Ladrillos de la argentinidad
Una identificación entre auto y avión, que en el momento de la publicación del anuncio eran dos símbolos del progreso argentino.
Una identificación entre auto y avión, que en el momento de la publicación del anuncio eran dos símbolos del progreso argentino.
En 1958 Aerolíneas Argentinas era la única línea argentina que realizaba vuelos internacionales. La bandera argentina estaba mal plantada en este mercado, y comenzarn a forjarse dos proyectos en base a los subsidios estatales: un privado y otro del Estado, no había fondos para todos. Así se estableció una lucha que, en rigor, todavía existe.
A fines de los años ochenta la escandinava SAS estuvo interesada en la privatización de Aerolíneas Argentinas. La compañía europea utilizó diversas estrategias tanto para entrar, como para salir de la operación tras su fracaso, aunque lo cierto es que en ningún momento llego a ofrecer ventajas reales para los pasajeros que viajasen más allá de Copenhague.
Así como las naciones tienen banderas y escudos, las ciencias sagradas tienen símbolos y los caballeros medioevales escudos de armas, las líneas aéreas también tienen símbolos, que hoy conocemos como isotipos o logotipos.
La revolución industrial, que abrió las puertas al transporte masivo, también cambió el concepto de comodidad de los viajes, porque los ferrocarriles primero, y los buques después, empezaron a desarrollar nuevos conceptos de confort.
El 21NOV1966 llegó a Buenos Aires el primer Boeing 707 de Aerolíneas Argentinas. Fue una fecha destacada en la historia de la compañía, que al día siguiente publicó en todos los diarios el aviso que ilustra este artículo.
A cualquier lector desprevenido le podría llamar la atención ver en el número de marzo de 1972 de la revista Aeroespacio un aviso promocionando el reactor de pasajeros soviético Yak-40. Un razonamiento rápido le hubiera dicho que ni la URSS tenía razones para pensar en colocar ese avión en nuestro país, ni la Argentina estaba dispuesta a comprarlo. Pero las apariencias engañan, y todo puede explicarse.
Antiguamente la promoción de los lotes para edificar viviendas familiares se hacía fundamentalmente partiendo de la base de que estaban cerca de algún medio de transporte, preferentemente una estación ferroviaria y, en segunda instancia, se hablaba de la proximidad a algún centro de atracción. A partir de la inauguración de Ezeiza, los aeropuertos también comenzaron a serlo.