
El aviso que ilustra esta nota, publicado en varios diarios de Buenos Aires a principios de febrero de 1949, anuncia algo realmente novedoso en la Argentina, servicios de alimentación de las redes troncales, basados en Córdoba, que llegaban a La Cumbre y Villa Dolores.
En el año 1946 se crearon en la Argentina las llamadas “empresas mixtas de aviación”, que fueron cuatro. Cada una de las cuales tuvo exclusividad para volar desde Buenos Aires a una región.
ALFA lo hizo al litoral del país, Zonda al Noroeste, Aeroposta Argentina al sur y FAMA al exterior. Formalmente estaban integradas con mínimo de capital estatal y una mayoría de inversión privada que estaba garantizada, y tenía asegurada una renta mínima del 5%, por lo que el riesgo empresario no existía. Como suele ocurrir en estos casos, el capital privado garantizado comenzó a crecer, lo que significó más renta garantizada y, finalmente, el gobierno comprendió, en 1949, que el sistema no funcionaba, y nacionalizó el conjunto, con el que a fines de 1950 integró Aerolíneas Argentinas. Según las fuentes oficiales, entre 1946 y 1948 las mixtas recibieron 119,89 millones de pesos de las arcas nacionales.
Pero hay que reconocer que el sistema permitió que la Argentina tuviera a partir de entonces un sistema de transporte aéreo moderno para la época, con aviones y servicios actualizados. Quizás lo más discutible del sistema fue el centralismo del plan de rutas, mucho más concentrado en Buenos Aires que el tan criticado mapa de los ferrocarriles ingleses. Algunas consecuencias de esto, las estamos viviendo hoy.

El mecanismo más original utilizado para inflar el capital de las empresas mixtas, fue el que se ideó para Aerocentro Cotama (Compañía de Transportes Aéreos Mediterránea Argentina), una sociedad cordobesa a la que Zonda garantizó su capital y su renta del 5%, haciéndose cargo además de los gastos de operaciones, mantenimiento y atención al pasajero. En otras palabras, Cotama funcionaba con todas las garantías que tenía Zonda en su contrato con el Estado, pero sin un contrato con el Estado como el que tenía ésta.
Aunque en el aviso está dibujado un DC-3, los servicios se hicieron con una flota de alrededor de diez De Havilland Dragon Rapide que habían sido importados al país por la Firma Sfreddo Paolini, con la que muchos miembros del directorio de Zonda tenían relaciones. En ese momento eran máquinas totalmente obsoletas.
Cotama fue nacionalizada junto con todas las mixtas, reitegrándose a sus accionistas la suma garantizada de capital integrado, que resultó ser de 358.070 pesos, más sus intereses. Durante su funcionamiento declaró haber perdido 575.000 pesos, que buscó que el Estado le restituyera, no sé con qué resultado.
Los Dragon pasaron inicialmente al patrimonio de Aerolíneas Argentinas y después siguieron caminos tortuosos. En 1958 algunos fueron a parar a la flota de SAM (Servicios Aéreos Mediterráneos), que hizo algunos vuelos entre Córdoba y Villa Dolores.