
Segundo tomo de una obra sorprendente, y que sin duda será grata para el lector argentino, en particular aquel aficionado a los comics. El proyecto es publicado por la editorial suiza Paquet dentro de la colección Cokpit, y nació por el interés de los autores tanto en la temática, como en la época en que se desarrollaron los acontecimientos.
Néstor Barron es el autor del guión, y el tema Malvinas no es nuevo para él, ya que en la década de los 90 escribió un guión para la televisión argentina sobre la historia de un soldado en la guerra. Por su parte, Walter Taborda, el dibujante de la saga, también esta interesado tanto en la temática Malvinas, como en la aviación.
Desde el punto de vista europeo, la colección aporta una renovada visión sobre los hechos bélicos, ya que está escrita y dibujada desde el punto de vista argentino, lo que no es frecuente en el Viejo Continente. Los sucesos basados en la historia real, evidentemente están novelados y adaptados al formato del comic. El relato está enfocado a mostrar las experiencias de los pilotos argentinos que combatieron en la guerra, y a mostrar su lado más humano, descartándose toda intencionalidad política o cualquier tinte nacionalista. Quizás por eso esta colección sea tan interesante, y los lectores de la obra no se limiten exclusivamente a aquellos a los aficionados a los comics.
En cuanto a las ilustraciones de Walter Taborda, puede decirse de ellas que muestran cierta influencia del manga japonés y del bande dessinée europeo. Destacan por su alto nivel de detalle, en particular de a las aeronaves. La calidad gráfica denota un amplio estudio y conocimiento del ámbito aeronáutico. Quizás esta obra resuma las pasiones del artista (cómic, manga y aviones), y por ello el trabajo sea especialmente destacable.
Si el primer tomo de Malouines – Le ciel appartient aux fauconsestuvo dedicado a las vivencias de los pilotos de Skyhawk, este segundo volumen está basado en el Pucará. El siguiente tomo hablará de las misiones de Super Etendard, además de abordar otros temas. El cuarto y último volumen mostrará la visión del conflicto de un piloto inglés.
En cuanto a esta segunda entrega en particular, y al igual que la primera, la tensión permanente que mantiene el relato y la fuerza de las imágenes, fuerzan al lector a apurar las 48 páginas rápidamente. Como se ha dicho, la historia principal esta basada en la participación de los pilotos Pucará en la guerra, pero hay lugar para citar a los Aermacchi de la Aviación Naval, o detallar la Batalla de Darwin. A pesar de la alta calidad de los dibujos aeronáuticos, al dibujante se le deslizó un pequeño error en la identificación de la versión correcta del Bell 212 que empleó la FAA en el conflicto. No es algo que desmerezca la inmensa labor artística, pero algún purista del spotting disentirá con aquellas viñetas que incluyen al helicóptero.
Desafortunadamente, y no es un punto achacable a la obra, no existe una versión en castellano de la misma, lo que facilitaría su difusión en el mercado de habla hispana, especialmente en Argentina.