
La comida a bordo, a partir de fines de los años cincuenta, siempre fue un tema importante en la oferta y la competencia entre las empresas argentinas.
Austral siempre trató de distinguirse de Aerolíneas Argentinas ofreciendo más y mejor catering, pero la privatización de Aerolíneas Argentinas en 1990 y la absorción simultánea de Austral por parte de ésta significó el fin súbito de la puja entre ambas empresas en este aspecto (y en todos), lo que trajo una caída general en la calidad de lo que se servía en sus aviones. Iberia tenía el monopolio y lo interpretó del peor modo, exigió a los pasajeros que se adaptaran a lo que ella estaba dispuesta a ofrecer. No sólo cortó las comidas, cortó rutas y frecuencias, y no invirtió en las empresas que ahora controlaba.
El problema empezó cuando, a mediados de los años noventa, aparecieron nuevas compañías que plantearon la competencia en las rutas de cabotaje. La primera fue LAPA, que basó su oferta en el precio, pero después vinieron otras, que plantearon matices.
LAPA, que comenzó a operar con Boeing 737/200 en 1993, no quiso, en el primer momento, plantear un servicio totalmente no frills y ofreció algo raro: no daba nada de lo conocido, pero en cambio servía una copa de champagne. Una de las tantas originalidades de Deutsch.

Pero con el tiempo estos servicios se fueron eliminando y llegó un momento en que no se sirvió absolutamente nada, lo que motivó las iras de los pasajeros. Cansada del problema, LAPA decidió aclarar en los pasajes que no había servicio de comidas.
Éste era el panorama cuando Dinar entró en la competencia doméstica argentina. La compañía salteña decidió colocarse en otra franja, pasajes a un precio intermedio entre LAPA y Aerolíneas/Austral, pero comidas mejores que cualquiera de sus competidores.

Para ello se asoció con el Gato Dumas, un cocinero estrella del momento, y promocionó sus servicios más como si se tratara de un restaurante que una línea aérea. El aviso que encabeza esta nota, publicado en Clarín del 8 de junio de 1999, promocionando sus comidas de a bordo es una muestra del marketing de esta compañía, pero fue mucho más que esto, porque hasta los horarios hacían referencia a las comidas.
Hay muchas piezas publicitarias referidas al catering y al Gato Dumas en Dinar. Probablemente lo curioso fue un folleto con recetas, para que los pasajeros pudieran preparar en su casa comidas como las de Dinar.
