Especialistas en animales
La Argentina siempre fue famosa por su ganado. Era absolutamente lógico —y necesario— que sus líneas aéreas se especializaran en el transporte de animales en pie.
La Argentina siempre fue famosa por su ganado. Era absolutamente lógico —y necesario— que sus líneas aéreas se especializaran en el transporte de animales en pie.
El capitán James E. Storey, en junio de 1947, voló desde Gran Bretaña a la Argentina en un Vickers Armstrong (Supermarine) Spitfire Mk HF-IX de su propiedad. El vuelo, realizado de modo totalmente rutinario para la época, tuvo mucha repercusión mediática, y una marca de cigarrillos, que hoy no existe, promocionó sus productos con la imagen de Storey, calificando la travesía como una hazaña.
La audiencia pública convocada por la Justicia para tratar los servicios aerocomerciales en El Palomar fue larga, y hubo de todo. Lo más llamativo fueron los golpes y los insultos, pero también hubo discursos sensatos e insensatos, politiquería barata, cosas que no se entendieron y hasta dos pastores evangélicos que bendijeron a la concurrencia.
En 1957 Aerolíneas Argentinas lanzó el lema SU compañía, como parte de una campaña publicitaria que estuvo diseñada para identificar al ciudadano común, que no volaba, con una empresa del estado. Fue una creación política, en el momento en que la empresa estatal debía competir, por primera vez en su vida, con empresas privadas argentinas surgidas en aquellos años de la revolución libertadora.
El tema de 2017 fue la revolución de los aviones, un programa gubernamental para duplicar los pasajeros aéreos en cuatro años. Hubo muchos preparativos, se está desarrollando un plan de mejoras de infraestructura sin precedentes cercanos y se incorporaron algunos aviones, al tiempo que el sistema creció, pero los frutos esperados empezarán a llegar en 2018.
La crisis brasileña, aparentemente, pasó y un enjambre de low cost revolotea sobre el continente, al tiempo que las empresas tradicionales buscan nuevas tradiciones. Todo está en movimiento, todo está por verse.
2017 fue un año de beneficios para las empresas, aumento del tráfico, y grandes compras de aviones, lo que, de alguna manera, indica que fue un año de relativa bonanza. Pero no pueden soslayarse conflictos políticos internos y externos al sector aerocomercial y otros desafíos, cuya máxima expresión son dos palabras que no existían pocos años atrás, “Brexit” y “CORSIA”.
Cuando llegaron los jets, una carta de Buenos Aires a Europa demoraba una semana o más y era difícil conseguir diarios argentinos en el exterior. Ante esto, el diario La Nación lanzó en 1960 su Edición Aérea Internacional, un producto de la modernidad del momento, que combinaba las noticias argentinas con una edición en papel liviano y distribución aérea mundial.
La historia argentina no se caracteriza por el cuidado del medio ambiente, la higiene o siquiera el respeto al prójimo. La decisión unilateral e inconsulta de convertir a El Palomar en un aeropuerto comercial con un millón de pasajeros anuales es una buena muestra de esta tendencia.
Quizás no nos dimos cuenta, fue un proceso de muchos años, pero el cielo argentino de hoy no se parece a ninguno de sus antecesores. Y todavía tiene mucho por cambiar.