Las lowcost argentinas
En la Argentina, en 1988, se presentó al mercado la primera empresa aérea que funcionó con un verdadero modelo lowcost y, desde entonces, aparecieron y desaparecieron otras, con características muy distintas. Hoy hay dos.
En la Argentina, en 1988, se presentó al mercado la primera empresa aérea que funcionó con un verdadero modelo lowcost y, desde entonces, aparecieron y desaparecieron otras, con características muy distintas. Hoy hay dos.
Uno de los orgullos de los argentinos es que aquí pasan cosas que no ocurren normalmente en otros países. Hay bastante de cierto, y todos estamos acostumbrados a que nuestro devenir diario tenga algo o mucho de surrealista. Quizás no sea algo para jactarse.
Vender un pasaje para volar en una fecha dada entre ciudades lejanas, es algo habitual en el mundo del transporte. Lo hicieron los buques y, con más despliegue, los ferrocarriles. Después la industria de la aviación perfeccionó los procedimientos al extremo, siempre del brazo de la tecnología.
El Museo Nacional de Aeronáutica, que está pasando por una buena etapa de organización de actividades diversas, realizó el pasado 24 de junio de 2023 una jornada de historia aeronáutica, que incluyó la presentación de libros y una interesante feria del libro aeronáutico.
El gran desafío de la industria aeronáutica de postguerra, impulsado por la Guerra Fría, fueron las altas velocidades y todo lo que ellas involucraban desde el punto de vista militar. Francia se propuso estar en esa carrera y, después de muchos ensayos y errores, se convirtió en un jugador de primer nivel.
La industria aeronáutica francesa es una de las más antiguas del mundo y la creadora de productos notables que, más de una vez, la pusieron a la vanguardia. Como el resto de sus colegas, cuando terminó la Segunda Guerra Mundial debió hacer un esfuerzo importante para incorporar a sus modelos todos los avances tecnológicos de la contienda.
En el siglo XXI continuó la fiebre de fusiones y absorciones entre las grandes empresas. British, después de la compra de British Caledonian no participó en uniones grandes, pero la oportunidad vendría con la oferta de Iberia, que fue el último plan del gobierno español para evitar la desaparición de la compañía, abrumada por pérdidas y ejercicios deficitarios.
Imperial Airways, BOAC, BEA y British Airways siempre funcionaron protegidas por la Corona Británica, nunca compitieron seriamente para lograr porciones de mercado y siempre supieron que eran prácticamente indestructibles. Pero los tiempos felices nunca son eternos…
Inglaterra fue formalmente uno de los ganadores de la Segunda Guerra Mundial, pero ese conflicto marcó el principio del fin del Imperio Británico porque las colonias se fueron independizando, aunque se mantuvieron debajo del paraguas de la Comunidad de Naciones Británicas (Commonwealth). El fin de la guerra significó también un shock para la industria aeronáutica por la paralización de las cadenas de montaje, pero muy pronto surgió una nueva generación de aeronaves que incorporaron novísimas tecnologías.
Si el transporte fue la pieza fundamental de la política colonial británica, que le permitió mantener un imperio que duró cuatro siglos, la aviación comercial fue la ultima herramienta de un imperio en declive.