Un billete, un vuelo histórico, un hidroavión de bronce, otro de chapa de acero y otro de verdad

Un  día me regalaron un viejo billete portugués, con la imagen de un avión y la de su piloto con una leyenda que decía que en 1922 Gago Coutinho había iniciado la navegación aérea astronómica. Nunca vi algo parecido en billetes locales, y me pareció interesante averiguar de qué se trataba. Imagínense un billete con la imagen de Jorge Newbery, que en su momento fue tan popular como Maradona.

El ultimo regalo

Los aviones son caros y difíciles de comprar. Por eso, los que buscan fomentar la aviación, regalan aviones a los que quieren o pueden volar. En la Argentina, primero fueron los particulares que contribuyeron a la formación de la Escuela de Aviación Militar, y luego los militares, a partir de 1920, quienes fomentaron la formación y el desarrollo de los aeroclubes donándoles máquinas.

Buques y aviones

Los primeros pasajeros aéreos fueron funcionarios y hombres de negocios, que priorizaban la velocidad sin medir precio ni confort. Pero los aviones fueron mejorando sus prestaciones, lo que hizo que cada vez más gente los prefiriera. Los buques dieron una larga batalla, pero fueron desplazados de los viajes largos a mediados de los años cincuenta. Volvieron cuando se reinventaron como cruceros, pero eso es otra cosa.

Volar en 1953

Poca gente viajaba en avión en 1953. Por eso, una de las tareas que tenían las líneas aéreas de entonces era enseñarles a volar a los nuevos pasajeros, acostumbrados a los medios terrestres, lo que se hacía generalmente con diversos tipos de folletos que apuntaban a ese objetivo. Hoy, más de medio siglo después, estos folletos nos muestran a los viajeros de la era del jet y las low cost cómo era volar en aquellos años.