Seducir a una azafata
Un anuncio de los años sesenta que muestra a una azafata, uno de los símbolos de la aviación, convertido en ideal de mujer.
Un anuncio de los años sesenta que muestra a una azafata, uno de los símbolos de la aviación, convertido en ideal de mujer.
En Francia, hasta el principio de la década del ´30, la aviación comercial había funcionado a base de un presupuesto oficial infinito. Pero en 1933, cuando se promulgó una ley por la que las empresas Farman, CIDNA, Air Union y CGA se fusionaban en una sociedad privada, con una participación estatal del 25%: allí nació Air France.
Así como al pasajero no le interesa volar, sino que quiere viajar, al transportista de carga le ocurre lo mismo. El problema es que la carga llegue en tiempo y forma, al mejor precio. El medio es secundario. En ese ámbito es donde deben competir las líneas aéreas que ofrecen el transporte de mercancias.
El uso de las aerolíneas estatales como parte de las campañas políticas de los gobiernos, es una actitud recurrente. Palabras como conectividad, soberanía, poder aéreo y otras similares han aparecido mil veces en publicidades que deberían haber tenido el objetivo de vender pasajes.
Antiguamente los ferrocarriles decían con una sonrisa “confíenos su equipaje”. Hoy ninguna empresa aerocomercial argentina se atrevería a hacer una apelación semejante.
La proclamada conectividad de la línea aérea de bandera, fue siempre su tradicional estandarte. La compañía estatal argentina siempre compitió con empresas privadas, y tal como en la actualidad, el estado se valió de todos sus recursos para que prevaleciera “Su Compañía”.