¡Ahí vienen los rusos!

A cualquier lector desprevenido le podría llamar la atención ver en el número de marzo de 1972 de la revista Aeroespacio un aviso promocionando el reactor de pasajeros soviético Yak-40. Un razonamiento rápido le hubiera dicho que ni la URSS tenía razones para pensar en colocar ese avión en nuestro país, ni la Argentina estaba dispuesta a comprarlo. Pero las apariencias engañan, y todo puede explicarse.

Reequipamiento de Aerolíneas Argentinas

Sorpresivamente, Aerolíneas Argentinas anunció el lunes 21 de octubre el cierre de un acuerdo con Boeing para una orden de compra de veinte nuevos Boeing 737/800. Según el comunicado de Aerolíneas Argentinas, la operación tiene un precio de lista de 1.800 millones de dólares, lo que significa noventa millones por avión. De esta manera la compañía de bandera argentina busca unificar y renovar su flota de cabotaje/regional.

La llegada de los reactores

En abril de 1959 Aerolíneas Argentinas inauguró sus servicios con jets Comet 4. Probablemente nunca como en esos días la empresa haya estado tan en la punta de la tecnología, porque el cambio del motor a pistón al motor de reacción fue uno de los avances más notables de los aviones de pasajeros de la historia. La empresa argentina estuvo en ese cambio desde el primer momento.