El camión le gana al avión
Así como al pasajero no le interesa volar, sino que quiere viajar, al transportista de carga le ocurre lo mismo. El problema es que la carga llegue en tiempo y forma, al mejor precio. El medio es secundario. En ese ámbito es donde deben competir las líneas aéreas que ofrecen el transporte de mercancias.
La batalla del petróleo
El uso de las aerolíneas estatales como parte de las campañas políticas de los gobiernos, es una actitud recurrente. Palabras como conectividad, soberanía, poder aéreo y otras similares han aparecido mil veces en publicidades que deberían haber tenido el objetivo de vender pasajes.
La confianza
Antiguamente los ferrocarriles decían con una sonrisa “confíenos su equipaje”. Hoy ninguna empresa aerocomercial argentina se atrevería a hacer una apelación semejante.
Se venden unos aviones
Una situación difícil
Un dibujo naïf y una historia muy densa
La proclamada conectividad de la línea aérea de bandera, fue siempre su tradicional estandarte. La compañía estatal argentina siempre compitió con empresas privadas, y tal como en la actualidad, el estado se valió de todos sus recursos para que prevaleciera “Su Compañía”.
Ladrillos de la argentinidad
Una identificación entre auto y avión, que en el momento de la publicación del anuncio eran dos símbolos del progreso argentino.
Las equivocaciones de Douglas
La Preocupación de Güiraldes
En 1958 Aerolíneas Argentinas era la única línea argentina que realizaba vuelos internacionales. La bandera argentina estaba mal plantada en este mercado, y comenzarn a forjarse dos proyectos en base a los subsidios estatales: un privado y otro del Estado, no había fondos para todos. Así se estableció una lucha que, en rigor, todavía existe.