¿Qué hacen ahí estas maquetas?
En el despacho del gobernador de la provincia de Buenos Aires hay tres maquetas de aviones de Aerolíneas/Austral pero, ¿Merecen estar ahí a partir de la actitud de la empresa con la provincia?
En el despacho del gobernador de la provincia de Buenos Aires hay tres maquetas de aviones de Aerolíneas/Austral pero, ¿Merecen estar ahí a partir de la actitud de la empresa con la provincia?
Aerolíneas Argentinas, después de veinte años de operación, acaba de retirar del servicio a su último A340, un avión que llegó más por casualidad que por planificación, y al que le cabe el título —hasta ahora— de haber sido el último cuatrimotor operado por la empresa.
Aerolíneas Argentinas ha generado algunas frases encarnadas profundamente en la “argentinidad”. La primera, en los años cincuenta, fue “su compañía”, y otra fue “todos somos Aerolíneas Argentinas”, a fines del siglo pasado. Ambas fueron consecuencia de momentos especiales en la historia de la empresa,
Duplicar la cantidad de pasajeros, consolidar a Aerolíneas/Austral y mejorar la infraestructura fueron los objetivos de la revolución de los aviones. Son metas difíciles de alcanzar, pero relativamente fáciles de analizar y medir.
Debió haber sido la revolución de todos los aviones, pero se limitó al transporte aéreo, donde la ecuación parecía sencilla: con los bajos valores de penetración que había en 2015, sólo era necesario aumentar la oferta, ocuparse de la infraestructura y mejorar algo los precios para lograr un crecimiento espectacular y sostenido. No era tan fácil.
El plan de construcciones aeroportuarias, renovación de sistemas y modificaciones en la navegación aérea encarado en estos cuatro años fue, quizás, el más importante de la historia del país y, sin dudas, será lo más permanente de la gestión de Macri en materia aeronáutica.
La administración Macri recibió una estructura aeronáutica armada y funcionando, aunque con problemas serios de todo tipo. Su centro de interés estuvo en el transporte, donde anunció una revolución, y sus mayores logros estuvieron en la construcción de infraestructura.
La industria aeronáutica siempre se ha manejado con reglas parecidas a las de la selección darwiniana (sólo subsiste la especie que se adapta a su ambiente), mezcladas con las reglas del mar (el pez grande se come al chico). Pero qué pasa cuando el tamaño de los peces es descomunal y el ambiente es inestable.
Los conflictos gremiales a repetición, que afectan de modo imprevisible los servicios aéreos son una constante del transporte aéreo argentino. El tema viene de lejos, pero se puede decir que hoy los trabajadores, cuando les conviene, no dudan de tomar como rehenes a los pasajeros indefensos, y que éstos están cansados.
En 1949, para la inmensa mayoría de los argentinos, viajar era sinónimo de ferrocarril. Muy pocos tenían automóvil, los micros casi no existían y el avión era una promesa antes que una realidad. Pero un día los dirigentes de la Unión Ferroviaria tuvieron que recorrer el país, y eligieron hacerlo en avión.