Contacto terminado

Repostando con los «Vipers» de la Fuerza Aérea de Chile

Aprovechando el despliegue de la Fuerza Aérea de los EE.UU. (USAF) a FIDAE 2008, la FACH organizó el ejercicio “Newén” entre el lunes 7 y el miércoles 9 de abril de ese año, consistente en una serie de misiones de combate aire-aire, de re-aprovisionamiento en el aire y de rescate.

Por el lado de la USAF, tomaron parte (entre otros) tres aviones F-15E Strike Eagle de la 366ª Ala de Caza (366 FW) basada de Mountain Home (Idaho) y tres aviones F-16C Block 30 Fighting Falcon de la Guardia Aérea Nacional de Arizona.

Por el lado chileno participaron los F-16A/B MLU Fighting Falcon del Grupo de Aviación Nº 8 basado en Antofagasta y los F-16CD Block 50 Fighting Falcon del Grupo de Aviación Nº 3 basado en Iquique, además de medios de apoyo de la V Brigada Aérea de Antofagasta.

De FIDAE al Norte Grande de Chile

Durante el desarrollo de FIDAE 2008 tuve la posibilidad de observar un adelanto de las operaciones que se llevaron a cabo la posteriormente en el marco de Newén, término que expresa el concepto de fuerza o energía en la lengua mapuche (el mapudungun).

Gracias a la gentileza de la embajada norteamericana en Santiago Chile y de la USAF, tuve oportunidad de embarcar en un avión KC-10A Extender de la USAF para observar como es una misión real de reabastecimiento en el aire (más de 8 horas de vuelo) y ver como los pilotos de la Fuerza Aérea de Chile (FACH) aplican en forma práctica sus conocimientos de repostaje.

A medida que el día tan esperado se acercaba y lograba averiguar más detalles del vuelo, la expectación crecía cada vez más. Es que, aún a pesar de haber volado en FIDAE 2006 en otro KC-10 Extender repostando un F-16C y un F-15C de la USAF sobre la costa central de Chile, esta vez los aviones receptores serían los aviones F-16 de la FACH.

El día anterior al vuelo me enteré que este tendría 8 horas de duración y, que un KC-135 Stratotanker que había salido ese día con otro grupo de prensa acreditada reabasteció nada menos que ocho F-16s de la FACH y que eso había ocurrido sobrevolando el ambiente natural de operaciones de estas aeronaves, vale decir el Norte chileno.

Es así como el jueves 4 de abril me encontraba a las 07:00 horas en la sala de prensa de FIDAE, en compañía de los representantes de otros medios acreditados, esperando salir rumbo al avión.

Se esperaba la llegada de una delegación de cadetes de la Escuela de Aviación, quienes finalmente no llegaron a la cita… ¡mejor para nosotros! Somos solo siete cronistas y no habrá tanta lucha por las escasas ventanas y otras ubicaciones para lograr la mejor imagen.

Abordamos el vehículo de prensa y nos vamos rumbo al KC-10 Extender nombre de llamada radial “Orca Seven Zero” (“Orca Siete Cero”), que se encuentra estacionado al costado de la pista 17 derecha del aeropuerto.

Después de algunas palabras de saludo por parte de la tripulación, e introductorias sobre lo que va a ocurrir, ingresamos al avión, abrochamos cinturones y a las 09:20 avanzamos taxeando por la pista para elevarnos y poner rumbo tal como esperaba… ¡hacia el Norte!

Siendo las 09:44, conversando con el ingeniero de vuelo, me entero que estamos volando sobre el borde costero casi llegando a la ciudad de Coquimbo (IV Región) y que a una altura de 28.000 pies aun no llegamos a nuestra altura de tránsito que serán los 32.000 pies.

Además, corroboro que nuestro destino es un lugar al sur de la ciudad de Iquique donde estaremos dando vueltas todo el día (sin aterrizar en Iquique, para mi pesar) recorriendo un track rectangular, para después regresar a Santiago.

Primer contacto

A las 11:10 de la mañana, una vez llegado a nuestra zona de circuito, comienzan a acercarse por detrás del tanquero cuatro puntos celestes que a medida que se van acercando se comienzan a definir como un F-16D (858) y tres F-16C (851, 855 y 856) del Grupo Nº 3 de Iquique. Los aviones están configurados con dos estanques sub-alares y un misil de prácticas.

La maniobra de reabastecimiento la inicia el biplaza mientras los tres restantes aviones esperan su turno en formación abierta a la izquierda del KC-10. Cuando termina la carga, el avión receptor pasa a la derecha y así sucesivamente hasta que los cuatro aviones se alejan por nuestra de derecha.

La tripulación nos informa que el siguiente reportaje será en una hora, lo que nos da tiempo suficiente para intercambiar opiniones, realizar preguntas a la tripulación y la habitual revisión de las fotos tomadas hasta el momento.

A la hora señalada nos avisan que los F-16 están próximos a llegar por lo que todos vamos a tomar nuevamente posiciones y esta vez yo voy junto al “boom operator” (operador de la lanza de reaprovisionamiento de combustible).

En una breve y amena charla, entre otras cosas me señala detalles sobre su labor indicando que lo más difícil siempre son las operaciones nocturnas y/o con mal tiempo y que el avión más complicado de repostar es el carguero C-5 Galaxy debido a que el receptáculo no se encuentra asimétrico con el eje de longitudinal del aparato.

Pero la charla se ve interrumpida con el controlado acercamiento del F-16B MLU 735. Con dos estanques sub-alares y el pod de adquisición de blancos Litening el aparato lentamente llena todo el campo de visión.

Por más señas que hacemos al avión para tratar de sacar algún gesto o señal de los pilotos, somos ignorados y el avión una vez terminada su labor se retira dejando su lugar al F-16A MLU 728, el cual reposta y una vez dejado el lugar se ubica en formación con el biplaza.

Nos enteramos en ese momento que otros dos aviones que se esperaban no llegarán; por lo que la sesión de la mañana termina con los dos F-16 recién repostados alejándose rápidamente.

La tripulación nos señala que el siguiente turno de repostaje será… ¡en dos horas más! Con tan larga espera aprovechamos de almorzar las meriendas que cada cual llevó, revisar las fotos y algunos de hasta dormir un rato.

Turno tarde

Gracias a un largo rato sentado en la cabina, aprovecho de conocer más datos sobre el Orca Siete Cero. El KC-10 en el que volamos es un “modelo 82”, ya que su matrícula es 82-0192 y está basado en la base aérea Travis (California), que alberga los KC-10 desde 1994.

El KC-10 es un avanzado modelo de tanquero comparado con el menos moderno KC-135. Cada uno de los motores de este KC-10 puede desarrollar el mismo empuje que los cuatro motores de la versión estándar de un KC-135.

Mientras recibíamos estos datos de parte del piloto y el co-piloto, el ingeniero de vuelo nos comunica que estamos a minutos de comenzar la sesión de reabastecimiento de la tarde. Nuevamente, se repite la operación de la mañana, tanto en la forma como en la cantidad de aparatos: Los Block 50 primero y los MLU después. El biplaza primero y los monoplazas después. Los otros dos MLU que faltaron en la mañana tampoco aparecieron en la tarde.

Y así, la jornada llega a su fin. El vuelo de regreso a Santiago nos permite aterrizar en la pista 17L y terminamos aparcados en la posición que hasta la mañana al salir ocupara el Airbus A380.

Viendo las fotos y recordando las imágenes de los aviones que se recortan magníficamente sobre el desierto, no puedo dejar de recordar a nuestro inmortal Hawker Hunter que paseó orgulloso la estrella solitaria en esos mismos lugares.

Ahora los modernos F-16 han tomado su senda. Las nuevas capacidades que la FACH ha adquirido contemplan también nuevos desafíos, por lo cual está comprometida en superarlos para ser con toda propiedad, la celosa guardiana de los cielos chilenos.

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