Existe una casta de aviadores argentinos que padece alergia crónica a una humilde palabra de cuatro sílabas… «avioneta».
Parecen sumos sacerdotes de las alturas para los que pronunciar semejante vocablo en la terraza de un aeroclub equivale a insultar a la madre de los mismísimos hermanos Wright.
Argumentan, con el ceño fruncido y voz grave de radiocomunicador, que «eso no existe» y que la única forma culta y respetable de referirse a sus artefactos es «avión liviano».
Pues bien, estimados capitanes del aire: lamento informarles que el término avioneta lleva décadas perfectamente asentado en el Diccionario de la Real Academia Española.
Y no figura como un vulgarismo ni como una concesión a la ignorancia popular, sino con una definición tan precisa como incontestable: «avión liviano y de poca potencia».
No podemos evitar preguntarnos si la verdadera razón de este melodrama aeronáutico radica en un temita de «machismo frágil».
¿Será, acaso, que estos intrépidos pilotos no toleran que sus queridas aeronaves se asocien, léxicamente hablando, con la idea de la «impotencia»?

¿O les disgusta porque se trata de un término de evidente «género femenino»?
Tranquilos, muchachos: La femineidad de una avioneta o que ésta tenga menos potencia que el Antonov An-225 (QEPD) no les resta ningún mérito.
Además, si nos vamos a poner puristas y desterrar el vocablo, valdría la pena preguntarles cómo pretenden redefinir el amplio abanico de subcategorías que hoy abarca el concepto de avioneta.
La burocracia terminológica que tendrían que redactar para esquivar la dichosa palabrita requeriría un manual de vuelo completamente nuevo.

Y ya que estamos en tren de exigencias, los desafiamos a ser equitativos y proponer el mismo tratamiento para el resto de los vehículos cuyo nombre termina en «eta».
Exijamos que los ciclistas repudien el término bicicleta y exijan ser llamados «conductores de bi-tracción a pedal».
Que los motociclistas prohíban la motocicleta por infantil y prefieran «unidad motorizada de dos ruedas».
Y que nadie vuelva a atreverse a subirse a una camioneta: de ahora en adelante será un «vehículo de carga ligera de fisonomía robusta».
Absurdo, ¿verdad?
Defendemos con uñas y dientes el uso de la terminación «eta».
De no haber sido por la nobleza y flexibilidad de este sufijo, los argentinos jamás habríamos tenido el orgullo universal de bautizar a nuestra gloriosa «Scaloneta».
¿O acaso estos distinguidos aviadores pretenderán que a la Scaloneta la llamemos «vehículo de transporte liviano para el triunfo de la selección de fútbol campeona del mundial 2022»?
Aterricen un poco, muchachos. Yo digo «AVIONETA»… ¡y qué!
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en materia legal, por lo menos aqui en argentina se utiliza avion, y no avioneta, por considerarla imprecisa e informal si bien personalmente no me importa si le dicen avion o avioneta, como asi tambien aeronave liviana, siempre que vienen a visitar el hangar les comento que hay gente que no sopota dicho comentario y se enojan. Hay que entender, que hay gente que por una palabra se creen menospreciados y terminan dando un sermon…
Es el mal uso que le da un periodismo no especializado, han llamado asi a un King Air y hace unos dias a un Embraer! Igualmente, detesto la palabra. Linda nota
Yo también digo avioneta cuando es menester.
Este comentario pasará a engrosar mi lista …….de cosas que me chupan un huevo . En el puesto 23!!!