La confianza
Antiguamente los ferrocarriles decían con una sonrisa “confíenos su equipaje”. Hoy ninguna empresa aerocomercial argentina se atrevería a hacer una apelación semejante.
Antiguamente los ferrocarriles decían con una sonrisa “confíenos su equipaje”. Hoy ninguna empresa aerocomercial argentina se atrevería a hacer una apelación semejante.
La proclamada conectividad de la línea aérea de bandera, fue siempre su tradicional estandarte. La compañía estatal argentina siempre compitió con empresas privadas, y tal como en la actualidad, el estado se valió de todos sus recursos para que prevaleciera “Su Compañía”.
Una identificación entre auto y avión, que en el momento de la publicación del anuncio eran dos símbolos del progreso argentino.
En 1958 Aerolíneas Argentinas era la única línea argentina que realizaba vuelos internacionales. La bandera argentina estaba mal plantada en este mercado, y comenzarn a forjarse dos proyectos en base a los subsidios estatales: un privado y otro del Estado, no había fondos para todos. Así se estableció una lucha que, en rigor, todavía existe.
A fines de los años ochenta la escandinava SAS estuvo interesada en la privatización de Aerolíneas Argentinas. La compañía europea utilizó diversas estrategias tanto para entrar, como para salir de la operación tras su fracaso, aunque lo cierto es que en ningún momento llego a ofrecer ventajas reales para los pasajeros que viajasen más allá de Copenhague.
Así como las naciones tienen banderas y escudos, las ciencias sagradas tienen símbolos y los caballeros medioevales escudos de armas, las líneas aéreas también tienen símbolos, que hoy conocemos como isotipos o logotipos.
La revolución industrial, que abrió las puertas al transporte masivo, también cambió el concepto de comodidad de los viajes, porque los ferrocarriles primero, y los buques después, empezaron a desarrollar nuevos conceptos de confort.