
El 30 de noviembre de 1966 se presentó en Buenos Aires un nuevo auto nacional, el Torino. Quizás podamos discutir cuánto nacional era, porque si bien se fabricaba en Córdoba el chasis era el de un Rambler, la carrocería era un diseño italiano, el motor era fabricado con una licencia de American Motors y la idea general era que pareciera un auto europeo. Aún así, todavía hoy, muchos lo consideran el auto argentino por excelencia.
Lo que no puede discutirse es que el vehículo fue presentado por la publicidad de IKA-Renault —su fabricante, que era una asociación de capitales norteamericanos y franceses—, como un producto netamente argentino, siempre trató de identificarse con el país y, en sus primeros tiempos, también con el adelanto técnico.
Así llegamos a este aviso, que se publicó en la revista Panorama de noviembre de 1967, prácticamente en coincidencia con la llegada de los primeros Boeing 707 a Aerolíneas Argentinas. Se trata de un caso único, porque fue hecho especialmente para esta edición de la revista, en la que había un largo artículo de tapa sobre Aerolíneas Argentinas, y no se repitió en otros medios.
Lo interesante es que se busca una identificación del auto y el avión, que en ese momento era todo un símbolo del progreso de Aerolíneas Argentinas, asociado además en el imaginario nacional con el primer shock de progreso producido por el derrocamiento de la “tortuga” Illia y su reemplazo por el expeditivo gobierno militar del general Onganía.
Se hizo una solarización en color, un procedimiento usual en la estética del momento, y es de destacar que la foto del avión, sin solarizar, ilustra el artículo.
