El germen del A400 partió del llamado FIMA (Future International Military Airlifter) allá por los años 80. La antigua CASA (Construcciones Aeronáuticas Sociedad Anónima) se unió al programa y tras unificar los requerimientos de las naciones participantes (España, Francia, Alemania, Reino Unido, Bélgica, Turquía y Luxemburgo) se llega a la firma del A400M Programe Board Decision el 27 de mayo del año 2003. Realizando el avión su primer vuelo el 11 de diciembre de 2009.
Por su parte las empresas ITP, MTU Aero Engines, Rolls Royce y Safran Aircraft crearon la empresa EPI (Euro Prop International) para desarrollar y construir el motor TP400. Un motor no exento de los problemas lógicos que conlleva desarrollar desde la nada un motor tan novedoso. El TP400 aglutina las ventajas de un reactor y de un turbohélice, desarrolla 10.100 CV de potencia unitaria y hace que el A400 pueda operar en pistas poco preparadas y de menos de 1.300m, logrando además alcanzar unas velocidades cercanas a 0,80 Mach a 37.000 pies de altitud.
Las naciones interesadas en el programa necesitan sustituir veteranas flotas de aviones de transporte dotadas con C-160 Transall y C-130 Hercules. El desarrollo y producción del A400M se ha compartimentado en diferentes contratos y cada uno de estos contratos corresponde a unos logros operativos alcanzados. Diversos problemas en el desarrollo demoraron el calendario previsto inicialmente, pero tras los ajustes del caso la situación tiene la la normalización.
El A400M puede volar más rápido y más lejos que nuestro veterano Hercules, puede transportar helicópteros y hasta 120 soldados totalmente pertrechados, con una capacidad de carga de hasta 37 toneladas. (casi el doble de las 20 toneladas de los Hércules).
También es idóneo para las misiones de reabastecimiento de reactores debido a su mayor velocidad y altitud de vuelo. Puede además desde lanzar tropas paracaidistas a 40.000 pies hasta bajar a 15 pies para lanzamiento de cargas.
El Ala 31 recibe su primer A400M (T.23)
Ya hace un tiempo que se instaló en la Base Aérea de Zaragoza personal de Airbus colaborando con personal del Ala 31 en prepararlo todo para la llegada del nuevo avión. Tripulaciones del Ala ya están cualificados en el A400M, un aparato que va a resultar una revolución por su tan diferente forma de operar y mantener y que proporcionará unas capacidades de las que nunca había dispuesto el Ejército del Aire (EA). Para que el T.23 (denominación del A400M dentro del EA) llegue a sustituir a los Hércules (T.10) queda un tiempo en el que los dos aviones convivirán en el Ala 31, un sistema nobel adquiriendo nuevas capacidades y el otro veterano cediéndolas poco a poco.
Personal del EA y del Ministerio de Defensa aceptaron en pasado 17 de noviembre el avión, denominado MSN44, durante una ceremonia en la factoría de Airbus en Sevilla. Con la entrega del primero de los 27 aparatos contratados, España pasa a ser el sexto país en poner en servicio el A400M, catorce aviones serán entregados a un ritmo constante desde este año hasta 2022, y los trece restantes tienen prevista su entrega a partir de 2025 de momento con clara intención de intentar exportarlos.
Un aspecto sin duda curioso, se ha comprado un avión que debía sustituir a 10 Hércules que se encuentran en este momento en servicio, este avión (A400M) puede volar el doble de distancia con la misma carga del Hércules o bien con el doble de carga llevarla a la misma distancia. Sin olvidarnos evidentemente de la capacidad de ser reabastecido en vuelo lo que aumenta considerablemente sus capacidades. Y de este avión que prácticamente dobla en capacidades a los vetustos Hércules se contratan 27 unidades, necesidades del servicio o delirios de grandeza, paradigmático de cualquier modo.
A las 15.40 del jueves 1 de diciembre tomó tierra en la Base Aérea de Zaragoza con indicativo “Dumbo 40” el primer A400M del Ejército del Aire, procedente del aeropuerto de San Pablo en Sevilla cargado con equipos para el Ala 31 en un vuelo de una hora y diez minutos. Viajaban a bordo el Secretario de Estado de Defensa (SEDEF) D. Agustín Conde Bajén y el Jefe del Estado Mayor del Aire (JEMA) el General Francisco Javier García Arnáiz.
A su llegada fueron recibidos por el Jefe de la Base Aérea de Zaragoza el General de Brigada Antonio Francisco Nebot Mas y por el Coronel Jefe del Ala 31 Andrés Gamboa.
La ceremonia de recepción comenzó con un relato que glosaba la trayectoria, la importancia y el buen hacer de la aviación de transporte en el EA. Para terminada esta abrirse las puertas del enorme hangar, mientras que la banda de música interpretaba sin complejos y al más puro estilo Hollywood la Marcha Imperial (Star Wars ), se descubría nuestro primer T.23 mientras a modo de bautismo dos camiones de bomberos con sus cañones de agua cruzaban sobre el aparato sendos chorros describiendo un arco sobre su impoluto fuselaje.
Seguidamente el JEMA el General Francisco Javier García Arnáiz dirigió una emotivas palabras a los asistentes haciendo especial hincapié en las dificultades que representa la integración de un nuevo y tan capaz sistema de armas, pero a la vez mostrándose convencido de que el personal del Ala 31 y por ende todo el Ejército del Aire está sobradamente preparado para superar el reto que la integración del A400M va a suponer. A continuación el General Arnaiz hizo entrega de forma simbólica de las llaves del nuevo avión al Coronel Gamboa Jefe del Ala 31.
Comienza la actividad desde la Base Aérea de Zaragoza
A partir de la entrega del nuevo avión el personal del Ala 31 ha comenzado a realizar una serie de actividades relativas a la introducción del nuevo modelo en el EA. Esto no solo comprende la formación de tripulaciones y personal técnico, sino también la operación con otras unidades de la fuerza como lo es el EADA.
Comienza a ser habitual ver al nuevo carguero realizando aproximaciones y despegues en su base de asiento desde donde el 20 de Diciembre de 2016 realizó su primer vuelo.
La actividad comienza a desplegarse y valgan como ejemplos que el día 23 el A400M pasó por primera vez por la Base Aérea de Villanubla, o el 11 de Enero pasó por la Base Aérea de Los Llanos en Albacete regresando a Zaragoza ese día por la tarde.
El A400M está aquí, ha venido para quedarse y para representar la revolución y el cambio a lo que supone dotar el EA de una creíble, capaz y autónoma fuerza expedicionaria. Nunca ha sido más real el lema del Ala 31:“Lo que sea, donde sea y cuando sea”