Flybondi (2016-2026)

 

Después de una larga y dolorosa enfermedad, Flybondi nos abandonó. La recordaremos por el espíritu alegre de sus primeros tiempos, el maltrato permanente a los pasajeros, que fue parte de su estilo y la falta de seriedad de sus años finales, que dejaron un tendal de damnificados de los que nadie se hará cargo. También recordaremos a la autoridad aeronáutica pusilánime que permitió que todo esto ocurriera.

Nació en la Argentina en junio de 2016, aunque su gestación se hizo fuera del país. Poco después, en septiembre volvió a nacer como FB Líneas Aéreas, con el mismo socio principal. Al final de la historia, la aerolínea que conocimos como Flybondi, en realidad se llamaba FB Líneas Aéreas. Cosas de las empresas de estos tiempos.

Trece años después de la desaparición de LAPA, Flybondi —junto con otras— volvió a plantear el concepto de low cost en el mercado argentino, y lo hizo con una campaña de comunicación muy interesante, resaltando el lema “la libertad de volar” que estuvo pintado en todos sus aviones y sugiriendo que había venido para poner el avión al alcance de todos.

Mientras que la tradición aeronáutica siempre se esforzó por mostrar pasajeros glamorosos, Flybondi trató de mostrar en su publicidad que la empresa estaba para todos los pasajeros.

Y el modo de lograr este objetivo, obviamente, fue el precio y la financiación, que siempre estuvo en el primer plano de la publicidad empresaria.

Publicidades basadas en el precio y la financiación.

Los vuelos, con un único avión y base en Córdoba porque El Palomar no estaba autorizado, comenzaron el 26 de enero de 2018. El público, como ocurre siempre, aceptó la oferta y un año después tenía una participación del 8% del mercado doméstico. Según la empresa, un 20% de sus pasajeros son gente que vuela por primera vez.

Levanten la mano los que nunca viajaron en avión. Quizás no sea un método estadístico muy ortodoxo, pero a Flybondi le sirvió para establecer que el 20% de sus pasajeros eran novatos (imagen Flybondi).

La otra característica del mensaje inicial de Flybondi fueron las sonrisas. La empresa virtualmente llenó las redes sociales de fotos de su gente, fundamentalmente jóvenes, sonriendo, a veces con barbijo, con lo que construyó una imagen simpática y descontracturada,

Las sonrisas de Flybondi.

Fue una niña mimada de autoridades del PRO que la malcriaron perdonándole todas sus informalidades. Después vivió el asedio del kirchnerismo, que hizo de todo para hacerle la vida imposible. Lo más grave fueron los intentos por bloquear el uso de El Palomar, pero hubo otros ataques, políticos y periodísticos (ver El asedio a las lowcost (I) y (II)). En los últimos tiempos los funcionarios libertarios nuevamente le toleraron comportamientos deplorables cometidos sin ningún propósito de enmienda.

Flybondi adoptó el modelo de People Express: las tarifas más bajas del mercado con aviones viejos, publicidad muy barata (fundamentalmente de boca en boca), poco respeto por los horarios ni por los pasajeros y el crecimiento como objetivo básico.

Julián Cook, Sebastián Pereyra, Mauricio Sana y Paz Levisolo, los cuatro CEOs que tuvo Flybondi a lo largo de su historia.

La precariedad fue la constante de esta empresa. La flota, armada con aviones de ocasión, con muchos años a cuestas (el promedio rondaba los dieciocho) fallaba con frecuencia, y la capacidad propia de mantenimiento en el país era muy reducida (ver Flybondi (II): La realidad).

Pero lo más grave fue que la ecuación económica, a pesar de que Flybondi tuvo buenas ventas, nunca funcionó. La empresa para llenar sus aviones necesitaba vender barato, pero así no podía pagar sus costos operativos. Es la historia eterna de la aviación.

Hubo muchos intentos de capitalización, se trató de cotizar en el NASDAQ, estuvo en venta sin que aparecieran interesados y finalmente se vendió al grupo COC Global Enterprise, que no supo qué hacer con ella. No es una trayectoria muy distinta de la de muchas aerolíneas, locales y extranjeras.

Para la historia de la aviación argentina, Flybondi confirmó la atracción erótica de las tarifas y mostró una vez más la indefensión que tienen los pasajeros del sistema aéreo porque, si bien es cierto que ellos decidieron comprar sus boletos libremente, también es cierto que ninguna autoridad se ocupó de defender a estos consumidores de lo que terminó convirtiéndose en una estafa masiva a la luz del día.

Flybondi fue una experiencia necesaria en un país en el que la regulación siempre estranguló lo que la propia empresa denominó como “la libertad de volar”, pero sus propias contradicciones la terminaron destruyendo.


 

Un comentario sobre “Flybondi (2016-2026)

  1. Gran verdad lo dicho, la libertad de lo que sea, hay que arroparla, cuidarla, educarla, rso es funfamental.

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