Vender aviones soviéticos

Vender aviones soviéticos fuera de la Unión Soviética siempre fue una tarea más complicada que fácil. Independientemente de las virtudes o defectos de los productos, había que luchar con una realidad política internacional compleja, a lo que se sumaba la realidad de que este material estaba pensado para ser usado por operadores que tenían una cultura muy distinta de la occidental.

Los últimos pistoneros

Los aviones de transporte con motores alternativos llegaron a su apogeo a mediados de los años cincuenta, cuando sus plantas de poder superaron los 4.000 HP y las aeronaves unos 70.000 kg de peso máximo, dando a las empresas capacidad y costos, y a los pasajeros velocidad y confort. Se retirarían cediendo su lugar a los jets, con los que, objetivamente, no podían competir.

A Europa por FAMA

Antes de la Segunda Guerra Mundial lo normal era viajar a Europa en los numerosos servicios de buques que llegaban a Buenos Aires, que demoraban entre quince días y un mes en realizar el trayecto, pero había algunos poquísimos servicios aéreos. Después del conflicto hubo una explosión de ofertas aéreas, incluida una de bandera argentina.

Llegar a todo el país

Las líneas aéreas creadas por el régimen peronista a partir de 1946 tuvieron la misión de unir todo el país con Buenos Aires, superponiéndose en gran medida con la red ferroviaria, mejorado en mucho los servicios aéreos existentes y creando otros nuevos. Además, tuvieron que informar a todos que había un nuevo modo de viajar por la Argentina. Aerolíneas Argentinas fue la que concluyó esta misión.