Tomar distancia para encontrar la perspectiva adecuada

Aunque se han hecho muchas obras y es inminente la inauguracion de una nueva ampliacion de Ezeiza, años de falta de desarrollo de la industria no se recuperan de un día para el otro (foto: Pablo Luciano Potenze)

A veces conviene tomar distancia de la discusión y observar desde más lejos.

La suficiente lejanía, para que no nos enturbien la vista imaginarias revoluciones avioniles, ni rumbosas proclamas patrioteras. Intentaremos una comparación, existen muchas otras, a modo de ejemplo y para ponernos en situación repasaremos algunos números.

Usaremos España, un estado con una cantidad de habitantes algo mayor que Argentina (solo dos millones más), una idiosincrasia muy similar, y que ya sea por lazos familiares, relaciones laborales o simple atractivo turístico, muchos argentinos conocen, o al menos tienen algunas nociones sobre él. La primera diferencia que notamos es que el país ibérico ha sabido hacer del turismo una industria de éxito y obtiene jugosos réditos por ello.

España no está objetivamente mejor dotada que otros países de la región en cuanto a atractivos naturales o culturales, pero en conjunto termina por ser un destino turístico muy completo, con una economía y una democracia estable, infraestructuras de primer nivel y una oferta turística tan profesional como variada. Ojo, ni España ni Europa son el paraíso o la Arcadia feliz. Hay problemas, son muchos y variados.

En cuanto al sector aerocomercial, las aerolíneas tradicionales y low cost conviven normalmente, los sindicatos aeronáuticos españoles son fuertes y responsables, el avión compite contra el tren de alta velocidad en muchos destinos, la red de carreteras y autopistas es aceptable, por tanto la competencia con el transporte en autobús o el coche particular también existe.

Hasta aquí, ¿Cómo estamos en Argentina?

Sigamos repasando algunos números que nos sitúen en el volumen de la operación aerocomercial.

Los números españoles: Pasajeros

Las cifras aerocomerciales españolas son apabullantes. Por los aeropuertos españoles (en su inmensa mayoría de la red de Aena), culminaron 2019 con más de 275,2 millones de pasajeros que pasaron por ellos. Esto supone un crecimiento del 4,4% respecto al 2018 y el mejor registro de la historia española.

De los 275.237.801 viajeros que pasaron por algún aeropuerto español, 188,8 millones de pasajeros realizaron vuelos internacionales, un 3,5% más que en 2018, y 85,5 millones fueron los viajeros aéreos nacionales, un 6,4% más que el año anterior.

El aeropuerto de Madrid-Barajas registró el mayor número de pasajeros en 2019 con 61,7 millones y un incremento del 6,6% con respecto a 2018. Le siguen Barcelona, con más de 52,6 millones (+5%), y Palma de Mallorca, con 29,7 millones de pasajeros (+2,2%). Otro destino top es Málaga en la Costa del Sol, que se aproximó a los 20 millones de pasajeros en 2019.

La conflictividad catalana parece haber lastrado el crecimiento de 2019 de El Prat, lo que estaría demostrando que la inestabilidad no se lleva bien nin con la aviación ni con el turismo (foto: Fernando Puppio).

Varios superaron de nuevo la barrera de los 10 millones de pasajeros: Alicante con algo más de 15 millones (+7,6%); Gran Canaria con 13,2 millones (-2,3%) y Tenerife Sur con 11,1 millones (+1,1%).

Los números españoles: Operaciones

En cuanto al número de operaciones, en 2019 se operaron en la red de aeropuertos españoles más de 2,3 millones de movimientos (2.360.957), un 2,6% más que en el año anterior. El aeropuerto en el que se contabilizó un mayor número de aterrizajes y despegues fue Madrid-Barajas, con un total de 426.376 (+4%), seguido de Barcelona 344.558 vuelos (+2,7%); Palma de Mallorca con 217.218 (-1,4%); Málaga con 144.920 (+2,5); Gran Canaria con 126.452 (-3,5%), Alicante con 101.408 (+4,8%) y Valencia con 77.699 (+2,5%).

Aun en condiciones marginales la operación no se detiene en Madrid Barajas. Infraestructuras y equipamientos permiten una intensa operación en condiciones de densas nieblas o fuertes nevadas. Cerrar un aeropuerto por el que pasan casi 170.000 pasajeros al día no es moco de pavo (foto: Fernando Puppio).

Los números españoles: Cargas

Durante el pasado ejercicio se superó la mercancía transportada en 2018 con 1.068.394 toneladas, lo que supone un aumento del 5,6%. Los cuatro aeropuertos que registraron mayor tráfico de mercancías fueron nuevamente Madrid-Barajas, con 558.566 toneladas (+7,4%); Zaragoza con 182.659 toneladas (+9,5), que finalmente supera a Barcelona que se queda en 177.271 toneladas y un exiguo crecimiento del 2,5%, y Vitoria, 64.463 toneladas (+3,7%).

El aeropuerto de Zaragoza, aunque poco conocido, es el segundo en operación de carga aérea en España y por él en 2019 pasaron 182.659 toneladas de mercancías (foto: Fernando Puppio).

Cifras apabullantes

En todos los casos los números son vertiginosos y son soportados por una infraestructura adecuada, aunque en algunos casos comienza a mostrar signos de saturación. Para contrarrestar este problema, los estudios pertinentes están hechos y lentamente las obras de infraestructura se van realizando, aunque hay un riesgo cierto de llegar tarde con los trabajos.

Solo llama la atención Barcelona, que a pesar de la pujanza de otros años, ahora parece perder fuelle, especialmente en el sector de la carga aérea. Seguramente las fantasías independentistas, y la mala prensa generada a raíz de los incidentes creados por grupitos de piqueteros de salón, han penalizado en algo la operatoria.

Los ingresos por turismo en 2018 fueron por algo mas de 69.000 millones de euros, con una balanza comercial positiva de algo más de 46.000 millones de la misma moneda, ya que los residentes en España se gastaron unos 23.000 millones fuera de las fronteras.

En Argentina se realizan ferias de turismo, pero más allá del evento en si mismo, los resultados son escasos (foto: Pablo Luciano Potenze).

Aviones revolucionarios en un país pseudo conectado

El desarrollo aerocomercial argentino sigue sujeto a las mil y un vicisitudes. Lejos de la planificación, y en alocada huida de la formalidad.

La revolución fracasada que dejó la administración Macri fue rebosante de buenas intenciones, pero anduvo escasa de efectividad y terminó con los empresarios aeronáuticos en fuga. Esto se contrapone al relato kirchnerista, que añora un país que no fue y sueña con el regreso triunfal de Güiraldes y su Poder Aéreo de los Argentinos, todo ello al módico de 700 millones de dólares anuales. O más.

Estamos en enero de 2020 y es quizás un poco pronto para conocer todos los números aerocomerciales argentinos, pero algunos ya están. Y son flojitos…

Los números argentinos: Pasajeros

Lejos de los revolucionarios augurios del ministro Dietrich, el mercado aerocomercial argentino finalizó 2019 con 30,45 millones de pasajero transportados, un crecimiento del 4% respecto de 2018, pero muy, muy, lejos de los 44 millones que se esperaban con la llamada Revolución de los Aviones (ver La revolución de los aviones. Tres años después).

Los viajeros aéreos nacionales crecieron: 16,05 millones de pasajeros en 2019, cifra 13% superior a la del año anterior. ¿Un triunfo de la conectividad, o de la aparición de las lowcost?

Gracias al sostenido encarecimiento de las divisas extranjeras y al paupérrimo turismo receptivo, sumado a un tormentoso clima para los negocios, el tráfico internacional concluyó con 14,4 millones de viajeros, cifra inferior en un 4% a la de 2018, lo que representa la primera caída desde 2015. Otro gran suceso de los azares económicos argentinos, y de la extravagante visión del “éxito” de todos los actores de la industria en el país.

Los números argentinos: Empresas nacionales

Si nos centramos en las empresas con sede en Argentina, en 2019 Aerolíneas Argentinas transportó 828 mil pasajeros domésticos (+4%), lo que le permitió mantener el 61% del mercado local. LATAM Argentina, 212 mil viajeros ( perdió el -9%), y se quedó con una cuota del 16%. Flybondi transportó 129 mil personas (creció un 25% respecto a 2018) y alcanzo una participación del 9%. Con Norwegian volaron 83 mil personas (creció el 32%) y se quedó con un share del 6%, pero le vendió la operatoria a JetSMART, que a su vez transportó 91 mil pasajeros y venía con una participación en el mercado del 7%. Andes, que estuvo al borde del cierre, transportó solo 14 mil pasajeros (un importante descenso del -78%), con una mínima participación del 1%.

LAN-Argentina, a medida que pasa el tiempo, tiene menos rutas, menos aviones y menos convicción. Sigue siendo la segunda aerolínea del país (medida en pasajeros), pero nadie conoce a ciencia cierta cuál es su situación financiera ni sus planes de futuro (foto Pablo Luciano Potenze).

Recalculando…

El crecimiento neto del sector en Argentina es innegable pero para un mercado emergente, que es lo que debería ser Argentina en la actualidad, todos los números son poco halagüeños. Demasiado exiguos.

Se pueden hacer infinidad de comparaciones y esbozar un sinnúmero de teorías, pero estamos lejos de cómo funciona el resto del mundo, fuera de la realidad y de todo cálculo. Todo es consecuencia de un mercado muy chico, sujeto a un sinfín de intereses individuales, sin un rumbo fijo y sin políticas a largo plazo. Esta explosiva mezcla redunda en un persistente fracaso colectivo de un sector que no logra desarrollarse como lo hace en otros países, o lo hace a trompicones y como los cangrejos.

Las infraestructuras aeroportuarias y para la navegación aérea no se adecuan ni a la realidad ni a las expectativas de crecimiento, no lo hacen las empresas y tampoco los sindicatos. Ni hablar de los entes regulatorios, que persistentemente están a verlas venir.

Aunque en Aeroparque se han hecho diversas obras que mejoran la operatividad del lado tierra, como la ampliación del sector entrega de equipajes, en determinadas fechas y horas pico resulta muy incomodo recoger el equipaje. Esto habla de que las infraestructuras no estan correctamente planificadas (foto: Pablo Luciano Potenze).

Con peores infraestructuras y peores servicios en general, es especialmente singular el tema de las tarifas. Resulta exasperante comparar las tarifas que un pasajero paga en España con las que paga en Argentina para vuelos de duración similar. En Argentina, toda la experiencia del viajero para cualquier vuelo dado, es similar o inferior pero a un costo mayor.

Ni que hablar cuando los adalides de la conectividad, vuelan a destinos de cabotaje sin competencia. Servicios caros, de calidad irregular y sujetos a los factores de poder.

Con una industria turística débil pierde el país. Pero los que pierden siempre son los pasajeros, que son los que pagan los pasajes y tasas. Para los que aún podemos volar en Argentina, el cáterin sigue siendo agua… y ajo…


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