Hace ya algo más de 10 años despegaba desde Barcelona a las siete y media de la mañana el A320 EC-IZD con rumbo a Ibiza, en cumplimiento del primer vuelo comercial de una nueva compañía aérea española: Vueling. El avión partió completo, con las 180 plazas disponibles ocupadas. Un par de meses antes, el 16 de Mayo de 2004, la aerolínea se lanzaba al mercado con una campaña promocional de 50.000 billetes a 10 euros para un periodo de 72 horas. Se vendieron casi todos.
Tomando el hecho con la perspectiva de dan estos diez años de operaciones, ese vuelo fue el comienzo de un ciclo transformador no solo de la aviación comercial española, sino de consolidación de Barcelona como destino turístico y de negocios.
La historia de Vueling comienza un poco más atrás, cuando la británica Sue Smith y el piloto valenciano Eduardo Fairén propusieron a Carlos Muñoz crear un vuelo que uniera Manchester y Valencia allá por 2002. Muñoz junto a Lázaro Ros se pasaron un año trabajando la idea del Valencia-Manchester, hasta poner finalmente en funcionamiento la nueva empresa que sería mucho más que eso.
Ambos emprendedores prepararon el plan de negocios, desarrollaron la marca y la imagen corporativa, en tanto buscaron a una serie de socios estratégicos que afianzaran el proyecto a nivel industrial, empresarial y financiero. De esta manera, inicialmente, la compañía fue propiedad de Apax Partners (40%), Inversiones Hemisferio (30%) y V.A. Investor, una sociedad de inversión de los directivos de JetBlue Airways (7%). Los fundadores de la empresa retuvieron un 23% y ocuparon los puestos de consejero delegado, Carlos Muñoz, y director general Lázaro Ros.
Vueling, como otras tantas low cost, nació gracias a la desregulación de los cielos europeos y se afianzó debido a la ampliación de la demanda de vuelos a precios bajos, todo ello en los años de una economía floreciente.
Esa consolidación no estuvo exenta de cambios y vicisitudes. Ni Muñoz ni Ros siguen en la empresa. Salieron de ella expulsados por sus diferencias con los que fueran sus principales accionistas, cuando la compañía atravesó problemas económicos. Muñoz y Ros acabaron formando otra compañía: Volotea. Tampoco aquellos accionistas mayoritarios tienen ya participaciones en la compañía.
Durante su primera década de vida, Vueling ha entrado y salido de la Bolsa, y se ha fusionado dos veces. Primero con Clickair (la primera low cost de Iberia) en el año 2009, y en 2013 con International Airlines Group (IAG), el grupo nacido de la fusión de British Airways e Iberia.
La base principal de Vueling desde siempre, y también su hub, es Barcelona, en tanto cuenta con bases en otras ciudades españolas: Alicante, Oviedo (Asturias), Bilbao, La Palma (Gran Canaria), Ibiza, La Coruña, Madrid, Málaga, Mallorca, Sevilla y Valencia. A nivel internacional dispone de cuatro bases: Schiphol (Ámsterdam), Florencia, Orly (París) y Roma.
En estos 10 años la compañía se ha situado entre las cinco primeras de bajo coste europeas. Facturó más de 1.400 millones de euros en 2013, cuando transportó a 17,2 millones de personas (en su primer año de vida transportó 400.000 pasajeros). Para este año plantea elevar su oferta más del 30% y volar una flota de 90 aviones desde 22 bases operativas. Actualmente trabajan en la empresa unos 2.200 empleados.
Ni low cost, ni legacy: simplemente Vueling
Desde el punto de vista del pasajero, Vueling es una aerolínea que aúna lo mejor de ambos mundos: precios bajos y servicios equiparables a los que actualmente brinda cualquier aerolínea tradicional europea.
La política de precios de la empresa se mueve dentro de lo razonable, no regala billetes a un euro, ni cobra mil por un ticket comprado a último momento para vuelo de corto radio. Ofrece tres grupo tarifarios denominados “clases” (lo que le da más glamour al tema): «Basic» (sólo vuelo y asiento), «Optimum» (vuelo, asiento, y maleta facturada) y «Excellence» (vuelo, asiento especial, maleta facturada, catering, embarque prioritario y prensa). Las tarifas Optimum y Excellence también permiten sumar puntos del programa de viajeros frecuentes de Iberia.
Excellence es una virtual business class, y como tal, está pensada para el viajero de negocios. Además del servicio especial a bordo, están bloqueados los asientos centrales de cada fila de la clase. En tierra el pasajero dispone de mostrador de facturación especial y acceso a las salas VIP de los aeropuertos, esto último con cargo adicional.
En cuanto a los servicios ofrece algunos que son tabú para algunas low cost, como es realizar vuelos en conexión. En Europa solo lo hacen la propia Vueling, Air Berlin y Norwegian Air Shuttle. Asimismo, opera en aeropuertos principales y además es la única aerolínea de bajo coste que vuela a/desde Heathrow, donde realiza conexiones para British Airways. Vale decir que también vuela a Gatwick.
Respecto a las conexiones, desde 2010 las ofrece vía Barcelona para la gran mayoría de sus vuelos, y desde 2013 Roma también opera como hub para vuelos en conexión. Durante las conexiones en Barcelona, Vueling ofrece algunos descuentos y vales para comprar en las tiendas del Sky Centre de Barcelona. Además, desde 2011 también realiza conexiones para vuelos intercontinentales de Iberia y otras aerolíneas asociadas de la alianza Oneworld (a la que pertenece Iberia) como LAN Airlines, American Airlines o British Airways. Desde 2014 ha comenzado a operar rutas en código compartido con British Airways.
Tal y como hacen todas las compañías de bajo costo, y actualmente muchas aerolíneas tradicionales, cobra por cada maleta que se factura. También realiza asignación de asientos. Para ello el check-in on-line puede ser realizado desde el momento de la compra del billete y hasta cuatro horas antes de la salida del vuelo, aunque no está disponible en todos los aeropuertos.
El servicio de catering para las clases Basic y Optimun es del tipo venta a bordo, evidentemente con cargo. Sólo los pasajeros que viajen en la clase Excellence, obtienen catering y bebida gratuitos durante el vuelo.
Por otra parte, y gracias a un acuerdo con la empresa Hoteles Catalonia, la compañía ofrece un servicio de hospedaje con su propio hotel, en el número 550 de la Gran Via de les Corts Catalanes de Barcelona. El hotel es un cuatro estrellas, con una ambientación moderna y que en sus áreas comunes simula un aeropuerto, o un avión dependiendo del lugar.
Barcelona – El Prat
La principal base de operaciones de Vueling es el aeropuerto de El Prat de Barcelona, donde contará a finales de 2014 con 50 aviones basados allí. Esto implica siete aeronaves más en 2013. Un análisis de la red de rutas indica que volará a más de 130 ciudades en 36 paises diferentes, ofreciendo casi 300 rutas.
La sumatoria de nuevos destinos es permanente: Tallín (Estonia), Tesalónica (Grecia), Oporto (Portugal), Varsovia (Polonia) o Dakar (Senegal), son las nuevas ciudades que servirá la empresa. Aunque a primera vista la apertura de nuevas rutas parece una constante de este último tiempo, cada nuevo servicio abierto ha sido internamente muy bien estudiado previamente, lo que les da a los ejecutivos de la compañía la certeza de no cometer grandes errores. Vale también aclarar que no todos los destinos anunciados se sirven todo el año (muchos son estacionales), ni hay vuelos todos los días de la semana a determinados lugares.
La posición de Vueling en El Prat es especialmente sólida, ya que tiene el 37 % de cuota de mercado, tres veces más que la segunda aerolínea (Ryanair con un 12%) y algo más de cuatro veces la tercera (EasyJet con el 8%).
Su objetivo es seguir creciendo en Barcelona, abriendo nuevas rutas y reforzando algunas de las frecuencias ya existentes, como Roma (Italia), París (Fracia) , Milán (Italia) o Moscú (Rusia). Desde la ciudad condal alcanza destinos tan exóticos como distantes: Kazan, Tel Aviv, Reykjavik y Banjul. Esto se enmarca en una estrategia operacional de volar a destinos dentro de un radio máximo de cuatro horas y 45 minutos de vuelo.
Prestando atención los números que ofrece la empresa sobre su operatoria en Cataluña, se observa que las instalaciones aeroportuarias podrían quedársele pequeñas más pronto que tarde. Según cálculos de AENA, el aeropuerto de Barcelona tiene una capacidad de hasta 55 millones de pasajeros anuales, repartidos en 33 millones/año en la T1 y 22 millones/año en la T2. Dado que Vueling opera desde El Prat con el modelo de hub, necesita estar en la T1 que dispone del sistema de conexión de maletas para dar servicio a los pasajeros en tránsito. Estos números indican, a grosso modo, que solo Vueling representa algo más del 50% de la cabida de la T1.
La bella Italia
Vueling inicia su segunda década de vida con un gran desafío: replicar y expandir su modelo de negocio más allá de España, pero siempre dentro de Europa.
Para la aerolínea el 2014 es el año de Italia, en especial de Roma. Quien llegue a Fiumicino por estos días verá una terminal literalmente empapelada con la publicidad de Vueling. La línea aérea apuesta por Roma-Fiumicino como segundo hub en Europa, convirtiéndose así en el extraño caso de ser una compañía aérea con dos hubs europeos.
La aerolínea, operará durante la temporada alta de verano a su máxima capacidad en Italia. Para ello, la compañía volará sobre un total de 33 rutas, de las que 24 son nuevas de este año. Para poder servir esas rutas se han ido desplazando mensualmente a Roma más aviones hasta llegar a tener 7 máquinas basadas allí (durante el verano europeo serán 9). Con un total de once aviones operando desde Italia, dará servicio a diferentes rutas entre 16 ciudades italianas y el conjunto de Europa.
Un ejemplo de la operatoria italiana son los cuatro vuelos diarios que ya funcionan entre ciudades como Roma y Catania, Roma y Palermo o Roma y Turín, entre otros. Por otra parte se han reforzado las frecuencias desde Barcelona con Milán y Roma.
Pero no todo son alegrías en Italia: la compañía de bandera, desde hace años ahogada por sus deudas y conflictos gremiales, ha acusado el golpe. El resultado de ello es que el día a día en los aeropuertos italianos se le hace complicado a Vueling, ya que sufre las prioridades injustificadas de las que goza Alitalia para muchos servicios aeroportuarios, que se entiende deben prestarse en igualdad de condiciones a todos los operadores[1].
Las perspectivas, a priori, son muy interesantes: por los esfuerzos que hace Vueling para posicionarse, y por la situación de la empresa estatal italiana. En cuanto a lo primero, otra de las acciones emprendidas por la compañía es operar sus vuelos entre Italia y el Reino Unido con códigos compartidos con British Airways. En cuanto a la situación de Alitalia, esta es crítica se mire por donde se mire. Si el acuerdo con Etihad se concreta, la italiana deberá reducir capacidad. Pero si no se concreta, también deberá ajustarse y reducir capacidad. En ambos casos Vueling podría salir ganando.
La flota
Vueling ha basado su negocio en la operación del A320 en diversas variantes. Inicio sus operaciones en 2004 con solo dos aviones, y actualmente dispone de 90 máquinas. La mayoría de ellas rentadas en condiciones dry lease a diversos lessors, aunque hay excepciones. Ente ellas están los A320 aquillados a la lituana Avion Express donde parte de la tripulación es de dicha empresa y parte de la propia Vueling (que no quiere perder el contacto directo con sus clientes). Otra compañía a la que recurre Vueling para solventar sus picos de demanda es la española Swift Air.
| Flota de Vueling | ||||
| Aeronave | En servicio | Órdenes | Opciones | Capacidad* |
| Airbus A319-100 | 4 | — | — | 144/150 pax |
| Airbus A320-200 | 86 | 25 | — | 180 pax |
| Airbus A320neo | — | 32 | 58 | 180 pax |
| Airbus A321-200 | — | 5 | — | 220 pax |
| Total | 89 | 62 | 58 | |
| En los aviones que existe configurada la clase Excelence, la capacidad es menor. | ||||
Dentro de la política de la compañía existe la idea de bautizar a los aviones con nombres bastante simpáticos, que suelen corresponderse con juegos de palabras y frases hechas tanto en inglés como en castellano. No todos los aviones han sido bautizados, y algunos provenientes de Iberia conservan su antiguo nombre.
Dada la estacionalidad de la demanda, también existe la posibilidad inversa, y es que Vueling alquile sus aviones para la temporada estival sudamericana a empresas locales. Así pues, según las posibilidades del mercado y los acuerdos que se alcancen, es posible ver volando en el cono sur aviones de esta empresa. Para esta operatoria, en general de wet lease, la compañía destaca a una delegación que se traslada temporalmente al país base.
La continuidad
A pesar de llevar varios años operando en Francia, está pendiente una mayor expansión allí. El mercado francés es importante, tanto turísticamente como comercialmente. Durante muchos años, el viajero francés ha estado prisionero de líneas aéreas anticuadas y caras, o nuevas y fastidiosas. El particular modelo de Vueling debería tener un gran mercado allí.
También es llamativa la estacionalidad de la compañía, si se la compara con otras low cost. Vueling se ve obligada a reducir su capacidad en un 40% durante los meses de invierno. Este es un tema que que requiere estudio y evaluación de distintas alternativas y mercados, entre ellos el turismo del esquí, el turismo nórdico a las islas Canarias o el impulso de la clase Excellence.
Para 2015 se espera alcanzar una flota de 100 aviones. Entre ellos se aguarda la llegada de los cinco nuevos A321, que la empresa cambió por sendos pedidos existentes de A320. Esto le admitirá aumentar capacidad y reconfigurar frecuencias. La incorporación de estos aviones, los más grandes de la familia, está pensada dentro de una estrategia de optimización de recursos para servir determinados destinos que ya cuentan con varias frecuencias diarias. A su vez, la llegada de aviones propios, le permite a la aerolínea ahorrar algunos costos que trae aparejado el trabajo con los lessors.
Aunque Vueling es una empresa independiente, pertenece al grupo IAG, y parte de las estrategias generales le afectan. Hasta ahora ha sacado beneficios aprovechando el poder de compra del grupo y negociando mejores condiciones para la incorporación de aeronaves nuevas. También se ha beneficiado la operación en código compartido con Iberia y British Airways, amén de aprovechar y posicionarse muy fuertemente en el mercado español del corto y medio radio, operatoria que Iberia está dejando de lado a favor del largo recorrido.
La expansión de Vueling continuará, según las previsiones que maneja la compañía. Aunque externamente la empresa brinda una imagen de crecimiento muy activo, a la hora de ampliar rutas, flota, etcétera, su equipo de rutas busca minuciosamente las oportunidades, pero es más bien conservadora.
Su permanente política empresaria de contención y reducción de la base de costes también se ha demostrado exitosa, estando focalizados en cuatro grandes áreas: mantenimiento, handling, flota y «varios». Todo esto, y algunas otras cosas más, le han permitido crecer sin tomar excesivo riesgo.
Llega la compañía así, a los diez años de vida y se prepara para alcanzar, y superar la mágica, cifra de los 20 millones de pasajeros transportados anualmente.
Nota:
[1] Algo similar a lo que sucede en Argentina, donde LAN disfruta del destrato de la concesionaria de los aeropuertos y de los organismos reguladores, todo ello en favor de Aerolíneas Argentinas.
Fuentes: Airbus, Airfleets, Aviation Corner, El Pais, Expansión, La Vanguardia y Vueling Airlines.