Ahora estamos en guerra, pero cuando llegue la paz…

El anuncio de de Boeing, en la revista Selecciones del Reader’s Digest de abril de 1945, cumple bien con todos los preceptos de la comunicación de guerra y de paz. (imagen: archivo Pablo Luciano Potenze).

La publicidad de armamentos en tiempos de paz pasa bastante desapercibida para el gran público, es una cuestión institucional de tanto en tanto.

En tiempos de guerra las cosas cambian, porque se convierte en un elemento importante de la propaganda política, pero de alguna manera también busca servir a los fines de venta del fabricante para sus productos civiles, aunque en ese momento dichos productos civiles no existan. Esto se notó muy claramente con la industria aeronáutica norteamericana durante la Segunda Guerra Mundial.

El Boeing B-29 fue uno de los logros más impresionantes de aquella contienda. Fue el primer bombardero especificado para poder transportar armas nucleares, antes de que éstas existieran, y los ingenieros que lo desarrollaron recibieron información sobre cargas y dimensiones, pero nunca supieron la verdadera misión innovadora que acometería la nave.

Este aviso de Boeing, publicado en Selecciones del Reader’s Digest de abril de 1945, antes de la rendición de Alemania y de Hiroshima, cumple bien con todos los preceptos de la comunicación de guerra y de paz.

Por un lado da cuenta de la magnitud del avión y lo pone claramente por encima de cualquier otra aeronave propia o enemiga, con lo que anticipa una victoria por superioridad material y tecnológica, sin discusión.

Pero el mensaje final apunta a los tiempos de paz, prometiendo productos fabricados por la Boeing que serán lo mejor de su ramo, con lo que de alguna manera también justifica la guerra como el modo de lograr una mejor paz.


El legendario B-29, todo un alarde tecnológico para la época, ciertamente abrió el camino para el desarrollo de aeronaves civiles y militares al termino de la Segunda Guerra Mundial. En la imagen un ejemplar preservado en el Castle Air Museum de California (foto: Fernando Puppio).

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