Mi primer Dreamliner… “no incluye baterías”

El primer Dreamliner de LAN, matrícula CC-BBA, aterrizando en Santiago de Chile/Arturo Merino Benítez al término de un vuelo LAN 456 flight a fines de octubre de 2012 (foto: Alejandro Torres).

Tal como ha sucedido en otras ediciones de la serie “Spotter Viajero”, asuntos familiares y la necesidad de visitar Buenos Aires antes de Navidad y Año Nuevo nos dieron a mí y a mi hijo adolescente nuestra primera oportunidad de experimentar un vuelo en el avión que Boeing define como “más que un sueño”. Habiendo cubierto la primera presentación del modelo en FIDAE 2012 y habiendo fracasado en mis intentos de conseguir un vuelo de prensa tanto con el fabricante como con su primer operador americano, comprar un pasaje resultó ser la única posibilidad de embarcar en lo que LAN Airlines define como “la mejor experiencia de viaje” para sus pasajeros. Como nuestros lectores seguramente recordarán, el modelo se presentó por primera vez en Sudamérica en FIDAE (marzo). Y, luego de recibir sus primer Dreamliner en agosto, LAN inició servicios regulares a Buenos Aires (Argentina) el 1 de octubre, Lima (Perú) el 1 de noviembre y Los Angeles (EE.UU.) el 31 de diciembre de 2012.

Cuarto desde arriba, el vuelo LAN 456 se presenta en una pantalla de partidas de la Terminal A de Ezeiza (foto: Carlos Ay).

La planificación del vuelo y compra de pasajes se inició tan pronto los vuelos en Dreamliner comenzaron a ser anunciados por LAN en septiembre. Tras vigilar las tarifas por espacio de varias semanas, el 19 de octubre concreté la que estimé fue mi mejor combinación de tarifa y fecha. Tras descartar varias alternativas más costosas en octubre y noviembre, me incliné por contratar un viaje ida y vuelta de tres días de duración comenzando el viernes 30 de noviembre. Jugueteando con distintas combinaciones tarifarias en el portal de LAN, el precio final quedó amarrado en US $ 279 (más US $ 76 en impuestos) y lo pagué en moneda local con mi tarjeta de crédito chilena (tres cuotas precio contado). La única pérdida que debí asumir fue que no logré concretar un “Dreamliner doble” y solo el viaje de vuelta quedó contratado en ese modelo. Así las cosas, además de un proyectar vuelo de ida en un “ordinario” Airbus A320, pasé los siguientes 40 días rezando a Dios y a LAN para que no cambiaran la aeronave del vuelo de vuelta… ¡y convenciendo a mi mujer que el pasaje en Dreamliner no era más costoso que uno en otro modelo menos moderno!

El LV-BFO de LAN Argentina, su único Airbus A320 pintado en esquema One World, visto desde la base de la escalerilla de embarque posterior en un nublado amanecer en Pudahuel (foto: Carlos Ay).

A pesar de su carácter “ordinario” (este fue mi 24º vuelo en esta aeronave y ruta), el vuelo de ida venía con algunas sorpresas. Tras un check-in más que tempranero (tuvimos que presentarnos en el aeropuerto como a las 03:30 hs.) y una somnolienta espera, el embarque no fue por manga sino que se hizo por tierra. Al llegar al avión propiamente dicho (posición 8 o 9, si no me equivoco), me asombró ver que nuestro avión no lucía matrícula chilena sino que se trataba del LV-BFO, el único A320 de LAN Argentina que luce los colores de la alianza One World. Una vez abordo, nos recibió una tripulación de cabina argentina definitivamente distante y con una pronunciación inglesa bastante rústica; aunque la selección de diarios era muy buena para esta ruta (El Mercurio y La Tercera de Santiago y La Nación de Buenos Aires). El servicio abordo se limitó a un snack aceptable (madalena de arándanos, café Juan Valdez, gaseosas y jugos) y un sistema de entretenimiento muy limitado (varios canales de audio no funcionaban y en la televisión sólo mostraron un documental de viñas del Sur de Brasil y un episodio de “One and a Half Men”). El aterrizaje en Buenos Aires fue algo movido, pero nada serio.

Mi primer Dreamliner, visto a través de los ventanales de la Puerta 8 en la Terminal A de Ezeiza (foto: Carlos Ay).

¡Mi primer Dreamliner!

Tras compartir el grueso de nuestra estadía en Buenos Aires con familia y amigos, la vuelta se inició el domingo a mediodía con un check-in en Ezeiza que resultó tan tranquilo que entramos a la sala de pre-embarque casi dos horas antes de la partida. Desde la primera impresión al comenzar el embarque, el Dreamliner concretó varias de las propuestas de valor en la folletería de Boeing. El ingreso a la cabina de pasajeros fue muy ágil gracias a la amplia puerta de acceso del 787, mientras que el tránsito hasta la sección Economy no tuvo grandes obstáculos y nos permitió echar un vistazo de las comodidades que se ofrecen en Premium Business. La iluminación de la cabina era excepcional, combinando una potente luz natural proveniente de las amplias ventanillas del modelo con áreas de luz violeta, naranja o blanca sobre los pasillos, las gavetas superiores y los asientos. El tamaño de los asientos de clase económica estaban dentro del promedio (81,2 cm de ancho por 42,7 cm de separación), aunque a este fotógrafo aeronáutico de 1,74 m de altura le resultaron marginalmente más cómodos que en el viaje de ida.

Vista general de la clase Economy a poco de embarcar en el vuelo LAN 456. Nótese la profusa utilización de pantallas de video (tanto individuales como de pared), grandes ventanillas y la rica luz natural que entra por ellas (foto: Carlos Ay).

Concluido el embarque, el capitán tomó el micrófono para pronunciar un breve discurso en el cual destacaba enfáticamente el hecho de ser “Los primeros 787 en América” que entraron en servicio comercial regular (United Airlines salió segunda tres meses más tarde al iniciar vuelos entre Los Angeles y Tokio, Japón). Para mi satisfacción, este primer vuelo en un Dreamliner se apuntó varios records en mi bitácora de vuelo. El avión propiamente dicho era el primer 787 de LAN (matrícula CC-BBA, número de construcción 38471, número de línea 68) y el ejemplar que inició el primer servicio americano en Dreamliner uniendo dos de las ciudades más importante de mi vida (Buenos Aires, mi ciudad natal, y Santiago de Chile, mi residencia hace más de una década). La ruta, naturalmente, correspondía al primer itinerario Dreamliner en la historia de LAN. Y, último y por ello más relevante, el capitán era Jaime Quiroga, el piloto que condujo al CC-BBA en su histórico primer vuelo comercial a Buenos Aires el 1 de octubre de 2012.

Boeing y LAN han puesto harto énfasis en adaptar la iluminación de la cabina del 787 a distintos momentos del día durante el vuelo. Aquí vemos una configuración de muestra en la que se mezclan áreas de luz violeta y naranja con gavetas gris claro y luz natural que ingresa por las ventanillas (foto: Carlos Ay).

Dreamliner en los detalles…

Para comprender la renovada experiencia de viaje que LAN y el Dreamliner proponen al pasajero, el observador debe prestar mucha atención a los pequeños detalles; ya que son precisamente estos los que logran realizar esa propuesta. En mi vuelo LAN 456, los asientos de clase económica venían equipados con apoya cabezas ajustables y se reclinaban de modo tal de proporcionar hasta 6 posiciones de confort para el pasajero. Las mesas de comida contaban con portavasos tanto externos como internos, lo que liberaba espacio y aseguraban que los líquidos (¡particularmente los buenos vinos sudamericanos que LAN ofrece abordo!) no se vuelquen. La unidad de servicio al pasajero sobre el asiento suministraba una corriente de aire ajustable y una poderosa luz de lectura; y las gavetas superiores resultaron ser tan espaciosas y fáciles de usar como las publicidades proponen a la hora de almacenar equipajes de mano. El revistero estaba construido en material semi-rígido y conformado de modo tal de brindar “más espacio para tener tus cosas a mano”, tal como describe este sitio interactivo acerca del Dreamliner de LAN.

Comparación de dos ventanillas consecutivas en las que se muestra la máxima y mínima polarización disponibles en el Dreamliner: A la izquierda se aprecia una vista completamente clara (en este caso, permite ver parte de la recién ampliada Terminal B de Ezeiza) y a la derecha una visión solidamente opaca que asegura al pasajero una ambientación más oscura (foto: Carlos Ay).

Esta primera expedición al Dreamliner permitió descubrir y evaluar otras innovaciones más atrevidas. Si bien no se notó mucho en un vuelo tan corto como este (desde la suelta de frenos en Ezeiza hasta el toque en Santiago, nuestro tiempo de vuelo fue de 1:47 horas), el sistema de aire acondicionado está equipado con purificadores que eliminan o filtran ozono, bacterias, virus, hongos, olores y contaminantes irritantes o gaseosos y dan por resultado un ambiente de viaje menos enfermizo (la aerolínea, de hecho, espera recibir menos quejas por malestares, dolores de cabeza o irritación y sequedad de ojos). Además de ser un 40% más grandes (¡gran aporte para los fotógrafos aeronáuticos!), las ventanillas estaban construidas en materiales polarizados, lo que asegura al pasajero 5 grados de iluminación externa, desde totalmente claro hasta totalmente oscuro. Y, además de su nuevo diseño interior y mayores dimensiones, los baños estaban equipados con inodoros cuya tapa se cerraba automáticamente al apretar el botón… ¡esos son detalles!

Según Boeing, una de las características distintivas del Dreamliner es su capacidad de volar a mayor altitud, asegurando al pasajero un vuelo más tranquilo. Esta diferencia se me hizo evidente al advertir este cúmulo-nimbus alineado casi perfectamente a los 12.200 m de la altitud de crucero de un vuelo efectivamente muy suave (foto: Carlos Ay).

Entretenimiento al estilo LAN Dreamliner…

Con todo lo ya visto, la característica más sobresaliente del Dreamliner de LAN resultó ser su acabado sistema de entretenimiento abordo (o in-flight entertainment system, IFE). Cada panel frontal contenía una pantalla táctil de 9 pulgadas y conectores para audífonos, sistemas Apple eXport y dispositivos multimedia USB; mientras que bajo el asiento existía un enchufe eléctrico que soportaba distintos estándares internacionales. En la pantalla, los contenidos venían en tres idiomas diferentes (español, inglés y portugués) y también había una versión igualmente trilingüe para niños. Las aplicaciones se agrupaban en dos barras o menúes al centro de la pantalla; mientras que el panel de control de la unidad de servicio al pasajero y un ícono de tiempo de vuelo aparecían en el extremo superior derecho. Gracias a ellos, los viajeros pasaron casi todo el vuelo revisando un generoso catálogo de contenidos multimedia que incluía más de 100 películas, 40 episodios televisivos, 800 CDs de música y una cantidad no verificada de juegos. Redondeando el que creo es el IFE más completo que jamás me tocó utilizar, el sistema contaba con información miscelánea tal como mapas del vuelo, menúes de abordo y catálogo del duty free, videos y contactos de marketing de la aerolínea, funciones de integración con dispositivos externos y opciones varias.

La pantalla principal sintetiza y provee acceso a todas las funciones del sistema de entretenimiento. La barra menú inferior permite acceder a contenidos de audio/video/juegos y opciones de configuración. La superior contiene información del vuelo, de marketing y de conexión con dispositivos personales. Nótese el panel de control y el ícono de tiempo de vuelo en el extremo superior derecho del monitor (foto: Carlos Ay).

Infaltables, también tomé algunas notas para la controversia durante el vuelo o mientras preparaba este informe. En primer lugar, los audífonos que nos entregó la tripulación eran bastante ordinarios (¡los dos primeros que probé se rompieron con demasiada facilidad!) y la calidad de audio y volumen eran poco convincentes. , Luego, y aún cuando LAN alardea de entregar “los mejores sabores de la región” en sus comidas, el servicio de abordo volvió a consistir de un snack bastante básico (sandwich de jamón y queso en pan ciabatta, café, jugo, bebidas y un bombón de chocolate y maní). Tercero y último, había varios asientos de Economy que los expertos sugieren evitar o usarlos con precaución. Los asientos 28A y 28L no tienen ventanillas y las líneas 18 a 20 están bastante cerca de los baños y galleys del centro, lo que los puede hacer incómodos en vuelos extensos. Y, a estar por imágenes que nos facilitó un amigo viajero frecuente, los asientos de la fila 1 en Premium Business (particularmente los A, B, D y H) fueron instalados muy cerca (¡por no decir dentro!) del galley delantero; lo que resultará poco tolerable para viajeros de esa clase.

Aunque no represente “los mejores saboreos de la región”, nuestro simple coffee break contenía productos representativos de varias naciones en la red LAN Airliners: Café colombiano, bombones argentinos y otros tantos productos chilenos (foto: Carlos Ay).

Como habrán podido apreciar, mi impresión general sobre la experiencia de este primer vuelo en un Dreamliner de LAN fue definitivamente sobre el promedio. El vuelo fue muy suave y entretenido y demostró que muchas de las innovaciones anunciadas por Boeing y LAN estaban presentes en condiciones de vuelo rutinario. Afortunadamente, no se reportaron fuegos eléctricos ni humo en mi vuelo (ni en ningún otro vuelo en 787 de LAN, tal como la aerolínea afirmó al confirmar a mediados de abril que ya estaba trabajando en poner el modelo nuevamente en servicio). Así las cosas, sólo resta esperar que los técnicos de la aerolínea y Boeing apliquen la modificación que, aprobada por la Administración Federal de Aviación norteamericana (veáse “Despega el Boeing Dreamliner”), permitió que el Dreamliner volviera al servicio el 27 de abril con un vuelo de Ethiopian Airliners que unió Addis Ababa con Nairobi (Kenia) sin novedad.

Bitácora de vuelo: Airbus 320 & Boeing 787

Parámetro Vuelo de ida Vuelo de vuelta
Fecha Viernes 30/11/2012 Domingo 02/12/2012
Número de vuelo LA 4645 LA 456
Operado por LAN Argentina LAN Chile
Tipo de aeronave Airbus A320-200 Boeing 787-8
Matrícula LV-BFO CC-BBA
Capitán Gustavo Raglianti Jaime Quiroga
Despegue SCEL 17R @ 1112Z SAEZ 29 @ 1849Z
Aterrizaje SAEZ 11 @ 1240Z SCEL 17L @ 2036Z
Tiempo de vuelo 1:28 hs 1:47 hs
Ruta Santiago – Rancagua (Chile) – San Rafael – General Pico – Ezeiza (Argentina) Ezeiza – Junín – Laboulaye – Villa Reynolds – Mendoza (Argentina) – Los Andes – Santiago (Chile)
Altitud de crucero 11.000 m 12.200 m

 


Reconocimientos: A. Baranek y C. H. García colaboraron en la redacción de este informe. También consultamos en Internet a: 24 horas, Airliners, Bibliotecas DUOC UC, Boeing’s New Airplane (oficial), Fox Business, LAN Airlines (oficial), ModoCharlie, NBC News, Nomadistas, RPP, Seat Guru, United Airlines (corporativo).


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