Las estadísticas son una herramienta fundamental para el conocimiento y planificación de cualquier actividad. En la aviación argentina se han desarrollado desde el primer momento y hoy disponemos de razonables series de datos aeronáuticos.
Los servicios aéreos con horarios y tarifas publicados comenzaron en la Argentina en 1919, estuvieron en manos de empresas extranjeras y no hubo mucha fiscalización sobre su producción, aunque sabemos que fue muy pequeña, sin punto de comparación con los ferrocarriles, los buques o las diligencias, que eran los otros servicios de transporte regulares disponibles en el país. Las primeras estadísticas fueron consecuencia de datos aportados por las empresas y no de mediciones estatales.
La Compagnie Générale Aéropostale (CGA), en 1927, comenzó servicios postales a Europa y su subsidiaria Aeroposta Argentina, en 1929 comenzó a transportar pasajeros, primero a Paraguay y luego a la Patagonia.
El 4 de mayo de 1927 se creó por decreto la Dirección de Aeronáutica Civil, dependiente del Ministerio de Guerra, que, en marzo de 1930, comenzó a publicar un boletín Informativo , que era fundamentalmente un medio de divulgación general y técnica, civil y militar.
La aviación civil
Luego de la revolución de 6 de septiembre de 1930 este organismo pasó a depender del Ministerio de Interior, dando lugar al Boletín de Aeronáutica Civil que, desde 1934, reseñó la actividad de cada año y donde encontramos la primera información estadística oficial relacionada con el transporte aéreo. Se consignan allí las horas voladas, kilómetros recorridos, pasajeros transportados, correspondencia (cartas, impresos y paquetes) y sobretasas percibidas por las líneas aéreas. Los datos corresponden a la producción de Aeroposta Argentina, Pan American y CGA, sin discriminar lo que corresponde a cada una ni la condición de doméstico o internacional del tráfico, algo que se mostró parcialmente a partir de la estadística de 1940.

Este nuevo medio, además, rendía cuentas sobre toda la actividad civil, lo que incluía cuestiones relacionadas con lo financiero, la actividad de vuelo, el personal, los aeroclubes y los aeropuertos, actualizándose cada año. En 1936 se publicó la primera serie de datos aeronáuticos, que abarcaba desde 1933 a 1935.

La situación continuó así durante los años siguientes con algunas mejoras. Después del golpe de 1943 la Dirección General de Aviación Civil pasó a depender de la Secretaría de Aeronáutica, y este boletín dejó de publicarse.
La Fuerza Aérea
Bajo el control militar la información estadística comenzó a publicarse en boletines específicos, que tenían la particularidad de cambiar frecuentemente de nombre y de formato. Así, entre 1947 y 1968 tuvimos el Boletín estadístico aeronáutico, el Boletín estadístico de aviación civil, el Informe técnico estadístico aéreo y el Anuario estadístico aeronáutico. Hubo diversas diferencias entre ellos, pero continuaron las series de los datos que venían publicándose desde 1933 y se agregaron otros importantes, como los pasajeros kilómetro.

El INDEC
En agosto 1968 hubo otro cambio de jurisdicción, la Dirección Nacional de Transporte Aéreo dejó la órbita militar y pasó a depender del Ministerio de Obras Públicas y la posta de la publicación de las estadísticas aeronáuticas la tomó el INDEC, Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, creado en 1968 como continuidad de otras agencias que venían desde fines del siglo XIX. Era un organismo que no tenía nada que ver directamente con lo aeronáutico, pero con facultades para requerir información a quien fuera menester. De hecho, venía publicando alguna información del sector.
Pero ese no era el único cambio para las estadísticas que vendrían, porque la ley de creación del Instituto tomaba algunos recaudos para proteger la identidad de las empresas que, en este caso, impedía discriminar el tráfico aéreo por aerolínea, algo que se venía haciendo desde bastante tiempo atrás.
El INDEC comenzó a publicar en 1973 el Anuario estadístico de la República Argentina, un medio generalista bastante completo sobre la realidad nacional, cuyo capítulo aeronáutico, originalmente, incluía los datos anteriores, pero con poca discriminación de categorías, por ejemplo daba un total de pasajeros pero sin distinguir los domésticos de los internacionales. Toda la información aeronáutica del país estaba resumida en una página.

Con independencia de estos anuarios, que se siguen publicando con poca información aeronáutica, el INDEC presentó entre 1988 y 1995 una serie de fascículos anuales titulados Aeronavegación Comercial Argentina, muy completos, incluyendo asientos y pasajeros kilómetro y datos por país de destino.
Cuando estos fascículos se dejaron de publicar el INDEC mantuvo una recopilación anual de datos generales en su anuario, que se completó con un informe mensual dentro de un documento denominado Indec informa, que sería el primer informe de este origen que se publicó en internet. Con la asunción de Macri el Instituto fue intervenido y la información aeronáutica actualizada desapareció por un tiempo.[1]
La metodología y la evolución técnica
Una realidad que es imposible soslayar es que las estadísticas aerocomerciales, por lo menos hasta fines del siglo pasado, surgieron de observaciones llevadas a cabo por los diversos organismos aeronáuticos, cuya información era requerida a las empresas y finalmente se volcaba a las planillas estadísticas nacionales. Según los momentos, las relaciones entre estos organismos y empresas fueron mejores o peores y hay algunas evidencias, algunas agitadas en las famosas audiencias públicas, de que las empresas no siempre cumplieron con sus obligaciones a este respecto.
Con el correr de los años, la informática fue ingresando al panorama aeronáutico, y la creación de la ANAC, en 2007 coincidió con este desarrollo. La nueva administración impulsó la creación del Sistema Integrado de Aviación Civil (SIAC), una base de datos que registra, entre otras cosas, todos los movimientos aéreos que se producen en el país con cierto grado de detalle, lo que permite que las estadísticas actuales sean más confiables que las anteriores.
La EANA
La EANA, una empresa estatal encargada del control del tránsito aéreo, publicó en 2016 un Anuario estadístico, basado en datos del SIAC, que abarcaba la actividad de 2014, 2015 y 2016, con lo que se salvaba el bache en la continuidad de los datos producido por la cancelación de las series del INDEC. Informaba sobre los ítems tradicionales, pero ahora agregaba informaciones sobre la distribución del mercado entre las empresas, algo sobre puntualidad y un análisis de tráfico por aeropuerto. A partir de agosto comenzó la publicación de informes mensuales, y finalmente hubo un detallado informe anual.
Hasta diciembre de 2018 continuó la publicación de los informes mensuales con información general y se agregaron algunos específicos sobre aeropuertos y puntualidad, pero en enero de 2019, sin cambiar mayormente el formato, el autor de estos informes pasó a ser la ANAC, que continúa emitiéndolos todos los meses hasta la actualidad. Detrás de esto, como no podía ser de otro modo, había fuertes intrigas de palacio.
Después de la pandemia EANA volvió a publicar informes, también surgidos del SIAC, pero centrados solamente en los movimientos de aeronaves y no en los pasajeros. Se siguen publicando mensualmente.

La ANAC
La autoridad de la aviación civil (fuera la que fuera según las épocas) fue siempre la encargada de recopilar la información estadística del sector, que después publicó por su cuenta o entregó a terceros como el INDEC para su divulgación. Esta lógica fue rota durante el período en que la EANA publicó sus informes, pero duró poco, porque la ANAC recuperó su lugar tradicional en enero de 2019, manteniéndolo hasta la actualidad.
Los datos publicados actualmente por la Administración se dividen en dos grandes capítulos, los informes mensuales y las series históricas.
Los primeros son fascículos digitales, diagramados como si fueran de papel, con los datos detallados de cada mes, y sus antecedentes inmediatos. Incluyen, además de los guarismos tradicionales (pasajeros, movimientos, distribución geográfica), Datos comparativos entre aeropuertos y operadores, coeficientes de ocupación y participación de las empresas en los diversos mercados.
Toda esta información está presentada en planillas y de modo gráfico. Algunos gráficos no son fáciles de leer, pero siempre se pueden llegar a comprender.

Siguiendo la moda de los diseñadores gráficos actuales, la tipografía es de color gris, lo que reduce el contraste y dificulta la lectura.
Las series históricas son planillas de Excel que muestran los datos mes a mes, La primera abarca de 2001 a 2023 y la siguiente llega a nuestros días. Los datos son los mismos que aparecen en las planillas, pero están mucho más sistematizados, lo que permite trabajar con ellos de modo mucho más fácil y hacer gráficos, aunque faltaría una planilla de datos anualizados.
El único problema es que los diseñadores gráficos, siguiendo la moda del momento, han elegido una tipografía de color gris claro, casi sin contraste con el fondo, que complica mucho su lectura.
Puntualidad
La experiencia muestra que la puntualidad es un valor que las autoridades no pueden o no quieren medir. Entre 2018 y 2020 la ANAC publicó algunos informes de puntualidad, que se interrumpieron con la pandemia. De un modo u otro estos datos —que son difíciles de medir de modo aséptico— molestan a las empresas, que prefieren que no se divulguen, y parece que alguna capacidad de lobby en este sentido tienen.
A lo largo de la historia hubo algunos intentos privados por medirla, siendo el más notable el trabajo realizado por la Asociación Argentina de Derecho del Turista (AADETUR, hoy desaparecida), que a mediados de 2007 empezó a publicar estadísticas de atrasos que eran demoledoras (80% de los vuelos de cabotaje con demoras). Las empresas no pudieron probar que eran puntuales, la asociación no tenía fuerza y todo quedó en una cuestión periodística. Funcionó hasta 2016. En la actualidad la página failbondi.fail es otra iniciativa privada que publica información sobre la performance de Flybondi desde febrero de 2025.

Curiosamente, la puntualidad es el dato que está más fácilmente al alcance de cualquiera porque se deduce de la página de llegadas de Aeropuertos Argentinos y en Flightradar24.
Sobre los datos
La información que hoy nos da la ANAC es adecuada para tener un panorama bastante detallado de lo que pasa en la aviación argentina.
Pero admite algunas críticas: la primera es que no se da ninguna información sobre pasajeros kilómetro, esto es, el verdadero esfuerzo aeronáutico realizado por el sistema, porque no es lo mismo un pasajero que viaja de Buenos Aires a Córdoba (la mayoría) que a Ushuaia o a Madrid. Aquí a la hora de contarlos, todos valen lo mismo en la gran torta final.
La segunda es el tono triunfalista (heredado del discurso de la revolución de los aviones), que pretende encontrar récords en todas partes, sin comprender que la función de las estadísticas es documentar la actividad y no comentarla, ni que hay fenómenos como el crecimiento vegetativo que relativizan esa concepción deportiva del análisis.
NOTA:
[1] El INDEC, más allá de las grandes cuentas nacionales que investiga por sus propios medios, es un organismo que se presta a la confusión, fundamentalmente porque mide a partir de fuentes muy diversas que lo condicionan. Por ejemplo, no hay registros que nos permitan conocer el movimiento de pasajeros de autobuses en todo el país (es muy difícil de medir), pero hay varias series de datos de los vehículos que usan las diversas autopistas (fácil de medir a partir de los peajes). Siguiendo esta tendencia, la atomización es importante.
La misma situación de información incompleta se da en los análisis del turismo y hay otros temas relacionados con el transporte que son grandes lagunas de incertidumbre. Por ejemplo, nadie sabe cuánta gente viaja en automóviles particulares.
En este universo, toda la información relacionada con el transporte es, por lo menos, incompleta. Algunas cámaras empresarias y empresas publican la producción de sus universos particulares (más atomización) y, así las cosas, podría decir que el transporte aéreo, hoy, es la rama de la movilidad interurbana mejor estudiada por las estadísticas del país.