
Las recientes declaraciones del presidente norteamericano Donald Trump de reducir el despliegue militar estadounidense en Alemania ha vuelto a poner de relieve el papel de Estados Unidos en Europa y su posición como principal socio de la OTAN.
La presencia militar estadounidense es un legado de la Segunda Guerra Mundial, cuando los estadounidenses contribuyeron a estabilizar y reconstruir Europa, y de la Guerra Fría, cuando las tropas sirvieron de baluarte contra la expansión soviética. El Comando Europeo de Estados Unidos (EUCOM), creado en 1947, es uno de los 11 comandos de combate del Departamento de Defensa y abarca unos 50 países y territorios.
Tras la caída del Telón de Acero en 1989 y la posterior desintegración de la URSS, Estados Unidos redujo el número de tropas desplegadas en Europa y cerró numerosas bases. Pero a partir de 2022, aumentó su despliegue en Europa después de que Rusia lanzara su guerra a gran escala contra Ucrania. Los aliados europeos de la OTAN esperaban desde hace más de un año (la nueva llegada del amigo de Putin a la Casa Blanca), que esos refuerzos fueran los primeros en retirarse.
Normalmente, hay entre 80.000 y 100.000 soldados en el continente, con más de 36.000 en Alemania. El Pentágono anunció el 1 de mayo de 2026 la retirada de 5.000 soldados de Alemania, y el verborrágico Trump declaró al día siguiente que iría «mucho más allá». Además de los más de 36.000 soldados en Alemania, Italia alberga a más de 12.000 y hay otros 10.000 en el Reino Unido, según cifras del Pentágono de diciembre de 2025. Todo ello sin olvidarnos de las importantes bases de Rota y Suda en España y Grecia respectivamente.

Los beneficios de la OTAN para Estados Unidos van claramente más allá de mantener una presencia histórica. Sus bases en el continente europeo han desempeñado un papel clave en el apoyo a las operaciones en el Ártico, África y Medio Oriente, incluido el actual conflicto con Irán.
Sin embargo, Trump ha roto con años de consenso bipartidista, criticando a los aliados europeos de la OTAN y cumpliendo sus amenazas de reducir el compromiso de Estados Unidos con la seguridad del continente. El reciente anuncio se produce tras la escalada de tensiones con el canciller alemán Friedrich Merz, quien la semana pasada afirmó que Estados Unidos estaba siendo «humillado» por Irán y acusó a Washington de carecer de una estrategia clara.
La relevancia del despliegue europeo
Además de su función disuasoria frente a Rusia, la presencia militar estadounidense en Europa ayuda a Washington a proyectar su poder en todo el mundo. Contar con capacidades y arsenales en Europa permite a Estados Unidos dar apoyo al Africa Command para a atacar a terroristas en África, o apoyar al Central Command en la Operación Epic Fury contra Irán. Las distancias son menores, es menos costoso y es mucho más fácil proyectar poder.

Alemania alberga el cuartel general de los comandos europeo y africano de Estados Unidos, la base aérea de Ramstein y un centro médico en Landstuhl, donde se atendió a los heridos de las guerras de Afganistán e Irak. También hay armas nucleares estadounidenses estacionadas en el país.
Según una estimación de marzo de la Federation of American Scientists, Estados Unidos tiene aproximadamente 100 bombas nucleares desplegadas en bases europeas que serían transportadas por avión. El informe de la organización indica que las bombas se encuentran en bases de Bélgica, Alemania, Italia, los Países Bajos y Turquía, y es posible que también haya una base en el Reino Unido.
Redespliegue hacia el Este
Incluso antes de las declaraciones de Trump a la prensa del 2 de mayo de2026, líderes del partido republicano de las comisiones de servicios armados de ambas cámaras del Congreso estadounidense expresaron su preocupación por el plan del Pentágono, advirtiendo que una retirada prematura en Europa enviaría una señal equivocada a Vladimir Putin, dado que el presidente ruso continúa su guerra en Ucrania.
El senador Roger Wicker de Mississippi y el representante Mike Rogers de Alabama afirmaron que las tropas deberían ser trasladadas a bases en Europa del Este en lugar de ser retiradas. Los legisladores también señalaron que los aliados han realizado «inversiones sustanciales para albergar tropas estadounidenses».
Wicker y Rogers afirmaron que el Pentágono, tras su anuncio del 1 de mayo, también decidió cancelar el despliegue previsto en Alemania de uno de los batallones de artillería de largo alcance del Ejército estadounidense.

La visión de Trump: Defensa propia en Europa
Como parte de su Estrategia de Defensa Nacional, anunciada en enero (un documento integral que abarca desde la disuasión de China hasta la defensa contra ciberataques y la interrupción de las ambiciones nucleares de Irán), la administración Trump declaró que Europa debe redoblar sus esfuerzos en materia de defensa ya que Estados Unidos está especialmente preocupado, y urgido, la disuasión de China.
Los norteamericanos están convencidos que el poder económico de Europa, aunque se ha reducido en términos relativos a nivel mundial, sigue siendo significativo. Valga como ejemplo la economía alemana que por sí sola supera con creces a la de la imperialista Rusia.
Cierto es que los socios europeos de la OTAN son sustancialmente más poderosos que Rusia, y se espera que puedan elevar el gasto en defensa nacional al 5% del PIB total, una iniciativa empujada por Trump.
La locomotora alemana
En los últimos años, Alemania ha impulsado la modernización de sus fuerzas armadas, históricamente descuidadas, desde la invasión rusa de Ucrania en 2022. Ese año, creó un fondo especial de 100.000 millones de euros para reforzar al Bundeswehr, gran parte del cual se ha destinado a la adquisición de nuevo equipamiento.
A finales del año pasado, el gobierno de Merz anunció planes para aumentar el número de efectivos militares a 260.000, frente a los aproximadamente 180.000 actuales. En 2001, cuando Alemania aún tenía servicio militar obligatorio, la cifra ascendía a 300.000 efectivos, de los cuales más de un tercio eran conscriptos. Berlín afirma que también necesitará alrededor de 200.000 reservistas, más del doble de la cifra actual.
El ministro de Defensa, Boris Pistorius, en declaraciones a la agencia de noticias alemana DPA tras el anuncio del plan de reducción de tropas del Pentágono, reconoció que Europa debe asumir una mayor responsabilidad en su propia seguridad, y afirmó que el Bundeswehr está creciendo, que el equipamiento militar se está adquiriendo con mayor rapidez y que se está desarrollando la infraestructura.
La política alemana pro rearme está calando en el resto de los socios de la Unión, y socios europeos de la OTAN, y una vez más Alemania tira del resto de Europa Occidental. Los berrinches de Trump y la errónea decisión de Putin de invadir Ucrania están haciendo el resto.