Aerolíneas Argentinas: 20 millones de accionistas
Hablar de los ciudadanos como accionistas de las empresas del Estado no es una idea nueva. Muchos lo han intentado en circunstancias muy diversas, pero no es una comparación muy feliz.
Hablar de los ciudadanos como accionistas de las empresas del Estado no es una idea nueva. Muchos lo han intentado en circunstancias muy diversas, pero no es una comparación muy feliz.
Trazar una analogía entre una publicidad de camisas y una poesía costumbrista puede parecer fuera de lugar. Centrarla en una aeronave puede parecer delirante, pero la relación es total.
Crecimientos exponenciales, obras públicas y aeropuertos, Ryanair, low cost, competencia, desarrollo de LADE… Los anuncios que han florecido en el ambiente aeronáutico argentino en los últimos tiempos son espectaculares y promisorios, pero la experiencia dice que ante situaciones de este tipo es prudente desconfiar y, al mismo tiempo, analizar la viabilidad de los dichos.
A fines de 1978 la guerra entre Argentina y Chile parecía inevitable. Todo estaba listo para el ataque, y no es exagerado sostener que el enfrentamiento fue detenido por Dios, a través de su representante en la tierra. En este marco de conflicto inminente, Austral Líneas Aéreas tuvo una participación única.
Las oportunidades, los objetivos, los costos estructurales, las economías, la carga, el liderazgo en cabotaje, el crecimiento, la competencia actual y futura, las nuevas rutas, la transformación cultural y hasta la posibilidad de un avión con esquema retro. Las respuestas de Isela Constantini a Gaceta Aeronáutica.
Ya cruzamos el desierto… Lo que venga, necesariamente, será mejor. Esta frase resume el espíritu que flotó sobre el Aviation Day Argentina, una conferencia organizada por la IATA con el apoyo de ALTA y Jurca, que se realizó el 27 de mayo en Buenos Aires, después de diez años de interregno.
La actividad —que se realiza cíclicamente en diversos países— consistió en una larga jornada en la que se reunieron importantes líderes de la industria para exponer sobre la situación de Argentina. Estuvieron presentes numerosas personalidades, pero los que más brillaron fueron los gremios, porque brillaron por su ausencia.
Cuando Air France puso en servicio el Concorde, en 1976, la imagen de un avión totalmente blanco con el nombre de la empresa en letras relativamente grandes para la época, junto con el logo del “código de barras” fue una novedad que impactó en el mundo tanto como lo novedoso del avión, cuyo nombre se trató de asociar con muchísimas cosas.
El pasado 13 de mayo se realizó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, el Seminario de Actualización en Temas de Derecho Aeronáutico sobre derribo de aeronaves civiles y política aérea argentina, con la participación de los cotores Marina Donato y Fernando Dozo como oradores principales.
Aerolíneas Argentinas, para la tradición, tiene el objetivo de ser la empresa argentina que defiende los intereses aeronáuticos argentinos, en su país y en el mundo. Alguna vez eso pareció lógico, pero los tiempos han cambiado y la nacionalidad está cada vez más desdibujada en un ambiente en el que las necesidades de los pasajeros están dejando de lado las elucubraciones de los políticos.
La política, en repetidas oportunidades, ha afectado la carrera de actores y otros personajes del espectáculo. Ser oficialista muchas veces sirvió para conseguir fama y lauros, y ser opositor a más de uno le valió no poder trabajar. Ahora se habla de grieta, pero la cuestión es muy antigua, y Aerolíneas Argentinas tiene su lugarcito en esta historia.