniff, Pan American, Eastern, Continental, Dinar, Lapa, Transcontinental, Tame, Aerolíneas Peruanas y muchas más. Está demostrado, en todo el mundo, que las empresas no tienen con qué responder cuando llegan a esta instancia y también está demostrado que las autoridades no se preocupan mucho por los pasajeros en estos casos.

Aviso de tres páginas (impar, par e impar) publicado por Delta y Pan American en la revista Time del 4 de noviembre de 1991, anunciando su asociación y los destinos combinados de ambas. El 4 de diciembre PanAm dejó de volar.

Sabemos que Flybondi nunca ganó dinero en la Argentina, y también sabemos que está aquí para ganarlo. Sabemos que todas las low cost que ingresan en un nuevo mercado saben que por un tiempo van a tener quebrantos hasta que el negocio madure. También sabemos que, como están las cosas, va a pasar mucho tiempo hasta que este negocio madure si es que va a madurar. ¿Tiene Flybondi espaldas para aguantar? ¿Querrá hacerlo? Son preguntas difíciles.

El dueño de la compañía

Flybondi es propiedad de un fondo de inversión. En la aviación argentina no estamos muy acostumbrados a esta figura, pero hubo algunos ejemplos anteriores, como American Falcon y actuales como JetSmart.

En este caso, el fondo se llama Cartesian Capital Group y, según consta en su página de internet (ver Cartesian Capital Group), a lo largo de su historia ha administrado 2.500 millones de dólares en más de cincuenta empresas. Sostiene tener una experiencia especial en mercados emergentes que, a su juicio, presentan enormes oportunidades y riesgos adicionales destacando su capacidad para analizar continuamente cómo mitigar, administrar o eliminar estos riesgos, ya sean económicos, monetarios, políticos o exógenos. ¿Será cierto?

Hay que reconocer que es una página “rara” para un fondo de inversión, con pocos datos concretos sobre sus negocios y reflexiones sobre Alicia en el país de las maravillas, Fausto y otros clásicos.

Ilustraciones de la web del Cartesian Capital Group (click en la imagen para ver la web del fondo de inversión).

En lo que hace a Flybondi, la información es muy desactualizada, y no parece provenir de alguien con capacidad para analizar continuamente como mitigar, administrar o eliminar los riesgos políticos que está corriendo la compañía.

Por un lado publica un mapa de rutas incompleto y desactualizado, pero lo más notable es que incluye un video, en el que aparece Julián Cook como CEO de la empresa haciendo comentarios.

Lo llamativo es que Cook fue despedido de Flybondi, de muy mala manera, en noviembre de 2019, como consecuencia de sus declaraciones políticas posteriores a las elecciones que llegaron a la afirmación de que el peronismo es un cáncer.

No se entiende: Lo echaron hace un año, porque se hizo políticamente insoportable y los que analizan los riesgos políticos todavía lo muestran como la cara de la empresa. ¿Sabrán en el Cartesian lo que pasa en la Argentina?

La duda razonable

No sabemos si Flybondi permanecerá mucho tiempo en el país. Dudamos porque todo parece indicar que en la Argentina no se podrán hacer negocios aeronáuticos por mucho tiempo, y se supone que lo que quiere hacer esta empresa, como cualquier otra, es eso.

De lo que sí estamos seguros es que el plan de negocios que pomposamente se presentó en las audiencias públicas y que no se cumplió hasta 2019 con todo el apoyo del gobierno de entonces, es imposible de cumplir ahora, con una pandemia y un gobierno que no quiere competencia para la línea aérea estatal.

Para seguir funcionando, el primer paso es tener otro plan, que sea aplicable y permita un funcionamiento sustentable. Mientras ese plan no se conozca, abrigamos una duda razonable.


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