Air France (II): El placer sensual de volar

El poster titulado El sueño azul (Le rêve blue) de Raymond Savignac y publicado en 1977 (imagen: Archivo Pablo Luciano Potenze).

Un viaje en avión, como en cualquier otro medio de transporte comercial a esta altura de la historia, debe ser aburrido. Quedaron atrás los tiempos del romanticismo y de la aventura, entre otras cosas porque es imposible pensar en romanticismo dentro de un cilindro de aluminio y plástico apretujado con cien o más personas, también apretujadas, y en cuanto a la aventura, mejor tenerla lejos en estos tiempos de terrorismo y megacatástrofes.

La época de los grandes viajes, con servicios de lujo y la magia de volar abandonando la tierra y sus duras cadenas definitivamente terminó. La mataron los jets, el terrorismo, las crisis petroleras, la desregulación, las empresas de bajo costo y la sociedad de masas. A cambio de que millones de empleados de clase media puedan tener vacaciones en las playas del Caribe o visitar a sus familias hubo que aceptar la propuesta de Laker, que decía que un avión no se diferencia de un tren suburbano.

Incluso si miramos bien las “lujosas” primeras clases de los aviones de hoy, veremos un ambiente mucho más parecido a una oficina que a un salón de fiestas, que era lo que querían emular los grandes paquebotes o el Expreso de Oriente, que sí tenían claro el romanticismo de los viajes.

No obstante esta dura realidad, la magia de volar y los viajes románticos nunca desaparecieron del imaginario universal y algunas empresas tratan de reeditarlas cada tanto.

Dentro de este grupo Air France es, a mi juicio, una de las más destacadas. La imagen que acompaño es un poster titulado El sueño azul (Le rêve blue) que plantea con gran economía de medios una idealización poética del vuelo romántico difícilmente igualable. Fue publicada en 1977 (una fecha en la que ya existía el Jumbo) y su autor es Raymond Savignac (1907-2002), uno de los grandes de la ilustración mundial.

Con el correr de los años la empresa francesa (que hoy por hoy no es tan francesa porque está abierta al capital internacional) ha realizado diversas campañas en las que ha potenciado la idea mágica del vuelo y el placer que significa. En 1999 lanzó una campaña con el lema faire du ciel le plus bel endroit de la terre, que podría traducirse como “hacer del cielo el más hermoso lugar de la tierra (ver aquí), que este año dio a luz la película L’envol (El despegue), basada en la danza y la música de Mozart.



Deja un comentario sobre esta nota

Descubre más desde Gaceta Aeronautica

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo