Para la cultura popular argentina la relación entre Carlos Gardel y la aviación se limitan a su muerte en un accidente en 1935 pero, diez años antes de eso había grabado el shimmy Reyes del Aire, que es un verdadero canto a la profesión de los aviadores.
Antes de seguir, es interesante considerar en qué se volaba en 1925 en la Argentina. Los más grande era la aviación militar, que contaba con varios aviones comprados como excedentes de guerra en el entorno de 1920, los aeroclubes tenía bastante actividad y crecían y en ese año arribó al país la la Misión Junkers que iniciaría algunos servicios aéreos con su revolucionario F-13, un avión totalmente metálico para cuatro pasajeros.

Pero Gardel no voló en ninguno de ellos. Según un estudio hecho por la Fuerza Aérea Uruguaya el cantor sólo realizó seis vuelos en toda su vida, todos en 1935 en Colombia, durante su última gira, utilizando aviones comerciales multimotores: Fokker F-XVIII (KLM/NLM), Sikorsky S-38 (SCADTA) y Ford 5AT (SCADTA y SACO).
Pero volvamos a 1925, momento en el que el sello Odeón lanzó en la Argentina un disco simple de 78 RPM (no había prácticamente otra categoría) con los temas Organito de la tarde en la cara “A” y Reyes del Aire, en la “B”, interpretados por Carlos Gardel, con el acompañamiento de cuatro guitarras, aunque sólo consigna el nombre de dos guitarristas (José Ricardo y Guillermo Barbieri).

Técnicamente, Reyes del aire es un shimmy, un tipo de música bailable que estuvo de moda en Estados Unidos alrededor de 1920, pero lo llamativo de la letra es que configura una suerte de himno a la profesión de piloto, que incluye todas las bellezas del vuelo. Algunas estrofas son muy significativas:
… Soñadores del espacio van en pos
Del placer tan exquisito de sentir
El deleite y emoción de ese mundo tan feliz
Que les forja allá en los cielos el avión…
…Esas aves de metal van cantando a su pasar
La alegría que les brinda la emoción…
…Yo he soñado, la dicha de volar,
Pero el alma lloraba el despertar.
Reyes del aire, que eran mi halago
Se habían ido, Cuál reyes magos…
Aviadores, con qué felicidad,
Son canciones de cielo, tierra y mar
Amadeo Canale, autor de la letra, fue aviador aviador, motociclista y automovilista y durante varios años organizó el Baile de los Aviadores, que se hacía durante los carnavales. José Bohr, el compositor, no tuvo antecedentes aeronáuticos, pero vivió una vida novelesca entre Europa (era alemán), Argentina y Chile.
Seguramente no es la canción más popular que entonó el zorzal criollo, pero nos ayuda a tener una idea de la idealización del rol del aviador en aquellos años precursores. La canción completa puede escucharse en YouTube.
Hoy el disco de pasta original se vende en e-bay por 49,99 dólares.
