
La consolidación en Europa del negocio del transporte aerocomercial después de la pandemia generó las oportunidades para que los tres grandes grupos aéreos refuercen su presencia en el sur del continente… y en el norte también.
Los planes para privatizar TAP Air Portugal, que recibieron luz verde formal hace un par de semanas, surgieron después de la decisión del Grupo Lufthansa de adquirir ITA Airways en Italia y del renovado intento de IAG de completar el dilatado acuerdo por la española Air Europa.
Sin embargo, las ultimas noticias sobre que Air France-KLM adquirirá una participación del 19,9% en la atribulada aerolínea escandinava SAS dirige la atención hacia el norte del continente. Con una fuerte posición de marca en Escandinavia, SAS ofrece un interesante potencial de crecimiento a Air France-KLM en el norte de Europa.
Air France-KLM (miembro de la alianza SkyTeam) está invirtiendo 144,5 millones de dólares como parte de un joint venture creado de propio para rescatar a SAS, que se ha estado reestructurando bajo la protección del Capítulo 11 de Estados Unidos. Esto hará que la firma de capital Castlelake se convierta en el mayor accionista de SAS con una participación del 32%.

Asi pues, la compañía franco-holandesa pasa a convertirse en salvadora de SAS, otra legacy histórica de la aviación europea. Fundada en 1946 con la unión de varias aerolíneas de Dinamarca, Suecia y Noruega, de alli su nombre Scandinavian Airlines System (SAS), que acabaron convirtiéndose en consorcio estatal tripartito en 1951, y con los años se transformaría en una de las compañías aéreas de mayor prestigio de Europa.
¿Pero que pasó con SAS?
Del prestigio y el gamour de los años dorados de la aviación comercial no se vive eternamente. La llegada de las lowcost a Escandinavia fueron minando a SAS, que perdió cuota de mercado. A las menores ventas se le sumó una estructura pesada, enorme, y se vio obligada a la reestructuración, incluyendo la venta de diversos activos, entre los que oportunamente estuvo la española Spanair.
En los últimos tiempos la cosa no mejoró mi con las varias reestructuraciones que sufrió la empresa y el verano europeo de 2022 se vio forzada a acogerse al capítulo 11 de la Ley de Quiebras en Estados Unidos, un trámite legal para la declaración de bancarrota y posterior reorganización.

Enroque de alianzas
Según los planes, que aún deben ser aprobados en su proceso de reestructuración, SAS debe abandonar Star Alliance, para adherirse a SkyTeam.
Esto marcaría un cambio significativo en el panorama de alianzas en Europa, dado que SAS fue una aerolínea fundadora de Star Alliance, con coqueteos de inversión con Lufthansa a lo largo de los años. SkyTeam ha tenido pocas oportunidades de asociación en los países nórdicos, especialmente teniendo en cuenta la membresía de larga data de Finnair con Oneworld.
Movimientos de consolidación
La entrada de Air France-KLM en SAS se produce en medio de un período de cierta fluidez entre las alianzas y asociaciones dentro de Europa, a medida que se desarrollan los movimientos de consolidación de los tres grandes grupos e compañías.

Una de las razones por las que un movimiento sobre la portuguesa TAP puede ser atractivo para Air France-KLM es porque ITA y Air Europa, están a punto de abandonar SkyTeam en virtud de sus respectivas adquisiciones.
Sin embargo, los retos que tiene IAG a la hora de estructurar un acuerdo que tanto ella como los reguladores europeos de la competencia pudieran aceptar para Air Europa y los informes que surgieron el mes pasado sobre el descontento italiano por el progreso de la Comisión en la aprobación de la decisión de Lufthansa de adquirir ITA ilustran que las finalizaciones de los procesos de fusión no pueden darse por sentados automáticamente.
Si bien la estructuración inicial de los acuerdos como participaciones minoritarias teóricamente facilita el proceso regulatorio (IAG ya tiene una participación del 20% en Air Europa), el valor de dichas inversiones se ve afectado si finalmente no se consigue el control mayoritario.

El futuro próximo
Queda por ver si Air France-KLM será quien la reflote a SAS, quedándose con una quinta parte de la nórdica, convirtiéndose en su socio industrial y reforzando la presencia franco-holandesa en el mercado aéreo del continente.
Si bien Air France-KLM sólo está adquiriendo una participación minoritaria en SAS, existen disposiciones específicas que proporcionarían una potencial senda para convertirse, en última instancia. en un accionista mayoritario de la aerolínea. Esta hoja de ruta, que se describirá en el acuerdo de inversión definitivo con SAS entre los miembros del consorcio, estaría sujeta a resultados financieros y condiciones regulatorias europeas.
