ALA y Austral: El rey de la ruta
ALA y Austral supieron ver las necesidades concretas de las familias de la clase media argentina la hora de salir de vacaciones en la década del 1970, y realizaron una apuesta arriesgada. Analizando con sarcasmo algunas costumbres argentinas, las empresas decidieron ofertar sus servicios para el traslado de pasajeros, y recomendando a dichos clientes que enviasen su coche en tren.