
Durante los días 6, 7 y 8 de Julio de 2012, la II Brigada Aérea de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) organizó sus Jornadas de Puertas Abiertas, sumándose con este evento a los festejos por el centésimo aniversario de la aviación militar argentina.
Apoyados en una meteorología admirable y aprovechando la disponibilidad de material debido finalización de los ejercicios Ajax 2012, las instalaciones de esta Unidad recibieron a más de 120 mil personas y aproximadamente 60[i] aviones, entre civiles y militares. Y precisamente aquí debe resaltarse uno de los grandes aciertos de los organizadores, que decidieron compartir los festejos incorporando la participación de aeronaves civiles, algo que no es del todo habitual en este tipo de situaciones.
Siguiendo con los anfitriones, y para quiénes no conozcan a esta honorable unidad de combate de la Fuerza Aérea Argentina, corresponde mencionar que se encuentra localizada en la ciudad de Paraná, capital de la provincia de Entre Ríos, a unos 550 kilómetros al norte de Buenos Aires, en el corazón de la Mesopotamia Argentina. La II Brigada Aérea cuenta con una importante dotación de hangares e instalaciones, y si bien comparte la utilización de la pista de aterrizaje con otros operadores, su asentamiento se encuentra alejado (aproximadamente 1,5 millas) y claramente diferenciado de las instalaciones civiles. La pista de aterrizaje tiene unas dimensiones de aproximadamente 2100 mts de largo y 45 mts de ancho, se encuentra asfaltada y su orientación es 01/19.

Volviendo a las Jornadas de Puertas Abiertas, la Fuerza Aérea Argentina dispuso en exhibición estática el siguiente material: Fokker F-27, Fokker F-28, Mi-171, C-130, A-4AR Fightinghawk, IA-58 Pucará, DHC-6 Twin Otter, Learjet (en diferentes configuraciones), Bell 212 y MS-760 Paris. Otras fuerzas también hicieron su aporte: Gendarmería Nacional expuso un Cessna 152 y un Raven 44, el Ejército Argentino un UH-1 y la Provincia de Entre Ríos un Bell 427. Los operadores civiles también aportaron aeronaves interesantes, destacándose un Piper Navajo configurado con un detector de anomalías magnéticas (al mejor estilo de los aviones antisubmarinos), un Cessna Caravan decorado con la publicidad de una conocida bebida energizante, un diminuto Pipistrelle y variados aviones privados.
Las exhibiciones en vuelo, como en todo festival que se precie, constituyeron el centro de atracción tanto para profesionales como para el público en general. La Fuerza Aérea Argentina fue generosa en el despliegue, poniendo en el aire gran parte de su material. Así el público pudo observar las exhibiciones de IA-58 Pucará, A-4AR Fightinghawk, Mirage, Hercules C-130, DHC-6 Twin Otter, Fokker F-27, Mi-171 y Bell 212. Al respecto, cabe mencionar que la opinión generalizada fue que en esta ocasión quienes se “robaron” el espectáculo fueron los A-4AR, apoyados en un importante despliegue, seguidos de cerca por los anfitriones del evento que con sus venerables Fokker F-27 deleitaron con virajes cerrados y pasadas a baja altitud, propias de aviones de menor tamaño. Por el lado de los civiles todas las miradas de las llevaron los acrobáticos, de la mano de un Extra 330 LC, dos Christen Eagle y un RV-6, que con su aporte y dedicación mantuvieron constante la actividad aérea durante los días que duró el encuentro. También se destacaron por su aporte y continuo espectáculo los paracaidistas, tanto civiles como militares, que compartieron los servicios de los incansables F-27.

Con entrada libre y gratuita, el público también pudo acceder a numerosas actividades complementarias de la exposición aérea propiamente dicha, como por ejemplo tiro con paintball, arco y flecha y la posibilidad de acceder a numerosos vehículos y equipos militares. En los hangares, stands de Institutos de formación, servicios de refrigerios, aeromodelos, proyección de películas y operadores privados varios complementaron una multitudinaria oferta de servicios y atracciones. Durante la noche del sábado, los organizadores brindaron un tradicional asado en honor a las tripulaciones civiles y militares que participaron en las jornadas, forjando aún más la camaradería. Cabe mencionar también que la II Brigada Aérea brindó alojamiento gratuito a diversas tripulaciones de aeronaves civiles.
Sin lugar a dudas la masiva asistencia de público demostró, una vez más, el amor e interés que despierta la Fuerza Aérea en el corazón de los argentinos, dejando en claro que eventos como este son una de las formas más efectivas para que el ciudadano conozca y aprecie las actividades que realiza la Institución. No queda entonces más que expresar nuestro profundo reconocimiento y agradecimiento a las autoridades de la II Brigada Aérea, por su hospitalidad y por el magnífico fin de semana que supieron construir.

Nota:
[i] Según estimación del autor, esta cifra no pudo ser confirmada oficialmente.
Seria bueno que en el futuro la aviación civil siga participando de las JJPPAA, ya que aportan variedad y aeronaves al evento. Hay que admitir que últimamente se va haciendo especialmente necesario que todos participen y colaboren.