Cuando TAN fue brasileña

Publicidad del grupo VASP en la revista Flap International.

Transportes Aéreos Neuquén (TAN) fue creada en 1972, durante la gobernación de Felipe Sapag, un caudillo que supo manejarse con gobiernos civiles y militares y que tuvo muchas políticas activas, incluyendo esta línea aérea. Sus primeros aviones fueron cuatro Piper PA-31 Navajo comprados al Ejército, y luego vinieron Turbocommander 680B y Fairchild Metro III, de los que fue el primer operador argentino. En aquellos tiempos no era una empresa autárquica sino una dependencia neuquina.

Fairchild Swearingen Metro III. TAN fue el primer operador argentino de este avión que luego sería la insignia de las líneas de tercer nivel del país (foto: Pablo Luciano Potenze).

Con apoyo provincial las rutas se ampliaron dentro de Neuquén y, en 1985, se inauguró un servicio internacional a Valdivia. También se construyó un centro que llegó a vender servicios a terceros. Con posterioridad los vuelos se extendieron a las provincias vecinas. En 1987 se incorporó por leasing un SAAB SF-340A, y los destinos siguieron creciendo hasta que la crisis del invierno de 1989 obligó a reducirlos.

Como todas las empresas patagónicas, TAN fue beneficiaria, a partir de 1994, del Programa Integral de Desarrollo Aéreo Patagónico (PIDAP), un sistema de subsidios que definía rutas y frecuencias de interés. Con la garantía de estos fondos, alquiló un segundo SAAB, con el que sus servicios llegaron a Alto Río Senguerr, Bahía Blanca, Bariloche, Colonia Catriel, Caviahue, Comodoro Rivadavia, Córdoba, Chapelco, Choele Choel, Chos Malal, Esquel, Malargüe, Mendoza, Neuquén, Puerto Deseado, Rincón de los Sauces, Río Gallegos, Río Grande, Río Mayo y Trelew, y en Chile a Concepción, Puerto Montt y Temuco.

El primer SAAB de TAN, visto en Comodoro Rivadavia, en 1995 (foto: Pablo Luciano Potenze).

La privatización

En agosto de 1994 el gobernador de Neuquén Jorge Sobisch propuso a la legislatura provincial la privatización del 70% de TAN, reservando un 10% para el personal y un 20% para la provincia, que controlaría las decisiones empresarias. Un primer llamado a licitación fracasó, pero el segundo, ahora por el 80% del capital, fue adjudicado a VASP Argentina por 1,5 millones de dólares, un precio bajo si se considera que TAN era propietaria de sus Metro III.

Aviso del Banco de Crédito Argentino publicado en Ámbito Financiero del 29 de diciembre de 1995, anunciando su participación en el proceso de privatización.

Para que esto ocurriera habían pasado muchas cosas, pero la principal fue que Iberia no había podido conseguir socios locales para integrar Aerolíneas Argentinas con un 51% de capital nacional, tal como prescribe el Código Aeronáutico. Después de muchas idas y vueltas, la salida fue el Decreto 52/94 que, en resumidas cuentas, aceptaba que una empresa aerocomercial fuera argentina por el simple hecho de tener domicilio en la Argentina. Para la “empresa de bandera” fue una solución, poco elegante pero solución al fin, pero por ese resquicio se colaron varios, y uno de los primeros fue VASP.

El problema fue que VASP no tenía en claro para qué quería una empresa basada en Neuquén, que jamás unió con el resto de su red. Tampoco tuvo claro para qué había comprado Ecuatoriana ni el Lloyd Aéreo Boliviano, y pronto llegó a la bancarrota.

Logos combinados de TAN y VASP, alrededor de 1995.

Al mismo tiempo los fondos del PIDAP se fueron reduciendo hasta extinguirse, lo que desembocó en una crisis general de la aviación patagónica.

El final

La crisis brasileña afectó seriamente a VASP, y TAN fue vendida en julio de 2000 a Ricardo Sturno, un empresario que había tenido una empresa de ambulancias aéreas y que, en ese entonces, trabajaba para armar una aerolínea carguera llamada Aero Regional. Se estima que el precio de la transacción fue de 1,2 millones de dólares, a los que se sumó una deuda de 3,8 millones.

La nueva administración tampoco tuvo ideas claras. Anunció de todo, hasta servicios de extinción de incendios, pero, a la hora de la verdad, liquidó la flota y dejó de volar con los inevitables conflictos gremiales. La quiebra de Aero Regional S.A. se decretó en febrero de 2003.

Folleto del grupo VASP de 1997.

El gobierno neuquino más de una vez trató de reflotar una línea aérea provincial. En 2005 llamó a una licitación para cubrir algunas rutas con subsidios, que fue ganada por Baires Fly, que llegó a operar un tiempo entre Neuquén, Loncopué y Chapelco.


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