El glamour, la sensualidad, la belleza y el espíritu francés (sea lo que sea) son una parte importante de la publicidad de Air France desde hace mucho tiempo, lo que se presenta con mensajes muy bien estudiados.
El 15 de octubre de 1999 Air France lanzó una nueva campaña de comunicación que tuvo la designación genérica de “hacer del cielo el lugar más hermoso de la tierra” (faire du ciel le plus bel endroit de la terre), planificada para desarrollarse a lo largo de cinco años, con un presupuesto de 90 millones de francos.
El lanzamiento se hizo con una película dirigida por Michel Gondry, que fue bautizada por su autor como un “himno a la lentitud” (ver video), y estuvo completada por otras piezas fílmicas y gráficas.
Como todo mensaje publicitario de esta magnitud, su gestación fue complicada. Eran tiempos de minimalismo en la publicidad aérea, y Air France se metió de lleno en él, pero con un mensaje caluroso, donde el avión es omnipresente, pero casi sin verse por el pequeño tamaño de sus imágenes.
Según sus autores, en la campaña hay una representación del placer de volar por Air France, muy diferente de las imágenes publicitarias tradicionales.
El mensaje es cálido y cómplice con el pasajero. La idea es que la pequeña imagen del avión permite a la empresa apropiarse de los valores que el pasajero tiene en el corazón, proximidad, apertura, eficacia, saber vivir y placer. Mucho placer.
En ese momento Air France sostuvo que este mensaje es la consecuencia de su preocupación por las tendencias contemporáneas, que la han llevado a simbolizar una visión del goce y el arte de viajar colocando en el centro de su preocupación a un cliente que también quiere hacer de sus viajes momentos de vida hechos de pequeños y grandes placeres.