Tal como sucede todos los años en el mes de septiembre, Chile volvió a vestirse con sus mejores galas patrióticas y costumbristas para celebrar el 207 aniversario del primer gobierno patrio y rendir honores a las glorias de su Ejército.
La celebración de este año marcó el inicio de una etapa de cambio ya que varios de los actores que han protagonizado las principales ceremonias de Fiestas Patrias de los últimos cuatro años abandonarán la escena política o militar de aquí al mes de marzo de 2018.
Buscando maximizar su nivel de exposición pública, el Ejército organizó un nutrido programa de actividades para marcar presencia en el Mes de la Chilenidad mediante ceremonias conmemorativas, galas culturales, competencias deportivas, open days y exhibiciones militares, cuatro tattooes internacionales de bandas militares y una operación de apoyo médico, sanitario, social y cultural (el operativo “Septiembre Amigo”) de casi 45 días de duración que se extendió a 28 localidades de todo el país.
En el plano aeromilitar, la primera manifestación relevante se produjo el sábado 2 cuando, por cuarto año consecutivo, el Batallón de Aviación de Ejército (BAVE) abrió sus puertas en el Aeródromo de la Independencia de Rancagua (VI Región) para que la comunidad pudiera visitar sus instalaciones a partir del mediodía.
Los visitantes pudieron apreciar allí una pequeña muestra de material aéreo (un helicóptero Cougar, un entrenador Cessna 172 y transportes Aviocar, Caravan y CN235), de combate terrestre y de apoyo a las operaciones de vuelo e inspeccionar bien de cerca las aeronaves que el BAVE mantiene preservadas en su ante-jardín.
Alborotando la capital
La Semana de la Chilenidad que se realizó en el Parque Padre Hurtado de la capital chilena entre el viernes 8 y el martes 19 contó con amplios espacios destinados a la promoción de las fuerzas armadas y de seguridad.
Las tres fuerzas armadas ocupaban un patio al centro-sur del parque, donde exponían equipamiento militar o promocionaban los servicios que brindan a la comunidad, y las fuerzas policiales se instalaron con un par de stands de diseño monumental alrededor del patio de comidas.
Si bien mostraba un fuerte predominio de medios terrestres (cañones, tanques, transportes blindados, camiones militares, Humvees, etc.), la muestra militar incluía también dos aeronaves del Museo Nacional de Aeronáutica y el Espacio (un Extra 300 y la réplica de un Bristol M.1C) y otra de la Escuela de Aviación (un T-35 Pillán).
La principal novedad aeronáutica del evento, sin embargo, fue la presencia de una carpa en la que el Club de Planeadores de Vitacura promocionaba con su Schempp-Hirth Mini Nimbus CC-KWF la Final del Mundial de Planeadores (Sailplane Grand Prix), que se realizará en el aeródromo de Lo Castillo del 13 al 20 de enero de 2018.
El martes 12 comenzaron a registrarse las primeras observaciones del material que se podría ver en vuelo sobre la Elipse del Parque O’Higgins en la ceremonia del martes 19 por la tarde.
El espectáculo se repitió el miércoles 13 a partir de las 15:30 horas, esta vez con una secuencia de sobrevuelos más representativa de lo que se apreciaría en la ceremonia.
El jueves 14 por la tarde, finalmente, se realizó la habitual Revista Preparatoria, evento con el cual el Ministro de Defensa y los altos mandos de las fuerzas armadas y de orden validaron el ensayo final del desfile que se realizaría el día 19, circunstancia en la pudimos apreciar una secuencia aérea supuestamente más próxima a la del acto central.
Como es habitual, al inicio de la ceremonia se presentaron los cinco Extra 300L de la escuadrilla acrobática “Los Halcones” y 15 entrenadores T-35 Pillán de la Escuela de Aviación.
Al paso en tierra del escalón Fuerza Aérea, aparecieron seguidamente cuatro F-16MLU Fighting Falcon de la V Brigada Aérea de Antofagasta, un KC-135E Stratotanker y dos KC-130R Hercules del Grupo 10 y, finalmente, un S-70 Blackhawk, cuatro Bell 412, cuatro UH-1H Huey y dos Bell 206 JetRanger III del Grupo 9.
Al igual que en 2016, la revista confirmó que no habría participación de medios aéreos del Ejército (como sucedió por última vez en 2015) ni de la Armada o los Carabineros (como no sucede desde 2009).
Una de las pocas novedades aeromilitares de las fiestas patrias de este año fue la inesperada aparición de la escuadrilla acrobática Halcones en los cielos capitalinos, dado que el viernes 15 por la mañana se presentó escribiendo la leyenda «FIESTAS PATRIAS – FACH» con sus dispositivos de skytyping en varios puntos del Gran Santiago.
Empieza la fiesta
El acto del martes 19 se inició con la llegada de la Presidente Michelle Bachelet Jería, quien concurría a su última parada militar como Presidente de la Nación, ya que en marzo de 2018 será sucedida por quien defina la ciudadanía en las elecciones presidenciales del próximo mes de noviembre.
Una vez más, la acompañaba el ministro de defensa, José Antonio Gómez Urrutia, y su anfitrión era nuevamente el Comandante en Jefe del Ejército, general de ejército Humberto Patricio Oviedo Arriagada.
Invitados del extranjero estaban presentes los comandantes en jefe de los ejércitos de Colombia, general Alberto José Mejía Ferrero, y Honduras, general de brigada René Orlando Ponce Fonseca, y el Subjefe del Estado Mayor General del Ejército Argentino, general de división Santiago Julio Ferreyra.
Diez minutos antes que dieran las 15:00 horas, Bachelet inició la revista las escuelas matrices de las cuatro fuerzas armadas y de seguridad formadas en la elipse escoltada por el Regimiento Escolta Presidencial Nº 1 “Granaderos”.
Tal como es costumbre, también recibió el saludo del Club del Rodeo Chileno “Gil Letelier”, bebió «chicha en cacho» y presenció un tradicional esquinazo de cueca, la danza nacional de Chile.
Innovando en esta fase de la ceremonia, la organización tradicionalista decidió rendir homenaje a la enseña nacional desfilando a caballo con las cuatro banderas históricas de Chile (las de la «Patria Vieja» de José M. Carrera, la «Patria Nueva» de Bernardo O’Higgins, del «Ejército de los Andes» de José de San Martín y de la «Escuadra Libertadora del Perú», también de O’Higgins) seguidas por 200 jinetes enarbolando banderas oficiales actuales.
El general de brigada Óscar Mezzano Escanilla, Comandante General de la Guarnición de Ejército de la Región Metropolitana, volvió a encabezar la parada (por tercera vez consecutiva) y la puso en marcha tras solicitar la autorización presidencial para iniciar el dispositivo.
Otra nota distintiva de este año fue que Mezzano, Comandante de las Fuerzas de Presentación, encabezó el desfile seguido de su estado mayor, las bandas de música militares de Argentina, Colombia y México que participaron de los tattoes mencionados al principio y una unidad conjunta de cascos azules del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea que celebraban los 13 años de la misión de paz en Haití, MINUSTAH, que concluyó con éxito a principios de 2017.
A continuación, se presentaron las escuelas matrices, instituciones formadoras de oficiales militares de la nación: La Escuela Militar del “Libertador Bernardo O’Higgins”, la Escuela Naval “Arturo Prat”, la Escuela de Aviación “Capitán Manuel Ávalos Prado” y la Escuela de Oficiales de Carabineros del “General Carlos Ibáñez del Campo”.
Al paso de la Escuela de Aviación, se hicieron presentes en cielo santiaguino los cinco Extra EA300L de la escuadrilla de alta acrobacia “Halcones”, al mando del capitán Joseph Suez Pavic, y 15 entrenadores T-35 Pillán de la propia academia, conducidos por el comandante de escuadrilla Ricardo Salazar Schiaffino.
Iniciando la fase central del desfile, el escalón naval fue liderado por el Director de Educación de la Armada, contralmirante Gonzalo Maldonado Valdez, y estuvo integrado por la unidad de presentación de la Academia Politécnica Naval y el Batallón de Infantería de Marina 21 «Miller», acompañado musicalmente por la Banda de Guerra y de Músicos de la Academia Politécnica Naval.
Pasa la FACH
El escalón aéreo y terrestre de la Fuerza Aérea fue encabezado por segunda vez por el Comandante en Jefe de la Guarnición Aérea General de Santiago, general de brigada aérea Hugo Rodríguez González, y estuvo compuesto por la Escuela de Especialidades “Sargento 1° Adolfo Menadier Rojas”, estandartes y formaciones de las unidades aéreas de El Bosque, Los Cerrillos y Pudahuel y el Regimiento de Artillería Antiaérea y Fuerzas Especiales “Escuela Táctica” de Quintero.
El escalón completo desfiló al son de la marcha “Viejos Camaradas” ejecutada por la Banda de Guerra e Instrumental de la Escuela de Especialidades y fue acompañado desde el aire por un subescalón aéreo de sólo dos elementos que sobrevoló el Parque O’Higgins bajo la conducción del comandante de grupo Alfredo Ríos Latorre.
Contrariamente a lo previsto en la revista preparatoria, este sobrevoló con sólo ocho F-16MLU de la V Brigada Aérea de Antofagasta y una formación mixta de helicópteros integrada por un Blackhawk, cuatro Bell 412, cinco Hueys y tres JetRangers de los Grupos de Aviación números 5 de Puerto Montt y 9 de Pudahuel (apelativo de vuelo «Rojo»).
Todo indica que el dispositivo aéreo original tuvo que modificarse porque, tal como sucedió los últimos dos años impares, el mal tiempo se hizo presente sobre la capital y determinó que los KC-130 quedaran en tierra y que el KC-135 sólo participara abasteciendo en vuelo a tres F-16MLU que, provenientes en vuelo directo desde Antofagasta, se asociaron con los cinco que decolaron desde Pudahuel para sobrevolar la elipse del Parque O’Higgins en una formación mixta única integrada por aviones del Grupos de Aviación No. 7 y pilotos de esa unidad y del Grupo 8.
También quedaron fuera del programa dos F-16C/D Fighting Falcon del Grupo de Aviación No.3 de Iquique que, a estar por lo señalado por el locutor oficial de la revista preparatoria del jueves 14, debían sobrevolar Santiago formando a la par del Stratotanker.
En una formación aérea carente de novedades, lo único sutilmente destacable fueron dos de los «U-haches» que, habiendo regresado de Haití a principios de años, cambiaron sus esquemas de pintura de las Naciones Unidas por el más convencional verde oliva y parecen estar re-asignados al Grupo 5 en Puerto Montt (H-75 ex UN-129 y H-83 ex UN-131).
El escalón Carabineros fue encabezado por el general Rafael Rojas Agurto, Director de Educación, Doctrina e Historia de la institución, y fue acompañado por la marcha institucional, «Secunderabad», ejecutada por la Banda Escuela Suboficiales y el Orfeón de Carabineros.
En ese escalón se presentaron los estandartes representativos de las zonas de Carabineros de todo el país, dos escuadras históricas representativas de los precursores de la institución (la Policía Fiscal y el Cuerpo de Carabineros) y de su cuerpo femenino, un escuadrón de alumnos extranjeros aspirantes a suboficiales de las Escuelas de Carabineros, la Escuela de Formación Policial de Carabineros «Alguacil Mayor Juan Gómez de Almagro», la Escuela de Suboficiales «Suboficial Mayor Fabriciano González Urzúa», una formación de tropas especializadas provenientes de la traumática Región de la Araucanía, la Escuela de Fronteras «Teniente Hernán Merino Correa» y la Escuela de Adiestramiento Canino.
Montando a caballo, desfiló a continuación la Escuela de Caballería «General Óscar Cristi Gallo», un escuadrón de orden y seguridad, un escuadrón de la guardia del Palacio de la Moneda y el conjunto acrobático Cuadro Verde de Carabineros de Chile.
El plato fuerte… ¡los blindados!
Completando el dispositivo de desfile, el escalón Ejército se hizo presente con un despliegue masivo de medios técnicos y humanos, varios de cuyos medios pesados no se veían desde la parada militar del Bicentenario (año 2010).
Acompañado por los 325 soldados músicos de la Gran Banda de Guerra Instrumental de la Región Metropolitana, el escalón fue liderado por el general de brigada Juan Carlos Henríquez Barrera, acompañado por su estado mayor y seguido de los estandartes de combate de 54 de unidades de las armas y servicios desplegados a lo largo del territorio chileno.
Buena parte de las tropas en exhibición lucían las más recientes adquisiciones del Ejército: Cascos tácticos de Kevlar (30% mas livianos que sus predecesores, capaces de resistir impactos de munición 9 mm y S&W .40 o fragmentos de granada y mortero y aptos para la instalación de visores nocturnos), protección balística corporal y fusiles de asalto IMI Galil calibre 5,56 mm de origen israelí.
Se presentaron a continuación, ataviados en uniformes de época, las unidades históricas Compañía «Granaderos de Infantería», la 4a. Compañía del Regimiento «Chacabuco», la Compañía Histórica de la Escuela de Infantería y la Batería Histórica de Artillería Montada del Regimiento «Tacna».
Siguieron el subescalón de la División Educación del Ejército y sus unidades de capacitación, las escuelas de Suboficiales «del Sargento Segundo Daniel Rebolledo Sepúlveda», de Infantería, de Telecomunicaciones y de los Servicios.
El subescalón de la II División Motorizada pasó a su vez integrado por el Regimiento de Infantería No.1 «Buin», el Regimiento de Artillería No.1 «Tacna», el Regimiento No.2 «Maipo» y la unidad histórica de reservistas del Batallón No.16 «Talca» (en su primera aparición en una Gran Parada Militar).
Se mostraron a continuación varias formaciones representativas de la integración institucional con la sociedad civil: El subescalón Reserva, integrado por civiles que mantienen su instrucción y relación con la fuerza más allá de lo requerido por el servicio militar obligatorio, y varios vehículos motorizados pertenecientes al proyecto «Alfil», que renovó la capacidad de transporte militar mediante la actualización de 278 vehículos de campaña que deben prestar apoyo logístico ante cualquier catástrofe natural o crisis humanitaria.
El siguiente subescalón estuvo formado por la III División de Montaña, representada por la Escuela de Montaña «del General de División Juan Bancalari Zappettini» y el Destacamento de Montaña No.3 «Yungay», seguidos por la Brigada de Operaciones Especiales (BOE) «Lautaro», unidad de respuesta rápida integrada por medios de comandos, montaña, fuerzas especiales y paracaidistas.
El clímax, sin embargo, llegaría al paso del subescalón Acorazado, representando a las unidades de la I División de Ejército con tres tanques Leopard 2A4, tres carros de infantería blindada Marder, piezas de artillería auto-propulsadas M-9 (155 mm) y tanques de ingenieros Lanzafagina (habilita vías para paso de vehículos) y Dash (con pala para movimiento de tierra y grúa).
También se presentaron vehículos Humvee de la BOE y el subescalón Apoyo a la Comunidad, integrado por vehículos de transporte y telecomunicaciones, de policía militar y sanidad, y formaciones representativas de las 52 brigadas de refuerzo para la lucha contra incendios forestales, de destacada actuación en los grandes incendios forestales del verano pasado (véase «FF.AA. entran de lleno a la lucha contra incendios forestales en Chile»).
Tras dos horas y media, el desfile llegó a su fin a las 17:55 hs., cuando la escolta montada presidencial volvió a hacerse presente para acompañar a la primera mandataria, quien antes de retirarse del Parque O’Higgins destacó ante la televisión «todo el apoyo que [las fuerzas armadas] dan a nuestros compatriotas, no sólo en sus funciones de defensa y seguridad sino que también en temas tales como desastres naturales e incendios».
Según cifras provistas por el Ejército, en esta edición de la parada militar participaron unos pocos efectivos menos que en 2016: 1.242 de la Armada, 1.108 de la Fuerza Aérea, 1.348 de los Carabineros y 4.104 del Ejército (7.952 en total).
A lo largo del país… ¡y hasta en el Pacífico Sur!
Pero los atractivos de la parada militar no quedaron en la bien conocida ceremonia de la capital, sino que se extendió a varias ciudades del país.
Según la información que hemos logrado recoger, al menos Iquique, Antofagasta, Concepción, Puerto Montt y Punta Arenas tuvieron sus propias paradas militares de Fiestas Patrias (la mayoría se realizaron el lunes 18) y en tres de ellas pudimos comprobar la participación de medios aéreos militares.
A los dos eventos que documentamos por primera vez en 2014 (Antofagasta y Punta Arenas, véase «Terremoto impone un marco dramático al centenario de la Gran Parada Militar chilena»), este año se agregó Iquique, capital de la I Región de Tarapacá.
Y fue precisamente esa la celebración aeronáuticamente más llamativa ya que, al paso de un millar de efectivos terrestres por la Plaza Bernardo O’Higgins (Playa Cavancha), en los cielos se hicieron presentes cuatro A-29B Super Tucano del Grupo de Aviación No.1 y cuatro F-16C/D del Grupo 3, incluyendo el primer ejemplar de esa variante que habría sido repintado con el esquema convencional de la mayoría de los Vipers del mundo (dos tonos de gris con el timón pintado en azul).
Un poco más al Sur, en la Avenida Séptimo de Línea y frente a la Municipalidad de Antofagasta (II Región), se realizó otra ceremonia cívico-militar en la cual participaron más de 1.100 efectivos, 33 vehículos motorizados de combate y cuatro cazas F-16MLU del Grupo de Aviación No.8.
En el otro extremo del país, la capital de la XII Región de Magallanes presenció una ceremonia cargada de símbolos de integración, tanto cívico-militar como bi-nacional con la República Argentina.
La ceremonia se realizó en la plaza de Armas «Benjamín Muñoz Gamero» de Punta Arenas y en ella se celebró no sólo la eliminación de minas anti-personales de todo el territorio regional sino también la integración bi-nacional (el desfile fue iniciado por los regimientos argentinos de infantería mecanizada 24 y 35) y la adecuación de las fuerzas armadas para el apoyo a la comunidad.
Mientras en tierra desfilaban unos 1.800 efectivos, un escalón mecanizado y otro motorizado más un sistema operativo con participación de tanques Leopard de la IV Brigada Acorazada “Chorrillos”, en el cielo se presentaron cuatro F-5E/F Tigre III del Grupo de Aviación No.12.
La nota exótica de este año, sin embargo, la dio la única aeronave naval registrada en nuestro relevamiento de medios aéreos participantes en las celebraciones.
Se trata de un Bell JetRanger III que, embarcado en el transporte “Aquiles” de la Armada de Chile, sirvió de marco estático para las actividades recreativas con las que los 145 tripulantes del buque celebraron el aniversario patrio en plena navegación entre Isla de Pascua y Valparaíso.
Recapitulando, la cantidad de aeronaves participantes en las distintas manifestaciones de estas Fiestas Patrias fue equivalente a la de 2016 y, como ya dijimos, presentó bien pocas novedades; pero no por ello dejó de ser un espectáculo digno de continuar documentando en nuestras páginas.

Reconocimientos: Luis Quintana, Cristian Castro, Eduardo Cancino-Román y Marcelo Obreque integraron (junto al redactor) el equipo con el cual dimos cobertura minuciosa, abundante y exclusiva para elaborar este relato. Alejandro Rivas y Jorge Tima también colaboraron en la elaboración de este informe. Referencias consultadas en Internet: Armada de Chile (oficial y Twitter), Carabineros de Chile, Ejército de Chile, Fidaegroup, Fuerza Aérea de Chile, Scramble, Spotters Chile y Wikipedia.