A fines de 2012 La Cámpora tenía el control total de Aerolíneas/Austral y participaba en los directorios del ORSNA, la ANAC, Intercargo y AA2000. En octubre trascendió la existencia del “Plan Aeroparque”, consistente en convertir al Aeroparque en una especie de base de la agrupación política, en la que Aerolíneas tendría la exclusividad para las operaciones aéreas, desalojando “manu militari” a LAN-Argentina, LAN Airlines, GOL, TAM, Sol, Andes, BqB, Aerochaco y LADE.
Era una idea perfecta para mejorar la posición competitiva de la empresa estatal y también solucionaba los problemas de congestión, pero era decididamente impracticable desde el punto de vista político, aunque se pusiera en marcha, como se intentaría, por aproximaciones sucesivas.
El primer paso lo dio la ANAC prohibiendo la operación de aeronaves de menos de treinta plazas, con algunas excepciones, lo que afectaba fundamentalmente a los taxis aéreos no basados allí. El ORSNA, por su parte dispuso la readecuación de la parte sur de la plataforma industrial para el uso de aeronaves estatales.

En 2013 arreció la lucha contra LAN-Argentina, a la que se trató de despojar de su hangar en Aeroparque y fue obligada a modificar su espacio de atención al pasajero. En agosto comenzaron negociaciones para el traslado de las oficinas centrales de Aerolíneas y el ORSNA al nuevo edificio construido sobre la terminal, que tenía cinco pisos y unos 15.700 metros cuadrados. Aerolíneas pagó 600 millones de pesos para la conclusión de la obra.

Finalmente, el 26 de marzo de 2014, con la presencia de la Presidenta de la República se inauguraron los edificios 3 y 4, con un total de 35.000 metros cuadrados. La plata baja y el primer piso destinadas a check-in, seguridad, migraciones preembarque y locales gastronómicos y comerciales. El resto eran las oficinas que ocuparían Aerolíneas y el ORSNA. Estuvieron presentes Eduardo Eurnekian, el titular de Aeropuertos 2000, Rafael Bielsa, los ministros Axel Kicillof; Julio De Vido, Florencio Randazzo y el presidente de Aerolíneas, Mariano Recalde, pero no hubo ningún representante del Gobierno de la Ciudad.

Aunque faltaban detalles, puede decirse que con esto quedaba completada —por un tiempo, porque los aeropuertos siempre crecen— la ampliación edilicia del Aeroparque. El 19 de septiembre de 2017 se inauguró la nueva torre de control que, curiosamente, casi no era visible desde la calle cuando podría haber sido un símbolo del aeropuerto.
Los nuevos vínculos con la ciudad
En noviembre de 2013 se autorizó al gobierno porteño el retrasado corrimiento del cerco perimetral del Aeroparque para que se pudiera hacer la mano hacia el norte de la autopista Illia. Con esto la terminal aérea perdió terreno y el acceso a los hangares, que siempre había sido estrecho y torturado, quedó peor. Pero completar esa vía era fundamental para terminar lo que alguna vez se definió como “autopista costera”, que serviría al tráfico pesado proveniente del sur, sacándolo de la Costanera que, una vez liberada del tráfico pesado, se debatía entre ser un medio de acceso adecuado al Aeroparque y un paseo costero a nivel ciudad.
El nuevo tramo de autopista Illia, desde Sarmiento hasta Cantilo (aproximadamente Ciudad Universitaria), se inauguró el 3 de junio de 2014, con la presencia de la Presidenta y el Jefe de Gobierno. Habían pasado siete años desde la fecha anunciada originalmente. Con esto la ciudad lograba tener un enlace norte-sur aceptable para mover las cargas que entraban y salían del puerto.

Pero el acceso al Aeroparque desde el norte siguió siendo problemático. Se construyó un puente a la altura de la calle Echeverría para acceder a la Costanera desde Figueroa Alcorta y la autopista, pero es muy angosto (en algunas partes tiene un único carril) y no da abasto. Una vez en la Costanera, hay que sortear varios reductores de velocidad (lomos de burro) antes de llegar a Aeroparque. Cuando hay actividades en la cancha de River las complicaciones son mayores, al punto que resulta preferible llegar a la estación aérea desde el sur.

El proyecto de construcción de una estación ferroviaria a la altura de la calle Dorrego, unida por un túnel a la terminal de Aeroparque, resultó inviable con el corrimiento de las vías y fue cancelado en julio de 2015.
La Costanera Norte
La Costanera Norte Rafael Obligado es una avenida de aproximadamente diez kilómetros que nace en el puerto entre las Dársenas D y E, transcurre por la costa de la Dársena F, donde alguna vez estuvieron las areneras y continúa siguiendo lo que alguna vez fue la línea costera hasta la Ciudad Universitaria. Originariamente debería haber sido un paseo, como la Costanera Sur, pero sin ninguna planificación urbana comprobable vio nacer al Aeroparque en su vereda oeste y, alrededor de 1970, se convirtió en una vía de tránsito pesado, sobre todo hacia el norte. Su carácter costero se fue perdiendo a partir de diversas “ganancias” de terrenos al río.
El tema de los terrenos ganados al río en la Ciudad de Buenos Aires es muy importante, pero siempre se manejó en la penumbra y ninguna autoridad lo ha encarado abiertamente. Durante la época colonial había una línea costera más o menos definida pero, a medida en que se construía en la ciudad se empezó a tirar al río el producto de las excavaciones, con algunos matices. Después vinieron demoliciones, provisión de agua potable, cloacas y subterráneos que ampliaron el problema, pero la solución siempre fue la misma.
A la altura del Aeroparque, el límite original de la ciudad quedó establecido con las vías del actual ferrocarril Belgrano Norte. Todo lo que hay hacia el este es terreno ganado al río. La Avenida Costanera marcó una nueva línea de costa, que funcionó desde los años cuarenta, pero fue desbordada a partir de los sesenta dejando al Aeroparque, lentamente, dentro del espacio urbano y no en su borde.
Una decisión fundamental del proceso de ganancia de terrenos al Río en este sector y construcción de la Costanera original fue forestar generosamente la zona con tipas, una especie local que da muy buena sombra y da un carácter propio a la zona, aunque, con la llegada del Aeroparque, su presencia en las inmediaciones de la cabecera norte de la pista ocupa la zona que debería estar libre de obstáculos. Es notable que en las nuevas zonas ganadas al Río (Costa Salguero, Punta Carrasco, Saint Tropez, etcétera, no se han hecho forestaciones importantes.

La Ciudad, desde mucho tiempo atrás, supo que necesitaba conexiones viales norte sur de gran magnitud. El proyecto de la Avenida 9 de Julio, en los años treinta, fue la primera expresión visible del tema, pero demoró décadas en completarse y pronto resultó insuficiente. La única alternativa posible era mirar hacia el río, y hubo muchas propuestas para algo que genéricamente se llamó “autopista costera”. La solución adoptada por decisiones sucesivas es lo que ahora se llama Autopista Illia, que funciona asociada con el Paseo del Bajo, que permitió sacar el tránsito pesado de la Costanera y encarar su remodelación, ocupando terrenos ganados al Río, en un primer paso, entre Salguero y la antigua plataforma militar, lo que se resolvió, también, de un modo bastante torturado.
El tramo siguiente es la fachada principal del nuevo edificio, una de cuyas características es no tener ninguna entrada jerarquizada, limitándose a indicaciones de partidas y arribos. El nuevo cuartel general de Aerolíneas que podríamos considerar como el santuario de La Cámpora y por ende del peronismo, no tenía nada que lo destacara y el visitante no tenía cómo identificarlo con seguridad sin preguntar.

El acceso a un aeropuerto que moviliza alrededor de un millón de pasajeros mensuales debe tener dimensiones importantes y espacios cómodos para las maniobras de los automóviles que entran y salen del mismo. Nada de eso se aprecia en el proyecto que hizo, aparentemente, AA2000, aunque se trata de un espacio público de la ciudad. La Costanera es decididamente angosta y el movimiento de vehículos, sobre todo los fines de semana cuando aumenta su carácter de paseo urbano, muy trabado.

La obra de la Costanera, además, sirvió para zanjar otro problema de la Ciudad, que había tenido que retirar el monumento a Cristóbal Colón de la plaza homónima por razones políticas, y no sabía dónde ponerlo. Le encontraron un lugar frente al río, que resultó muy adecuado.
Además, allí se mantiene una de las tantas cosas raras que hay en la ciudad, un buque de hormigón armado, de los que se fabricaron durante la guerra por escasez de acero, encallado junto a la costa, donde en la década de 1950 había bañistas.

Creciendo de a poquito
En 2015 era evidente que Aeroparque, a pesar de todo lo que se había hecho, no tenía capacidad para procesar todo el tráfico que se pretendía y, sin muchos anuncios, Aerolíneas empezó a trasladar la cabecera de algunos vuelos domésticos a Ezeiza. Hubo quejas de los pasajeros y hasta de autoridades del interior del país, pero la Ciudad de Buenos Aires no se dio por aludida.
En diciembre de 2015 asumió la presidencia Mauricio Macri, que había sido jefe de gobierno de la ciudad, y la política de exclusividad de Aerolíneas en Aeroparque cambió, permitiéndose nuevamente la operación de algunos vuelos regionales y taxis aéreos, lo que complicó el tema de las plataformas. El gobierno de la Ciudad no participó de estas decisiones. Promediando 2017 volvieron a limitarse los vuelos internacionales aduciendo la saturación del aeropuerto y en el otoño de 2018 la ANAC fijó un calendario para trasladar a Ezeiza toda la operación internacional, salvo la destinada a Uruguay, lo que se concretó el 1º de abril de 2019.
El problema de fondo era dónde estacionar los aviones, porque las plataformas no daban abasto. Los estacionamientos para autos también eran escasos, pero había cocheras en construcción que se inauguraron en julio de 2017. La pista, y las facilidades para pasajeros, con algunas limitaciones, admitían más operaciones.
En abril de 2018 se estableció que no podrían adicionarse nuevas bases de operaciones ni tampoco amarres o pernoctes de aeronaves operadas por explotadores que no contaran con su base de operaciones en el referido aeropuerto. Una gran limitación para el futuro del aeropuerto.
Como estaban las cosas, la única alternativa era demoler el antiguo edificio y las terminales de carga para agregar plataformas al norte y hacer lo mismo con Terminal Militar y Presidencial, al sur.

Al mismo tiempo que ocurría esto, el gobierno de Macri lanzó un plan de apertura de los cielos que significó la aparición de varias nuevas empresas con planes de rutas muy ambiciosos, que claramente no podrían operar en Aeroparque. La primera concesión fue para Flybondi, promediando 2017, pero esta empresa nunca habló de operar desde Aeroparque y defendió la idea de adaptar el aeropuerto de El Palomar (de uso militar y muy subutilizado) para el tráfico comercial.

En agosto de 2017 apareció un nuevo protagonista, la justicia, que pidió informes a diversos organismos estatales y empresas del sector para saber si el sistema aerocomercial local estaba en condiciones de afrontar una expansión como la que planteaba la revolución de los aviones sin perder sus estándares de seguridad. Como era de esperar, la Ciudad no formó parte de este diálogo, en el que casi todos dijeron que el sistema estaba funcionando al límite.
El acto siguiente de la ampliación del Aeroparque sería en la zona costera e incluía ganarle nueve hectáreas al río frente a las terminales de carga para construir allí cocheras subterráneas (o subfluviales), modificando en la superficie el trazado de la Costanera y ampliando el parque.

El 10 de diciembre de 2017, el gobierno autorizó a Norwegian para operar en 153 rutas. Estaba claro para cualquiera que ese tráfico, sumado al de FlyBondi y otros que se veían venir, excedía la capacidad de Aeroparque, El Palomar y Ezeiza, por más que se completaran las obras en marcha, pero las autoridades nacionales no podían contener su pulsión optimista, y las de la Ciudad no decían nada. Norwegian inició sus servicios desde Aeroparque el 16 de octubre de 2018.
El 26 de septiembre de 2018 la Legislatura porteña ratificó en primera lectura el acuerdo entre Nación y Ciudad para reformar el Aeroparque, pero se debió hacer una audiencia pública antes de su sanción definitiva, que se realizó el 26 de noviembre sin mayores sobresaltos y en la que se llamó nuevamente la atención sobre la falta de alternativas para acceder al Aeroparque mediante el transporte público.
Como medida de seguridad Aeroparque estuvo cerrado durante la realización de la cumbre del G20, entre el 29 de noviembre y el 1° de diciembre de 2018. La medida afectaría también a El Palomar, Morón y San Fernando.
El paso siguiente de la búsqueda desesperada de espacios para estacionar aviones y automóviles fue demoler la terminal presidencial/militar, ubicada sobre la Costanera, donde alguna vez estuvo el primer edificio del Aeroparque. Allí, además, se decidió construir nuevos edificios para trasladar al sur la terminal de cargas y habilitar allí facilidades para Intercargo.
Así fue que a principios de 2019 los vuelos oficiales pasaron a estar basados en la plataforma existente junto a la Terminal Sur, donde antes estaban basados los jets privados que, en gran medida, habían sido echados del aeropuerto. Los funcionarios accedían a las aeronaves directamente desde los autos en los que llegaban a la terminal, por lo que las necesidades edilicias eran mínimas y podían satisfacerse en el edificio inaugurado en 2002 para viajeros VIP, que ahora deberían utilizar la terminal común de pasajeros y ser trasladados hasta la plataforma industrial.
Ahora se podía vislumbrar la materialización de todas las imágenes publicadas por AA2000 desde años atrás en lo que se llamó la Etapa 1 del nuevo Aeroparque. Faltaba demoler la vieja terminal y convertirla en plataforma para jets de fuselaje ancho y construir unos pocos edificios, cuya concepción fue cambiando sobre la marcha. Con esto se habría ocupado todo el terreno disponible y no disponible, aunque había temas de fondo que se arrastraban desde casi el principio de la historia, como la distancia de seguridad entre la Costanera y la pista y los cercos fuera de la norma OACI.

El 5 de junio de 2019 el gobierno inauguró parcialmente el Paseo de la Costanera, ubicado frente a los edificios principales del Aeroparque, que incluía el monumento a Colón en su nueva implantación.

En enero de 2020, con un nuevo gobierno justicialista, volvió el empuje de La Cámpora y se anunció el regreso de los vuelos regionales a Aeroparque, con el agregado de Perú, al tiempo que JetSMART informó que comenzaría a volar a esa estación, usando slots y espacios que había comprado a Norwegian, un trámite que se complicó.

Pero todos estos planes abortaron violentamente a mediados de marzo, cuando la pandemia se instaló en nuestro país. Primero fueron protocolos para aislar a los pasajeros que llegaban presuntamente infectados, y luego fue una creciente dosificación de los vuelos domésticos e internacionales que llevó a la extraña situación de que en Aeroparque hubiera más aviones preservados que en servicio.
A fines de abril AA2000 solicitó el cierre de El Palomar, y habló de tomar medidas parecidas en Aeroparque. Las autoridades pensaban que los vuelos se normalizarían el 1° de septiembre de 2020, pero el 6 de mayo el ORSNA solicitó a la ANAC un lapso de siete meses para readecuar el Aeroparque a los servicios internacionales. En síntesis, esto significaba cancelar las operaciones hasta el 1º de diciembre.

El 11 de junio, con la estación prácticamente cerrada, se anunció formalmente la ampliación del lado aire de Aeroparque: ensanche de la pista a 45 metros, pequeñas prolongaciones en ambas cabeceras y algunas modificaciones en los rodajes, más actualizaciones importantes en materia de balizamiento y ayudas. El presupuesto total ascendía a unos 5.000 millones de pesos que se financiarían con fondos del Fideicomiso de Fortalecimiento del Sistema Nacional de Aeropuertos, creado por el Decreto N° 1.799/2007.
El pensamiento secreto de La Cámpora era que Aerolíneas operaría desde allí sus servicios de largo alcance con aviones de fuselaje ancho. Aparentemente nadie visualizó que en Aeroparque ya no cabían más aviones y menos de fuselaje ancho y que, por eso, cualquier tráfico internacional que se agregara significaría sacar otro tráfico de la estación. Tampoco se pensó que una operación de este tipo, obligatoriamente, significaba dar reciprocidad a las empresas de los países involucrados.
El panorama de la aviación argentina cambió el 16 de junio de 2020, cuando LAN-Argentina anunció el cese de sus operaciones. Alguien tendría que hacerse cargo de esos pasajeros pero, al mismo tiempo, quedaban libres espacios y slots en Aeroparque (ver LAN Argentina se va).
Promediando julio la justicia dio un permiso temporario a JetSMART para operar desde Aeroparque, que en ese momento estaba cerrado. Nadie estaba dispuesto a ceder nada. Inmediatamente la Cancillería Brasileña solicitó a nuestro país la permanencia de las líneas aéreas brasileñas en el Aeroparque.
Sin que se hubiera levantado la cuarentena, las obras comenzaron el 1º de agosto de 2020. Se estimaba que demandarían entre cuatro y cinco meses, pero pronto se habló de febrero.

El 19 de octubre se rehabilitaron los vuelos regulares de cabotaje en pequeña escala, operando desde Ezeiza, porque El Palomar nunca se volvió a habilitar.
A fin de noviembre, el Estado Nacional extendió la concesión de Aeropuertos Argentina 2000 hasta 2038, a partir de una recomendación del ORSNA. Las jurisdicciones afectadas no participaron. Al mismo tiempo se concretó la fusión de Aerolíneas Argentinas y Austral.
Las obras y proyectos de la Ciudad
Sobre el fin de 2019, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires propuso vender el terreno de Costa Salguero para construir un proyecto de edificios y paseos. Se realizó una audiencia pública en la que la ANAC se opuso, aduciendo que atentaba contra la seguridad aeronáutica y emitió un dictamen en contra del proyecto en el que sostenía que su objetivo era “garantizar la seguridad aérea fiscalizando el uso de los terrenos en áreas cercanas a los aeropuertos”, agregando que “su opinión es estrictamente técnico, no hay nada político”
Lo curioso es que si bien se mira lo que proponía la Ciudad era peligroso para la Ciudad y no para el Aeroparque.
Y el 15 de marzo de 2021, después de haber estado cerrado durante más de siete meses, Aeroparque volvió a operar. Hubo un acto al que no asistió el Presidente de la República, pero del que participaron los ministros de Transporte y de Turismo, el presidente de Aeropuertos Argentina 2000, el titular del Orsna y la titular de ANAC, pero ninguna autoridad de la Ciudad. También hubo una manifestación de trabajadores despedidos de LAN-Argentina.
Inicialmente hubo un diagrama de vuelos reducido, de Aerolíneas Argentinas y JetSMART. Flybondi y LADE iniciaron sus operaciones el 1º de abril. Los vuelos internacionales, incluso a Perú, se operaron desde el primer día. Las empresas extranjeras también vinieron pronto, incluso algunas nuevas como Sky.
La operación no cambió mucho, pero se agregaron puestos de testeo de covid similares a los que había en Ezeiza. A fines de abril hubo un escándalo con la validez de estos testeos, lo que obligó a trasladar los vuelos internacionales a Ezeiza, lo que se normalizó tras el cambio del laboratorio concesionario.
Todo parecía estarse encarrilando hasta que JetSMART pidió autorización para basar su quinto avión en Aeroparque, la que fue denegada. Y aquí se puso en evidencia una cuestión previsible: el lado aire de Aeroparque había sido renovado y reequipado, pero no se había ampliado, por lo que su capacidad para el amarre de nuevos aviones estaba limitada a un número muy parecido al anterior a las obras. Para Aerolíneas no había problemas, pero el resto de los operadores locales, que estaban en el ciclo de crecimiento posterior al comienzo de sus operaciones, se encontraron con un problema nuevo que terminó obligándolos a tener dos bases en la ciudad, Ezeiza y Aeroparque. Volver a El Palomar, a esta altura, no fue considerado como opción.
Las empresas extranjeras que llegaban y se iban sin pernoctar, que cada vez eran más y tenían destinos más lejanos, no tuvieron problemas, y Aerolíneas Argentinas, tampoco.
A principios de julio de 2022 se inauguró el nuevo Estacionamiento de 620 cocheras bajo nivel en terrenos ganados al río. Era un alivio para una situación difícil, pero no una solución definitiva.

De cara a las vacaciones de invierno se habilitó un espacio exterior la terminal denominado pre check in, con diferentes servicios (gastronómicos, juegos para niños, sanitarios, self check in e, importantísimo, asientos para espera, que en aeroparque siempre fueron escasos.

Finalmente, a fines de mayo, se anunció que los vuelos de Aerolíneas a Miami desde Aeroparque se iniciarían el 13 de julio. Casi al mismo tiempo llegó otro inquilino al ajetreado Aeroparque, el nuevo Boeing 757 presidencial, que fue estacionado en la plataforma industrial.
La maniobra del A-330 sería compleja, y demandaría más tiempo de ocupación de pista, una molestia para el resto de los vuelos de la estación. Diversos sectores, incluyendo a la IATA, se manifestaron en contra de esta operación, y la inauguración se pospuso varias veces.
Todos los comercios con grandes salones conocen el fenómeno de las personas que van allí a disfrutar de sus comodidades sin comprar nada. Eventualmente estos visitantes son personas sin hogar. Aeroparque siempre tuvo este tipo de visitantes, pero en el invierno de 2023 se hicieron presentes de modo masivo.

Hubo un operativo de desalojo realizado en conjunto por el Ministerio de Desarrollo Humano de CABA, la PSA y AA2000 y se procuró evitar que volvieran, pero volvieron, sobre todo en horarios nocturnos. En febrero de 2024 hubo un nuevo operativo de desalojo que alcanzó a diecinueve personas.

La nueva plataforma norte, ubicada donde había estado el viejo edificio principal, se inauguró promediando septiembre de 2024, quedando lista para recibir a los aviones de fuselaje ancho, que nunca llegaron hasta ahora.
En octubre se hizo una reasignación de posiciones de pernocte, que dando habilitadas 31 para Aerolíneas Argentinas, seis para JetSMART y otro tanto para Flybondi. No alcanzaba para que abandonaran Ezeiza, pero era más equitativo.
Punta Carrasco y Costa Salguero y el Distrito Joven
En abril de 2018, la Legislatura porteña había aprobado la Ley N° 5961 que autorizaba la reconcesión de diversos espacios anexos la Costanera Norte, entre Costa Salguero y el Parque de la Memoria, creando lo que se conoció como Distrito Joven. Durante la pandemia el gobierno de la Ciudad envió a la Legislatura otro proyecto de ley para rezonificar Costa Salguero y Punta Carrasco y permitir la construcción de edificios. Fue aprobado en primera lectura, pero para la aprobación definitiva era necesaria una audiencia pública, que esta vez fue virtual (algo común durante la cuarentena) que tuvo veintinueve jornadas con más de 7.000 inscriptos, cuya inmensa mayoría se opuso al plan.

La voz más notable fue la de la ANAC, que sostuvo que el proyecto es «inaceptable» e «intolerable» para la seguridad aeronáutica del cercano Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery, agregando que no lo autorizaría por interferir con las “superficies de despeje de obstáculos, la exposición al ruido y por el riesgo de accidentes aéreos”.
El proyecto contemplaba la edificación de edificios de hasta veintinueve metros de altura (alrededor de diez pisos), aunque la mayor parte estaría parquizada.

No obstante lo anterior, la ley se aprobó, aunque no se avanzó con la construcción. En Punta Carrasco, en 2024 se inauguró un paseo costero y hoy funcionan allí, por lo menos, tres locales gastronómicos y de fiestas.
La última obra vial anunciada es un túnel en la calle La Pampa, por debajo de la autopista Illia y las vías, que significará una mejora notable del acceso a la estación desde el norte. Pampa).
Próxima, y última, entrega: Otras cuestiones de la relación